Fundado en 1910
María Arriola Jiménez, directora de los grados de Historia e Historia del Arte en la Universidad CEU San Pablo

María Arriola Jiménez, directora de los grados de Historia e Historia del Arte en la Universidad CEU San PabloThorun Piñeiro

Entrevista

María Arriola: «Herrera Oria es una figura fundamental de la historia de España injustamente olvidada»

La directora de los grados de Historia e Historia del Arte en la Universidad CEU San Pablo ha coordinado la exposición que reivindica el centenario de la Escuela de Periodismo de El Debate que impulsó Ángel Herrera Oria y que fue la primera escuela de Periodismo de España

El pasado lunes 16 de febrero la Universidad CEU San Pablo inauguró en su Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación la exposición Origen y legado. La creación de la primera Escuela de Periodismo de España. Este proyecto conmemora el centenario de la Escuela de Periodismo de El Debate, un punto de inflexión en la historia del periodismo español que profesionalizó y dignificó la profesión.

María Arriola Jiménez ha coordinado la elaboración de la exposición, que ha sido fruto de dos años de trabajo y colaboración entre alumnos y profesores de la Facultad.

–La Escuela de Periodismo de El Debate fue un hito al ser la primera escuela periodística en España. La desaparición del periódico El Debate con el estallido de la Guerra Civil puso fin a un exitoso proyecto periodístico. Hoy, la recuperación de la cabecera histórica de El Debate en formato digital parece casi un milagro. ¿Qué le debe el actual El Debate a aquella Escuela de Periodismo?

–Creo que todo el periodismo de los siglos XIX y XX en España le debe mucho a la Escuela de Periodismo de El Debate. Fundamentalmente, por ser la primera escuela de periodismo en nuestro país y por tener esa intuición de mirar a los novedosos métodos y prácticas periodísticas de Estados Unidos (la redacción, la gestión, la variedad de secciones, el uso de la publicidad como base para la financiación…).

Estados Unidos era el lugar en el que la práctica periodística se había profesionalizado y donde, como decía Manuel Graña, «el Periodismo era una carrera universitaria tan honorable y lucrativa como las mejores». Esta idea de conocer de primera mano el modelo estadounidense y traerlo a España fue absolutamente visionaria y trascendente para la historia de todo el periodismo español.

La Escuela de Periodismo inculcó en sus alumnos algo inédito en aquel momento, la diferenciación de la editorial, es decir, del pensamiento del periódico, de lo puramente informativo

En cuanto a El Debate actual, se define como defensor de los valores del humanismo cristiano, la libertad y la búsqueda por la verdad. Y, en este sentido, no es un periódico digital cualquiera; es heredero de una institución, es heredero de una corriente de pensamiento.

Creo que le debe también la exigencia y la vocación de rigurosidad en la información. Ya la Escuela de Periodismo inculcó en sus alumnos algo inédito en aquel momento, la diferenciación de la editorial, es decir, del pensamiento del periódico, de lo puramente informativo. Ese profundo respeto por la realidad, por lo que sucede, por la verdad –independientemente de quién lo diga o si rompe nuestros prejuicios– es determinante y clave en el pensamiento de Herrera.

–Esta exposición llena un vacío al recuperar y poner de actualidad la historia y el legado de la Escuela de Periodismo de El Debate. ¿Puede explicar resumidamente en qué consiste la exposición?

Origen y legado es una exposición concebida desde el inicio como itinerante, precisamente para facilitar su exhibición en distintos espacios institucionales vinculados a la Universidad de San Pablo y a la ACdP. Por eso, el soporte elegido son 14 paneles roll ups de fácil transporte y montaje, diferenciándose cuatro secciones.

En la primera se contextualiza el periódico El Debate, la situación de la prensa española a principios del siglo pasado y se evidencia la necesidad de modernización del sector en nuestro en nuestro país, detectada con clarividencia por Ángel Herrera. La segunda, muestra el periodismo que se desarrollaba en Estados Unidos.

Tres personas de confianza de Herrera fueron enviados a la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia que enseñaba las innovaciones de Pulitzer

La tercera, ahonda en la iniciativa de Herrera Oria de enviar a dos jóvenes propagandistas, Marcelino Oreja Elósegui y Francisco de Luis y Díaz, junto al sacerdote salesiano Manuel Graña, a la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia que enseñaba las innovaciones de Pulitzer. Se recogen sus primeras impresiones a la llegada a Estados Unidos, las dificultades que encontraron, los contactos que fueron haciendo…

La cuarta y última parte se refiere a la fundación de la Escuela de Periodismo de El Debate tras su regreso a España, como consecuencia de aquel viaje y en un ambiente poco propicio para introducir escuelas de este tipo en nuestro país. También describe la enseñanza práctico-teórica, su plan de estudios y cómo los alumnos fueron ocupando puestos de dirección en empresas periodísticas de toda España. En definitiva, su desarrollo hasta la incautación de 1936.

–Ángel Herrera Oria, principal impulsor de la Escuela de Periodismo de El Debate, fue un pionero del periodismo en España y de su enseñanza. ¿Cree que la sociedad española, y el sector del periodismo, deberían reivindicarlo más?

–Sí. Creo que Herrera Oria es un personaje fundamental de la historia del siglo XX de España y está injustamente olvidado, aunque en la toponimia de varias ciudades hay vías dedicadas a él. En Madrid tenemos una avenida, una estación de metro, hay calles en Santander –su ciudad natal–, en Málaga –donde fue obispo–. Sin embargo, considero que es una de las grandes figuras olvidadas.

El propio Herrera siempre dividía su vida en cuatro etapas y, en la primera, la de juventud, se definía como periodista. Esto es muy significativo porque en este momento ya había conseguido un gran logro, aprobar la oposición del Cuerpo de Abogados del Estado –con unos 22 años– y, sin embargo, no se define a sí mismo como tal, sino como periodista. Luego vendría la etapa de sacerdote; después, obispo y, en la última, como cardenal.

María Arriola en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo

María Arriola en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San PabloThorun Piñeiro

–Esta exposición ha sido fruto de la colaboración entre profesores y alumnos de la Universidad. ¿Cómo se ha organizado el trabajo entre los involucrados a lo largo del proceso, desde la fase de investigación hasta la producción final de los paneles?

–La exposición es el resultado de un proyecto de innovación docente impulsado desde el Grado en Historia de la Universidad CEU San Pablo que se ha desarrollado a lo largo de dos cursos académicos. En él, seis profesores de diversas titulaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación han implicado a sus alumnos.

Estos profesores son Manuel Albacete Gómez-Calcerrada (profesor de Realización II: Multicámara en el Grado de Comunicación Audiovisual), Henar Alonso Mosquera (profesora de Comunicación y Marketing en el Grado de Publicidad y Relaciones Públicas), Jorge Álvarez Palomino (profesor de Historia Contemporánea de España I en el Grado de Historia (Fernando Jiménez González (profesor de Fundamentos de Escritura en el Grado de Periodismo), Lorena Martí Moreno (profesora de Creatividad Publicitaria en el Grado de Publicidad y Relaciones Públicas) y Marina Martín Valor (profesora de Métodos y Técnicas de Investigación Social en el Grado de Publicidad y Relaciones Públicas).

Los docentes han tenido un papel fundamental como facilitadores, coordinadores y orientadores en sus respectivas asignaturas

Estos docentes han tenido un papel fundamental como facilitadores, coordinadores y orientadores en sus respectivas asignaturas. En una primera fase, los estudiantes del Grado de Historia realizaron la investigación histórica del contexto del periodismo español e internacional a principios de del siglo XX, del origen y la evolución del diario El Debate, de la figura de Ángel Herrera Oria, del viaje de estudios a Estados Unidos, así como de la fundación de la de la Escuela. También elaboraron los textos base.

Después, los estudiantes de Periodismo adaptaron estos contenidos históricos a un lenguaje más divulgativo, destinado a un público más amplio, y propusieron los títulos y subtítulos que ayudaran a dar a la exposición una narrativa más atractiva.

Los alumnos de Métodos y Técnicas de Investigación Social se encargaron de la localización y de la selección de fuentes gráficas y documentales que permitió enriquecer la exposición desde un punto de vista visual y documental. Esto implicó la visita y la consulta de hemerotecas, bibliotecas y repositorios institucionales.

Tanto doña Pilar de Luis Villota, nieta de Francisco de Luis, como don Marcelino Oreja Aguirre, hijo de Marcelino Oreja Elósegui, han jugado un papel fundamental

Paralelamente, los estudiantes de Comunicación Audiovisual grabaron y editaron las entrevistas a distintos perfiles académicos e institucionales: Dña. Cristina Barreiro (Directora del Departamento de Humanidades de la Universidad CEU San Pablo); D. Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera (Presidente de la ACdP); D. Marcelino Oreja Aguirre (Vicepresidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU); Dña. Pilar de Luis Villota (nieta de Francisco de Luis y Díaz) y D. Pablo Velasco Quintana (Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación).

Finalmente, Por último, los estudiantes de Creatividad Publicitaria desarrollaron el diseño expositivo final de los paneles acorde al contenido de la exposición, incorporando los textos, las imágenes y estos recursos audiovisuales que van integrados en los paneles mediante un código QR.

María Arriola durante la entrevista con El Debate

María Arriola durante la entrevista con El DebateThorun Piñeiro

–¿Qué papel han jugado los familiares de los protagonistas de esta exposición en la elaboración de la misma?

–Definitivamente, un papel fundamental. Tanto doña Pilar de Luis Villota, nieta de Francisco de Luis, como don Marcelino Oreja Aguirre, hijo de Marcelino Oreja Elósegui, se prestaron a ser entrevistados y han compartido con nosotros sus recuerdos para que esta exposición sea historia viva. Además, han facilitado con una excepcional generosidad fotos, cartas, contratos y otros documentos, algunos de los cuales se reproducen en los paneles.

En todo ello ha tenido un papel principal el entonces alumno de Historia e Historia del Arte, José Luis Martín de Miguel, que contactó con ellos y que quiso implicarse mucho más de lo que exigía cubrir la obligación con la asignatura. Esto dice mucho de lo que ha supuesto para todos, profesores y alumnos.

Hubo un punto de inflexión en todo el proceso cuando dejamos que hablaran en nuestros paneles los propios protagonistas, a través de sus diarios, de sus escritos, de sus cartas…

Como coordinadora del proyecto, he visto crecer la pasión por lo que teníamos entre las manos. Hubo, de hecho, un punto de inflexión en todo el proceso cuando dejamos que hablaran en nuestros paneles los propios protagonistas, a través de sus diarios, de sus escritos, de sus cartas, o los testimonios de los antiguos alumnos de la Escuela.

Fue un punto de inflexión porque, poco a poco, fuimos descubriendo su densidad humana y fue naciendo en nosotros un verdadero afecto por ellos, un afecto que sin duda se incrementó aún más al poder entablar esta esta relación con sus familiares.

–La Fundación Universitaria San Pablo CEU tomó el testigo de la Escuela de Periodismo de El Debate. ¿Cómo se ha mantenido vivo ese legado, especialmente en la que es hoy la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación?

–La Facultad mantiene el legado desde su génesis. Esto es interesante porque, precisamente, no es solo una Facultad de Ciencias de la Comunicación, es también Facultad de Humanidades. La Escuela de Periodismo de El Debate tenía claro desde sus inicios la importancia de las Humanidades en la formación del periodista, proponiendo conferencias semanales a cargo de profesionales especializados sobre temas políticos, sociales, literarios, artísticos, históricos…

Además, el plan de estudios tenía como apoyo principal el aprendizaje de la Doctrina Social de la Iglesia, que sigue siendo una asignatura obligatoria en todas nuestras titulaciones.

En vez de hacer una dialéctica entre la teoría y la práctica, negar una para tener que afirmar otra, la Escuela de El Debate hacía una síntesis de las dos

También se mantiene viva la importancia de una formación práctica o experiencial en nuestra facultad, algo que existía ya en El Debate. En vez de hacer una dialéctica entre la teoría y la práctica, negar una para tener que afirmar otra, la Escuela hacía una síntesis de las dos. Algunos de sus alumnos fundaron después la Escuela Oficial de Periodismo, otros fueron fundadores de la Escuela de Periodismo de la Iglesia y, a su vez, estudiantes egresados de estas dos escuelas van a fundar las primeras facultades de Periodismo por toda España.

Y, por supuesto, considero que esta exposición es un ejemplo claro de cómo la propia Facultad contribuye a mantener vivo ese legado porque, precisamente, ha nacido respondiendo a la invitación de su decano, D. Pablo Velasco, a hacer memoria y a trasmitir los orígenes de nuestro centro de estudios.

Inauguración de la exposición el pasado 16 de febrero junto a profesores, alumnos, representantes de El Debate y familiares de los protagonistas de la exposición

Inauguración de la exposición junto a profesores, alumnos, representantes de El Debate y familiares de los protagonistasUniversidad CEU San Pablo

–En los paneles de la exposición se puede leer que Herrera Oria señalaba la importancia del estudio de la Historia para el periodista. Como coordinadora de los grados de Historia e Historia del Arte, ¿cree que es necesaria una mayor enseñanza de las Humanidades en un mundo que tiende cada vez más a dejarlas de lado?

–Estoy convencida de ello. El mundo actual, que centra sus objetivos en la utilidad y la eficacia, tiende a dejar de lado las Humanidades por considerarlas inútiles. Sin embargo, en una verdadera educación, aquella no limitada a la mera transmisión de conocimientos, la enseñanza de las Humanidades adquiere su razón de ser porque ayudan a desarrollar el sentido crítico que permite distinguir lo real de lo aparente, acompañando al hombre en su inextirpable exigencia de verdad.

Las Humanidades son útiles para la vida porque dan una comprensión profunda y razonada de la condición humana

Las Humanidades son útiles para la vida porque dan una comprensión profunda y razonada de la condición humana. La Historia, por ejemplo, aporta claves para enfrentarse al presente, indagando en los aciertos y errores del pasado. Ayuda a reconocer los vínculos y las divergencias culturales, precisamente a partir de la experiencia cultural propia. El Arte, la Literatura, nos habla del deseo, el dolor, el límite, las preguntas, conflictos y temores que todos experimentamos por el mero hecho de existir y que, quizá, no somos capaces de expresar, pero sí de reconocer en las grandes obras que han escrito, pintado o esculpido otros.

Por eso, las Humanidades conectan lo más profundo de nosotros mismos con la realidad y nos permiten aproximarnos a la comprensión del mundo.

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