La obra atribuida a Rembrandt: La visión de Zacarías en el templo en el Rijksmuseum de Ámsterdam, Países Bajos
El Rijksmuseum corrige un error histórico: confirma la autenticidad de un Rembrandt 65 años después
La visión de Zacarías en el templo, que muestra al sumo sacerdote Zacarías al conocer que será padre a pesar de su ancianidad, fue descartada como auténtica en 1960. Un nuevo estudio con análisis más precisos ha corregido el error y ha determinado la autoría del maestro neerlandés
Después de dos años de investigación, el Rijksmuseum –la pinacoteca más importante de los Países Bajos– ha confirmado que La visión de Zacarías en el templo (1633) es un Rembrandt original. Los estudios realizados restituyen de este modo la autoría del cuadro al genio barroco tras haberse descartado como auténtica en 1960.
La pintura fue realizada por un joven Rembrandt, de apenas 27 años, tras establecerse en Leiden a su marcha de Ámsterdam. En ella podemos observar el instante en el que el arcángel Gabriel anuncia al sumo sacerdote Zacarías que será padre pese a su ancianidad y a la de su esposa, Isabel. El niño que nació de este matrimonio fue San Juan el Bautista. Además, el gesto de asombro e incredulidad del sacerdote marca el momento previo a su castigo de quedar mudo por dudar del mensaje divino.
«Rembrandt fue el primer artista neerlandés en pintar este tema. Es una pintura histórica, de tema bíblico», explicó el conservador del Rijksmuseum Jonathan Bikker, quien aseguró que el análisis técnico de materiales, similitudes en estilo, tema y calidad respaldan la conclusión de que es un auténtico Rembrandt.
La presencia del ángel viene sugerida por la luz que emerge del incienso, diferenciándose así de los grabados del siglo XVI en los que se inspiró que mostraban al ángel de forma visible.
Tras descartarse la autoría de Rembrandt en 1960, la obra fue atribuida a artistas de su entorno como Salomon Koninck o Jan Lievens. No obstante, la obra fue adquirida al año siguiente como un Rembrandt. El hijo de aquel comprador ha sido quien dio el primer paso para obtener una nueva opinión.
La obra fue entonces trasladada a Ámsterdam al Rijksmuseum, donde fue sometida a técnicas avanzadas –similares a las empleadas en La Ronda de noche– y donde estará en préstamo a largo plazo.
Un análisis con la última tecnología
La investigación arrancó con un análisis minucioso, realizándose un examen con microscopio estereoscópico y aplicándose una técnica que permite fechar paneles de madera (dendrocronología). El estudio determinó que el soporte pudo utilizarse entre 1625 y 1644, un margen compatible con la fecha inscrita en la pintura.
El análisis de materiales reforzó la hipótesis, puesto que la capa de preparación coincide con la utilizada por Rembrandt en otras obras de la época, mientras que los pigmentos, examinados con macro-XRF, resultaron característicos del artista en esa etapa.
Pruebas realizadas a la obra de Rembrandt durante su análisis
También se comparó la pintura con otra versión conservada en Berlín que era considerada junto a la pieza ahora atribuida como copia de un original perdido. Los nuevos estudios con reflectografía infrarroja y las radiografías revelaron cambios en la composición de la obra de Rembrandt, como modificaciones en el traje de Zacarías y en la forma de un incensario dorado situado sobre una mesa. Esas alteraciones, invisibles en una copia mecánica, fueron replicadas en la versión que está en Berlín, lo que sugirió que esta depende del cuadro estudiado en Ámsterdam.
Además, un dibujo conservado en el Museo del Louvre muestra el incensario en su forma inicial, lo que apunta a que fue realizado en el taller mientras Rembrandt trabajaba en la composición.
La aplicación suelta de la pintura, los empastes gruesos en los puntos de luz y el tratamiento del rostro de Zacarías también se asemejan a otras obras tempranas del maestro, como Daniel y el rey Ciro ante el ídolo Bel (1633) o Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén (1630).
Esta obra amplía el conocimiento sobre la producción temprana del artista neerlandés, así como sobre su interés por las visiones y revelaciones, un tema que abordó en otras pinturas y grabados. En un período en el que Rembrandt se centraba sobre todo en retratos, más rentables, las escenas bíblicas eran menos frecuentes.
Para el Rijksmuseum, la pintura no solo enriquece el catálogo de Rembrandt, sino que ofrece nueva información sobre su técnica y su forma de construir relatos visuales en los primeros pasos de su carrera en Ámsterdam.