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Solemne sesión del Congreso y el Senado para la sanción de la Constitución Española por Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, el 27 de diciembre de 1978

Solemne sesión del Congreso para la sanción de la Constitución por el Rey Don Juan Carlos I el 27 de diciembre de 1978Congreso

La Constitución más longeva, el triunfo del «régimen del 78» y las más y menos duraderas de la historia

La Carta Magna se va a convertir en la de mayor vigencia en el tiempo cuando supere el próximo 20 de marzo a la de 1876, que duró hasta 1923

Mal día para los enemigos (y autores del nombre) del «régimen del 78» sobre el que algunos políticos y partidos recientes (y no tanto) edificaron su existencia. Se trataba de derribarlo, pero no solo no lo han conseguido, sino que la Constitución que lo constituye (casi valga la redundancia) será, a partir del 20 de marzo, la más longeva de la historia de España como así lo celebra hoy el Congreso.

La Carta Magna de mayor vigencia (dejará de serlo el citado 20 de marzo) es la de 1876 que suspendió Primo de Rivera en 1923. Una Constitución que también trajo la monarquía de vuelta, curiosa señal, de nuevo, para los «abolicionistas», que desde hoy las dos Constituciones que más tiempo han durado hayan sido «monárquicas».

Un reflejo de estabilidad con un rey como Jefe de Estado, frente a la santo-profana República. A pesar de esto, la izquierda ha intentado demoler en los últimos tiempos el mayor período de prosperidad de toda la historia de España. El «régimen del 78» es la expresión peyorativa, la consigna, que se lanzó para acometer esa empresa ideológica, que no práctica.

¿Enemigos de la prosperidad?

Todo lo contrario a la practicidad monárquica (una suerte de timón y ancla) con la que nació la Transición, el consenso, la reconciliación o el perdón como elementos claves para superar el pasado, todo lo cual cristalizó en una Constitución que no sirve a sus enemigos (¿a los enemigos de la prosperidad?), precisamente por su longevidad o, mejor dicho, por su resistencia basada en unos concienzudos y cabales e inteligentes, adelantados a su tiempo, diseño y creación y contenido donde se consagran principios fundamentales como la libertad, la igualdad, la justicia, el pluralismo o la soberanía nacional.

Uno era demasiado joven para recordarlo con nitidez, pero podría decir que uno de sus primeros recuerdos, o quizá sensaciones (lo cual es más sintomático de lo que se trata de decir) es la impresión de alegría de mis padres, y supongo que la de muchos otros padres, cuando la Constitución fue aprobada. La percepción de la ilusión, del cierre de una época tras lo que apareció un período nuevo de esperanza cuyas expectativas se hicieron realidad.

«Nadie es perfecto»

España creció, se abrió, se disparó impulsada por una Transición ideal por los inequívocos resultados. «Nadie es perfecto», le decía Osgood Fielding III a un travestido Jack Lemmon al final de Con faldas y a lo loco. Tampoco nada es perfecto, ni siquiera la Constitución de 1978, pero de ningún modo tan imperfecta, ni siquiera de forma lejana, como para ser tachada de símbolo de la despectiva y falaz consigna de «régimen del 78» lanzada por los que han perdido.

En la votación del 6 de diciembre de 1978, casi un 90 % de los votantes (87 %) dijeron sí. También las provincias donde hoy, bajo esa Constitución, gobiernan los partidos nacionalistas que se abstuvieron previamente, excepto la Convergencia de Pujol. Una Convergencia que tuvo en Miquel Roca a uno de los ponentes, los «Padres de la Constitución».

Los otros seis fueron Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca de la UCD de Adolfo Suárez; Manuel Fraga de Alianza Popular, Gregorio Peces-Barba del PSOE y Jordi Solé Tura del PCE, en quienes (sin rivales intelectuales y políticos en la España de hoy como para justificar un derribo fanático) estuvieron representados todos los sectores ideológicos de los españoles y quienes lograron el consenso difícil, pero absoluto, que va a batir un récord.

Constituciones españolas por orden de duración:

1. Constitución Española de 1978 (desde 1978 hasta la actualidad).

Establece una monarquía parlamentaria y un Estado social y democrático de derecho.

2. Constitución Española de 1876 (desde 1876 hasta 1923).

Promulgada por Alfonso XII. Fue la base de la restauración borbónica impulsada por Cánovas del Castillo. La soberanía era compartida entre las Cortes y el Rey, quien tenía amplios poderes.

3. Constitución Española de 1837 (desde 1837 a 1845).

Se basó en la Constitución de 1812 y también estableció la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.

4. Constitución Española de 1845 (desde 1845 a 1869).

Reforzó el poder de la Corona, se limitó el derecho al voto y se reafirmó la confesionalidad católica del Estado.

5. Constitución Española de 1869 (desde 1869 hasta 1873).

Surgió tras la revolución de 1868, llamada «La Gloriosa». Estableció una monarquía constitucional con sufragio universal masculino, soberanía nacional, amplia libertad de culto y aumento de los derechos individuales. Se la considera la primera Constitución democrática.

6. Constitución Española de 1931 (desde 1931 hasta 1939).

Constitución de la Segunda República. Derechos sociales y sufragio femenino como puntos destacados.

7. Constitución Española de 1812 (distintos períodos de vigencia, desde 1812 a 1814, desde 1820 a 1823 y desde 1836 a 1837).

La conocida como «La Pepa» fue la primera constitución española.

8. Estatuto Real de 1834 (desde 1834 a 1836).

No se considera una constitución, sino más bien una carta otorgada por la Corona.
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