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Christophe LeribaultInstituto Francés

Relevo en el Louvre: Christophe Leribault, responsable del palacio de Versalles, asume la dirección del museo

El 'hombre de confianza de Macron' en el arte francés sustituye a Laurence des Cars para paliar las tensiones del museo parisino tras el robo de las joyas

Christophe Leribault será el elegido para asumir la presidencia del Museo del Louvre tras la abrupta salida de Laurence des Cars. El historiador y conservador, de 62 años, deberá afrontar las tensiones latentes en la opinión pública por el fraude en la venta de entradas, las huelgas de personal y, sobre todo, por la inseguridad tras el robo de joyas registrado hace más de cuatro meses. Su trayectoria lo perfila como un gestor de consensos, capaz de rebajar la tensión interna.

En la reunión del Consejo de Ministros celebrada este miércoles, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el nombramiento. Leribault figura desde hace años entre los hombres de confianza del jefe del Estado en el ámbito cultural.

Especialista en el pintor Jean-François de Troy, dirige desde 2024 el Palacio de Versalles, uno de los cargos de mayor peso en el sistema museístico francés. Antes, desde 2021, estuvo al frente del Museo de Orsay, donde sucedió precisamente a Laurence des Cars. Ese mismo año aspiró, sin éxito, a la presidencia del Museo del Louvre. También asumió entonces la presidencia del Museo de la Orangerie.

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El Louvre no le es ajeno. En 2006 se incorporó como conservador al Departamento de Grabados y Dibujos del museo. Doctor en Historia del Arte por la Sorbona y especialista en el siglo XVIII, inició su carrera hace 36 años en el Museo Carnavalet.

Entre 1995 y 1996 fue investigador residente en Historia del Arte en la Academia de Francia en Roma. Posteriormente permaneció 15 años como director del departamento de pintura y dibujo. En 2007 asumió la dirección del Museo Nacional Eugène-Delacroix y en 2012 fue designado director del Petit Palais, sede del Museo de Bellas Artes de la Ciudad de París.

Con una política centrada en exposiciones innovadoras y poco convencionales, ha incrementado el número de visitantes en los centros que ha dirigido. Ahora llega al Louvre con el reto de atajar las crisis abiertas y recuperar la estabilidad institucional.