Imagen del acceso principal al Museo del Louvre desde los jardines de las Tullerías
El Louvre no levanta cabeza: una fuga de agua sucia causa daños irreparables en obras y documentos antiguos
Se trata de la mayor catástrofe desde el robo del pasado 19 de octubre cuando un grupo de ladrones asaltó la galería Apolo y se llevó joyas pertenecientes a la corona imperial de Francia
Diversas piezas y documentos históricos resultaron afectados el pasado 27 de noviembre por una inundación registrada en la biblioteca de antigüedades egipcias del Museo del Louvre. El incidente se debió a una fuga de agua provocada por el mal estado de unas tuberías cuya antigüedad ya era conocida por la institución.
La información fue dada a conocer este domingo por el medio especializado La Tribune de l’Art y corroborada por la cadena BFMTV, que tuvo acceso a imágenes del suceso y a un correo electrónico interno del Comité de Higiene, Seguridad y Condiciones de Trabajo (CHSCT) del museo, en el que se explicaban los detalles del siniestro.
En ese mensaje, enviado un día después de la inundación, se explicaba que «una válvula que alimentaba las tuberías situadas sobre la documentación, cuyo deterioro ya era conocido, provocó una gran fuga de agua sucia que dañó gravemente obras y documentos, y dejó en un estado deplorable las zonas de trabajo de nuestros compañeros», informó Efe.
Como consecuencia del vertido, según relató el autor del correo, las moquetas quedaron empapadas y los despachos inutilizables. Los empleados presentes en el momento del incidente lograron cerrar la fuga a tiempo, evitando que el agua alcanzara un cuadro eléctrico ubicado en un nivel inferior, lo que podría haber desencadenado un accidente «grave», según indicó el CHSCT.
Didier Rykner, director de La Tribune de l’Art, estimó que en torno a «unas 400 obras» resultaron dañadas, algunas de ellas con daños «irrecuperables». En sus declaraciones, Rykner denunció que este tipo de accidente «no sorprende», ya que «desde hace años» el personal del departamento venía solicitando recursos para proteger los fondos documentales ante una posible rotura de las canalizaciones, «cuyo estado vetusto es bien conocido».
La biblioteca afectada, especializada en antigüedades egipcias y situada en el pabellón Mollien del Louvre, es un espacio de consulta restringido, accesible únicamente a conservadores, académicos, historiadores y otros profesionales vinculados al museo.
Rykner también criticó que el estado deteriorado de esas instalaciones contraste con el reciente gasto de 276.000 euros destinado a adquirir mobiliario de diseño para las oficinas de la presidenta-directora del Louvre, Laurence des Cars, así como para su administrador general y algunos otros altos cargos con despacho en esa misma área.
Este episodio se produce mientras el Louvre aún se encuentra inmerso en la controversia generada por el espectacular robo sufrido el pasado 19 de octubre, cuando un grupo de delincuentes accedió a plena luz del día, mediante un montacargas, a la galería de Apolo y sustrajo varias joyas pertenecientes a la corona de Francia.
Aunque todos los implicados en el robo han sido detenidos, las joyas sustraídas no han podido ser recuperadas. Está previsto que el próximo miércoles se presenten en el Senado las conclusiones de la investigación administrativa abierta para esclarecer los hechos y evaluar posibles deficiencias en los sistemas de seguridad del museo.