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EL ESPAÑOL DESDE DENTRO

¿Por qué decimos «me lo sé de pe a pa» y no, por ejemplo, «de la A a la Z»?

La expresión existe desde antes de la invención de la imprenta y su origen se sitúa en los monasterios de la Edad Media

En nuestro día a día utilizamos cientos de refranes y expresiones que nos acompañan desde hace seis siglos y que siguen vigentes. Una de ellas es la locución «de pe a pa» que utilizamos para asegurar que algo lo hemos aprendido muy bien, ya que lo hemos memorizado de principio a fin, sin escatimar detalles.

Esta expresión, que la RAE apostilla de 'coloquial', data -que haya constancia escrita- del siglo XV donde ya aparece en una de las obras acervo de refranes y frases hechas de la literatura española: La Celestina. En esta ocasión, la expresión surge en boca de uno de sus personajes, Centurio, quien en el acto XVIII declara su amor por Areúsa, una de las pupilas de Celestina diciendo: «Yo te juro por el santo martirologio de pe a pa, el brazo me tiembla de lo que por ella entiendo hacer», y haciendo uso de la locución para aglutinar a todos los santos de la Iglesia Católica sin querer dejarse a ninguno.

No obstante, el origen de la locución se cree más antigua a la fecha de la obra de Fernando de Rojas. Los filólogos, sin establecer un dato concreto, la sitúan antes de 1440 -año en el que se inventó la imprenta- en tiempos en los que eran los clérigos quienes se encargaban de copiar a mano los textos clásicos. Estos monjes, en su tarea de escribanos, solían reproducir las obras tal cual les llegaban, sin quitar ni añadir una coma, y para dejar constancia de que su trabajo había sido reproducido de forma fiel al texto original incluían la frase «de palabra a palabra».

La declaración de intenciones pasó más tarde a abreviarse en las copias con el mensaje «de P. a P.» y, finalmente, y por el buen flujo de la sonoridad de aquellas siglas, hizo que pasase a leerse como «de pe a pa», tal y como ha llegado hasta nuestros días. De ahí que la expresión no sea «de la A a la Z» o «del 1 al 10», que podrían tener más sentido.

Así, una indicación nacida en los monasterios para expresar reproducción literal ha sobrevivido todo este tiempo con una pequeña evolución en su significado original: de copiar algo tal cual a conocer algo por completo, o como también podría decirse, de cabo a rabo, pero de esta expresión hablaremos en otro momento.