En este ensayo de pulso narrativo, Stephen Kinzer reconstruye el golpe de Estado de agosto de 1953 que derrocó al primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh tras la nacionalización de la Anglo-Iranian Oil Company. Con el petróleo como telón de fondo, Reino Unido persuadió a EE.UU. de que Irán corría el riesgo de caer en la órbita soviética, y la CIA, con apoyo del MI6, orquestó una operación encubierta que restituyó en el trono al sah Mohammad Reza Pahlavi. Kinzer relata sobornos, campañas de agitación y maniobras clandestinas como si se tratara de un ‘thriller’, al tiempo que sostiene que aquella injerencia extranjera abrió un cuarto de siglo de autoritarismo y sembró el terreno para la Revolución iraní de 1979 encabezada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, origen de buena parte del antiamericanismo que marcaría la región en las décadas siguientes.