'Cumbres Borrascosas' destapa la crisis silenciosa: jóvenes (y mayores) que leen… pero no comprenden
Una joven que vio la nueva película, llamada en buena medida por el atractivo de sus protagonistas, intentó leer la obra original y apareció en redes sociales diciendo que no entendía su lenguaje
Escena de Cumbres borrascosas (2026)
Siempre está bien que se hable de literatura. En cualquier sentido. La última conversación viene a propósito del estreno de la nueva versión de Cumbres borrascosas, la (única) novela inmortal de Emily Brönte, tantas veces filmada a lo largo de las décadas.
Una joven que vio la nueva película, llamada en buena medida por el atractivo de sus protagonistas, intentó leer la obra original y apareció en redes sociales diciendo que no entendía su lenguaje. Casi inmediatamente la confesión estaba por todas partes.
¿Forma parte este hecho de una realidad juvenil exclusiva puntual o general del XXI o de una realidad juvenil puntual o general sin más? Antes no había redes sociales para que los jóvenes confesasen en este caso sus carencias o dificultades, pero esas mismas carencias o dificultades perfectamente podían existir.
Cualquiera las ha podido ver en otros o incluso sufrirlas en el colegio. Uno siempre se acuerda de los dibujos animados del Quijote. Una serie que se podía ver los fines de semana en capítulos de media hora en uno de los dos únicos canales de televisión que había entonces, si no se recuerda mal.
Era una buena manera de acercar la novela universal de Cervantes a los niños. Aunque la joven que admitía no entender Cumbres borrascosas no era precisamente una niña. Era una adolescente y una «creadora de contenido», una «influencer». ¿Una «creadora de contenido» que no entiende la «mitad del vocabulario» de una novela clásica?
No se trata de una obra escrita en castellano antiguo. Es una traducción al español actual del original en inglés de Brönte. Es decir, ni siquiera es una traducción del XIX, y esto a pesar de que el lenguaje de ese siglo no era tan distinto al del XX o XXI, por no decir que las variaciones son mínimas como para no poder entender «la mitad del vocabulario».
Lo peor de todo quizá sea hacer alarde de no comprender, por no hablar de la «reflexión» de la protagonista: «Yo pensaba, ignorante de mí, que, como los libros los van adaptando, pensaba que también iban adaptando el vocabulario».
«El problema no es que no entienda alguna palabra, el problema es que está escrito de una forma que la literatura actual no está escrita», es otra de las frases de la «influencer», como también:
«Hemos cambiado de generaciones, entonces en el instituto a los jóvenes nos dan un tipo de literatura más sencilla porque estos libros no son para niños de 13 años. Y yo lo siento porque tú tuvieras que leerte el Quijote cuando estabas en el Instituto, porque no es normal que te lo hagan leer con esa edad».
Tiene razón en que la literatura actual no está escrita así. La literatura actual está escrita mayormente para usuarios de TikTok que deben comprenderlo todo en cuestión de segundos.
Si no lo entienden, lo desechan, así que las editoriales ya no se arriesgan a publicar libros que no se vayan a entender, generando con ello cada vez más lectores cuya comprensión lectora decrece a medida que avanza el tiempo.
Hace treinta años también había personas que no entendían el lenguaje de Cumbres borrascosas, pero también había entonces menos personas que hoy que no entendían Cumbres borrascosas. Y la proporción va creciendo. También en número de lectores.
Los datos demuestran que hoy se lee más que en cualquier otra época, pero los clásicos van perdiendo sitio. Lo que pide la «influencer» que no entiende Cumbres borrascosas es que le adapten el texto a su lenguaje para que no tener que esforzarse, lo que es lo mismo que no leer a Emily Brönte sino al adaptador de Emily Brönte, que vaya usted a saber quién (y cómo) es.
Para pasar el trance de un examen del colegio bien puede valer ver solo una de las muchas películas sobre Cumbres borrascosas, pero uno se pierde la riqueza de Cumbres borrascosas (o de cualquier otra obra clásica) si el filme no le lleva a la novela o si, llevándole, no quiere descubrir el secreto emocionante que se oculta tras toda esa incomprensión cuya solución está en la educación.