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¿Por qué es más fácil leer en 2026 que en 1986?

Hay una suerte de estandarización lectora, como si los libros fueran, por ejemplo, plátanos, que por lo general da igual cuál se elija. No da exactamente igual, pero casi

Antigua librería Cervantes de MálagaFrancisco Jesús Gil

Según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros, en España se lee más en 2026 que en ninguna otra época de la historia de la que se tenga constancia. Esto en cuanto a la cantidad. Pero ¿y en cuanto a la calidad?

En una sociedad donde triunfa lo inmediato, lo breve, las redes sociales, los vídeos cortos, las canciones cortas, los artículos cortos, ¿por qué se leen novelas, libros largos, más que nunca?

El Debate ha preguntado a distintos libreros y todos coinciden en una cosa: la oferta es más sencilla. Más fácil de leer. Los libros que la mayoría de los lectores compran no requieren el mismo esfuerzo pensador que hace 30 ó 40 años.

Hay una suerte de estandarización de la lectura, como si los libros fueran, por ejemplo, plátanos, que da igual cuál se elija. No da exactamente igual, pero casi. Porque los autores son distintos, pero la mayoría tiende a escribir del mismo modo, sin experimentaciones.

Es como una producción en cadena donde el estilo, la diferencia, apenas existe o no como antes. Leer una novela no exige esfuerzo en el presente. Ya no se pasan esos momentos principiantes, cuando se cambia de autor y las primeras páginas resultan un muro por el cambio de clima y de pendiente.

Hoy esos elementos son similares. No hay un cambio brusco de hábitat, lo que explica en buena medida el aumento de lectores, como si estos supieran de antemano que ya no hay «problema». La oferta va en esa dirección.

Los escritores escriben «fácil» porque los lectores buscan facilidades y las editoriales, mayormente, solo quieren esas facilidades. Los nombres son importantes en un sentido, pero no en otro. No hay Delibes, ni Celas, ni Umbrales (o sí, pero interesan poco). Hay Dickers, Santiagos, Castillos o del Vales, con todos los respetos, perfectamente intercambiables.

Se lee para entretenerse y no para culturizarse o al menos literaturizarse. No hay lectores exigentes, sino «simplemente» lectores en la época en que buena parte de los grandes escritores de la historia no tendrían público. Se lee más que nunca, pero ¿se lee peor?