El ex secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, es uno de los firmantes del manifiesto
La «Zeja» sanchista vuelve a reclamar sanciones a medios que difundan «desinformación y odio»
Entre los firmantes del manifiesto están Pablo Iglesias, Mónica Oltra, Jordi Évole, Ana Pardo de Vera, Manuel Rivas o Sarah Santaolalla
Se presentan «periodistas, escritores, juristas, activistas, profesores, sindicalistas, artistas, ciudadanía y organizaciones sociales», y son «las y los abajo firmantes» del último manifiesto de la «Zeja» del Sanchismo en defensa del Gobierno y de Pedro Sánchez.
La «Zeja» era aquel grupo de artistas, cantantes, actores, escritores e intelectuales de izquierda que participaron en la campaña electoral de Zapatero.
El sanchismo, en sus horas más bajas, acosado por los escándalos de corrupción, recuperó esa iniciativa adaptada a las particularidades de Sánchez.
En este nuevo manifiesto, donde el victimismo y la amenaza vuelven a ser los hilos conductores, se hace un llamamiento directo al Gobierno para que intervenga en la actividad de los medios de comunicación críticos.
Entre los firmantes destacan nombres de pesos pesados de la izquierda que orbita o ha orbitado el sanchismo, como el del exvicepresidente y líder de Podemos Pablo Iglesias, la exvicepresidenta de la Comunidad Valenciana Mónica Oltra o el director del Instituto Cervantes Luis García Montero.
Destacan las firmas de directores de medios digitales de izquierda, como CTXT, Público, InfoLibre, La Marea o El Plural.
También nombres habituales de la propaganda sanchista, como Ana Pardo de Vera, Jordi Évole, Maruja Torres, Sarah Santaolalla, Manuel Rivas, Alberto San Juan o Aitana Sánchez-Gijón.
En el manifiesto se pide «a la sociedad civil y a las instituciones que protejan el espacio público y con él a sus agentes democráticos, que son un dique necesario frente al acoso, las amenazas y la impunidad de la extrema derecha trumpista y su industria del odio».
También aleccionan al público con frases del estilo de «la historia enseña que el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo. Y esa historia está de vuelta otra vez».
Señalan, a continuación que «mentiras, insultos, machismo, homofobia, racismo, desinformación y violencia coordinada, en las redes sociales, los medios o las calles, con el objetivo de amedrentar a las voces comprometidas con la democracia que resultan incómodas a los ultras».
Como ejemplo, lamentan que «un diario de gran audiencia miente sobre el salario de una informadora de la televisión pública», o que «una comentarista racializada es amenazada con la deportación».
Los firmantes consideran que hay razones para reclamar «tanto al Gobierno y a los grupos parlamentarios progresistas que tomen nota de esta gravísima situación y adopten medidas para frenarla».
Entre las medidas, algunas de corte claramente favorables a la censura y contra la libertad de expresión y prensa, con sanciones a las voces críticas: «Creemos que son necesarias reformas legales que permitan sancionar y negar toda financiación pública a las redes organizadas para esparcir desinformación y odio de forma intencionada con el propósito de estigmatizar o difamar a personas y colectivos vulnerables».