Estatua de Averroes en su Córdoba natal
Filosofía para todos
El filósofo cordobés que marcó para siempre el pensamiento de Occidente
En 2026 se celebra el 900º aniversario del nacimiento de Averroes, el gran comentador de Aristóteles
Por mucho que algunos sigan insistiendo en los viejos tópicos, la Edad Media no fue un periodo oscuro en la historia de la humanidad. Tampoco lo fue en el territorio al que hoy llamamos España. El arte, la ciencia o las matemáticas florecieron durante estos siglos y el mundo moderno no se puede explicar sin la intensa labor intelectual de filósofos como san Anselmo, Avicena, santo Tomás de Aquino o Averroes.
No se puede negar que para Occidente la influencia de la Escolástica es fundamental. Pero tampoco se puede obviar que esta gran escuela católica jamás rechazó el diálogo con los mundos judío y musulmán. Sin ir más lejos, las grandes obras aristotélicas llegaron a la Europa medieval gracias a las traducciones y los comentarios árabes.
En este contexto es la España árabe de al-Ándalus la que adquiere un papel fundamental como «centro intelectual importantísimo», en palabras de Julián Marías. Córdoba es una auténtica capital para el saber y es allí donde, en 1126, hace 900 años, nace Averroes.
Averroes, el gran comentador
Para santo Tomás de Aquino había dos hombres que, por su relevancia, tan siquiera necesitaban presentación. Al acercarse a obras como la Suma teológica es posible leer referencias a «el Filósofo» o «el Comentador», en mayúsculas. Se refiere el doctor de la Iglesia a Aristóteles y Averroes. El griego es un pilar básico para su concepción filosófica; el segundo es un sabio en el que fijarse, pero también alguien con el que discutir.
La influencia del cordobés en el dominico es tal que se ha llegado a decir que «Tomás de Aquino es el mejor discípulo de Averroes a la vez que el adversario más serio de la doctrina Averroísta». Así lo asegura el profesor Sergio Rodríguez López en un artículo en el que pone en valor la labor del pensador andalusí como transmisor de los textos de Aristóteles y su esfuerzo por interpretar las teorías del Estagirita desde el monoteísmo musulmán.
El peligro de la doble verdad
La vida de Averroes es la de un gran hombre de su tiempo: además de filósofo ejerció la medicina y las matemáticas, entre otras ciencias. Su relevancia social estuvo marcada por lo convulso de su entorno y compaginó cargos de responsabilidad como el de juez en Sevilla y Córdoba con etapas de amenazas y caídas en desgracia.
En lo que se refiere a su labor intelectual, su importancia histórica no reside solo en sus comentarios a las obras de Aristóteles sino que aportó al pensamiento reflexiones de sumo interés en relación a la eternidad del mundo, los nexos entre fe y razón o el intelecto humano. Así, sus teorías generaron toda una escuela de pensamiento en Europa que se conoció como Averroísmo latino
Una de las grandes polémicas de esta corriente fue la interpretación que en Occidente se hizo de la conocida como teoría de la doble verdad propuesta por el propio Averroes. Según el cordobés, solo existe una verdad, aunque a esta se puede acceder por diversos caminos. Así, mientras que la filosofía queda reducida a los sabios y aquellos que pueden alcanzar verdades absolutas por medio de la razón, la teología y, especialmente la religión, se sirven de la persuasión, las imágenes y un lenguaje didáctico asequible para los iletrados.
A partir de esta concepción, los averroistas latinos dieron forma a una tesis mucho más problemática y en la que se señala una «independencia mutua de las verdades de la filosofía y la teología». Es decir, que pueden darse contradicciones entre las verdades de la razón y las de la fe. Lo que es verdad para una puede no serlo para la otra, «dos verdades contrarias», como explica Jean Jolivet en su obra La filosofía medieval en Occidente.
Como ya se dijo, santo Tomás de Aquino fue «el adversario más serio de la doctrina Averroísta» y se opuso frontalmente a esta doble verdad.