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El escritor peruano Jaime BaylyEFE/Sergio Pérez

Autor de 'Los golpistas'

Jaime Bayly: «Zapatero ha lavado la imagen manchada de Maduro, que ha matado y torturado a mucha gente»

El escritor peruano vuelve a Madrid, su ciudad soñada, «donde comenzó todo lo bueno», y denuncia en esta entrevista para El Debate el pasado golpista de Venezuela para entender la actual dictadura bolivariana

Marzo de 1994. Hugo Chávez viaja a La Habana y es recibido por Fidel Castro sobre una alfombra roja, al pie del avión, para llevarle en su limusina blindada hasta el palacio de la revolución. La foto de ese primer encuentro es la portada de Los golpistas (editada por Galaxia Gutenberg) del periodista y escritor Jaime Bayly (Lima, 1965). Un retrato del ansía de poder y de cómo Chávez dinamitó la democracia desde dentro siguiendo las arengas del dictador cubano.

Es a su vez la historia de tres golpes, los dos que dio Chávez a Carlos Andrés Pérez, y «el golpe de las vacas sagradas» que fracasó a los tres días en abril de 2002. Una narración envolvente de uno de los golpes militares más esperpénticos, contado de forma superlativa y con momentos insólitos y absurdos: Nicolás Maduro escondido en la ducha de la embajada de Cuba; Chávez rogando a Bill Clinton una Visa para ir a Disney; o la crisis que sufre una vez liberado en el helicóptero después de un atracón de frutas. Sin olvidar una pequeña aparición de Gabo y su eterna inquina a Vargas Llosa, temática de su anterior novela, Los genios.

Bayly vuelve a Madrid, su ciudad soñada, «donde comenzó todo lo bueno», y denuncia en esta entrevista para El Debate el pasado golpista de Venezuela para entender la actual dictadura bolivariana, que ha cambiado a las manos de Delcy Rodríguez con la connivencia de Donald Trump. Asimismo no da crédito del papel de Zapatero: «Es una barbaridad» que no haya condenado en público «los crímenes más abyectos» de Maduro.

Los golpistas (Galaxia Gutenberg, 2026) de Jaime Bayly

Los golpistas (Galaxia Gutenberg, 2026) de Jaime Bayly

— ¿Hay más realidad o ficción en Los golpistas?

— Es una novela histórica, parte de unos hechos que ocurrieron y he tratado de recrearlos. Cuenta tres golpes que tuvieron consecuencias funestas: dos que dio Hugo Chávez contra Carlos Andrés Pérez y uno que le dieron a Chávez en el año 2002. He tratado de contarlos con una aproximación respetuosa a la verdad histórica, aunque, por supuesto, hay una intervención de la imaginación cuando hago que hablen los personajes en los diálogos. Uno tiene que resultar creíble ante el lector.

— Aquella primera entrevista que le hizo a Hugo Chávez cuando era candidato a la presidencia de 1988, en la cadena CBS en español, ¿intuyo que le estaba mintiendo?

— Desconfiaba de él, principalmente porque había sido militar y, además, un golpista. Había dado no uno, sino dos golpes. Uno que fracasó, porque en la hora capital no atacó, se acobardó. Y otro desde la cárcel. La novela recoge ese diálogo. Chávez quería venir a Miami, pero no le daban la Visa. Entonces la entrevista fue vía satélite, él en Caracas y yo en Miami. Sentí que había una falsedad, una impostura, una sobreactuación en el personaje diciendo que ya no soy golpista, ahora soy un demócrata.

Le preguntó: «¿No va a ser usted un presidente autoritario? ¿No le va a salir el alma militar?».

— Esa era mi mala corazonada, de que había en él un dictador escondido, el alma militar autoritaria. Él dijo: «No, no voy a hacer como Fidel Castro. Cuba es una dictadura. Me voy a entender con los empresarios, voy a respetar la libertad de prensa, y no me voy a hacer reelegir». Pero todo era mentira. No sé si es posible ser un ex golpista. Un dictador es un dictador para toda la vida y un golpista también.

— Cuenta el esperpento de aquellos tres días de abril de 2002 que duró el golpe de Estado al golpista Chávez, ¿los generales venezolanos parecían unos aficionados?

— Ni más ni menos. No sabían qué hacer con Chávez ni con el poder ni cuál de ellos debía encabezar la Junta de Transición. Luego se juramenta un empresario santurrón. Ellos sienten que ese empresario no los representa, no les da los cargos que ellos anhelan y acaban todos peleados entre sí. Y el golpe dura tres días. Es un golpe muy raro en la historia de América. Por eso lo he querido novelar, porque me atormentaba. ¿Por qué se torció? ¿Por qué fracasó? Ya habían capturado a Chávez y había dimitido. ¿Por qué se arrepintieron los golpistas? ¿No comprendían que, al arrepentirse y devolver a Chávez al poder, se estaban suicidando?

— Es como una ópera bufa y que no estuviera de Dios que triunfara.

— La novela es una tragedia y, en ocasiones, parecería una comedia. Chaves salvó la vida de milagro. Hubo hasta tres tentativas de matarlo, de arrojarlo al mar desde un helicóptero, de fusilarlo. Fidel conspiró telefónicamente desde La Habana, amenazó a los golpistas, los insultó, y les dijo: «Si ustedes matan a Chávez, voy a dar órdenes para que los maten a ustedes». La intervención de Fidel fue muy poderosa, pero probablemente el golpe fracasa porque los golpistas, sin advertirlo, eran risibles, estaban haciendo el ridículo todo el tiempo. No tenían una agenda clara, una hoja de ruta.

Nicolás Maduro era el matón de Chávez

— El golpe se inicia como reacción a la masacre de gente inocente por la orden dada por Chávez de sacar los tanques y disparar con francotiradores a la multitud en los alrededores de Miraflores. Esa orden la ejecutó Nicolás Maduro, ¿era el matón de Chávez?

— Era el matón de Chávez. Estaba dispuesto a dar la vida por Chávez. Fue uno de los francotiradores contra aquella marcha. Chávez estaba aterrado. Pensaba que si esa marcha llegaba al Palacio de Miraflores lo iban a linchar. Entonces pidió a sus generales de confianza que lo protegieran. Pero varios de ellos se negaron. Estos fueron los jefes golpistas que creían que Chávez era una amenaza para la democracia y querían salvar a Venezuela del comunismo. Quizás si no hubieran sido tan torpes lo habrían conseguido.

— ¿Nicolás Maduro fue uno de los francotiradores?

— Los generales temían que si salían con los tanques a la calle a reprimir la manifestación iba a ser una escabechina e iba a morir mucha gente. Por eso hay un cisma en la cúpula militar. Maduro no sólo defiende a Chávez con su vida, sino que cuando regresa tres días después al Palacio de Miraflores, de madrugada, Maduro estaba avivando a la multitud. Chávez no lo olvidó y cuando le tocaba morir lo premió nombrándolo su delfín y no a Diosdado Cabello.

— Describe a Maduro como un absoluto gañán, cobarde, escondido esos días en el baño de la embajada de Cuba, proclamándose perseguido político. ¿Es más una caricatura o la realidad?

— Creo que es la realidad. En el poder Maduro demostró no solo su incompetencia para administrar sabiamente el poder, sino también su maldad, su cobardía. Maduro ha sido mucho peor que Chávez. No le temblaba el pulso para ordenar que mataran a los jóvenes en las calles de Venezuela. Mataron a centenares de jóvenes indefensos que salían solo a pedir libertad. Maduro ha resultado un personaje muy funesto para Venezuela.

Jaime Bayly presenta su nueva novela Los golpistas (Galaxia Gutenberg, 2026) en el Hotel Wellington de Madrid

Jaime Bayly presenta su nueva novela Los golpistas (Galaxia Gutenberg, 2026) en el Hotel Wellington de MadridEFE

— ¿Cómo vivió la detención de Nicolás Maduro?

— En vivo y en directo. Estaba despierto en mi casa en Miami. No me lo podía creer. Sabía que algo iba a hacer Trump. Si tienes 12 buques militares, portaviones, submarinos nucleares cerca de las costas de Venezuela, algo tienes que hacer, porque si no haces nada, has fracasado. De hecho, tendría que haber ocurrido en Nochebuena, pero hubo muy mal tiempo en Caracas. No podían descender los helicópteros. Me sorprendió que Trump eligiera la opción arriesgada porque había dos opciones sobre su mesa. Una era bombardear desde lejos, con misiles disparados desde sus buques de guerra, pero sin entrar con aviones ni tropas en tierra. Eligió la opción de los helicópteros de la fuerza Delta y se arriesgó a que le mataran algún soldado o que tomaran algún prisionero. Imagínate si no capturaban a Maduro. Era un fracaso.

Cuando veo los helicópteros bajando a Fuerte Tiuna, sabía que Delcy había traicionado a Maduro. Llevaba meses negociando con la CIA, no en Venezuela, sino cuando viajaba, sobre todo en Catar, se reunía con agentes de la CIA y les decía: «Maduro se tiene que ir, yo estoy lista». Ella le dijo a la CIA que estaba en el búnker en Fuerte Tiuna.

— La Fiscalía de Nueva York acusa a Maduro de vender pasaportes diplomáticos a los narcos mexicanos, ¿le pasará como Al Capone que le condenaran por un asunto menor y no por sus crímenes?

— Sí, porque el daño peor que ha hecho Maduro no ha sido exportar cocaína colombiana a Estados Unidos. El daño mayor se lo ha hecho a su propio pueblo. Son 8 millones de venezolanos que se han ido al exilio. Es una tragedia. Muchos se han ido caminando de Venezuela a Estados Unidos con sus familias, con bebés, jugándose la vida. Han matado en las calles de Venezuela a millares de muchachos, han secuestrado y torturado a millares de disidentes. Lo que ha hecho Maduro ha sido terrible y algún día pagará por sus crímenes. Pero lo van a condenar por las drogas, por los pasaportes falsos, por cosas que diría que son menores.

Fidel Castro siempre había querido el petróleo de Venezuela regalado

— El trasfondo de Los golpistas es el ansia de capturar el poder. No sólo es Chávez, son los generales venezolanos, los empresarios…

— Por eso la novela se titula así: Los golpistas. Es una riña entre golpistas. Unos son de izquierdas, más o menos comunistas, otros son de derechas, más o menos anticomunistas. Pero la verdad es que los golpistas de un lado y del otro carecen por completo de ideología y de escrúpulos. Quieren crudamente y a secas el poder. Después Chávez finge ser comunista. Nunca fue comunista. Era un narcisista. Un hombre enamorado de sí mismo y embriagado de poder. Usó al comunismo y a Fidel Castro como coartadas para perpetuarse en el poder.

— Chávez, que era un golpista de manual, ¿por qué cree que se le ha blanqueado?

— Maduro ha conseguido una cosa que parecía imposible y es que a su lado Chávez ahora nos parezca un individuo no tan cruel, no tan malvado, no tan incompetente. Lo de Maduro ha sido trágico. Chávez al menos en ocasiones, en los primeros años de su gobierno, tenía un punto de humor.

— Apunta que Fidel Castro es el verdadero cerebro de la dictadura bolivariana, ¿quería un gobierno títere que le entregase el petróleo?

— Absolutamente. Estoy convencido de que Fidel Castro siempre había querido el petróleo de Venezuela, pero regalado. Tenía esa obsesión. Cuando él ve a Chávez, creo que ve un barril de petróleo. Y se dice: «Este va a ser mi proveedor, me va a regalar petróleo el resto de la vida». Y así fue. Fidel Castro era el gran titiritero y Chávez era su títere, su marioneta. Fidel le dijo: «¿Tú quieres ser presidente de Venezuela? No tienes que dar más golpes militares, te vas a postular como candidato y vas a arrasar. Una vez que estés en el poder, cambias todo y no entregas el poder, porque el poder no se entrega jamás». Fidel fue fundamental en la vida golpista de Chávez, porque le enseñó el camino. «La democracia», decía Fidel, «es una mariconería de los gringos».

Jaime Bayly en Madrid

Jaime Bayly en MadridEFE

— José María Aznar habló con Cardona para quitarle la idea de fusilar a Chávez y que si se lo llevaban a Cuba que le grabaran con los 7 millones de dólares que pedía…

— Aznar apoyó el golpe contra Chávez. Eso es un hecho histórico. Es debatible si acertó o si se equivocó. Aznar habló con un par de dirigentes, no sólo con Cardona, y les dijo: «No se les ocurra fusilarlo. ¿Quiere irse a La Habana? Déjenlo ir, pero grábenle diciendo que se quiere ir a La Habana. Así hemos respetado su voluntad». Se detestaban mutuamente.

— Se notó ese día que estaba Zapatero hablando con Chávez sobre Aznar y el rey Juan Carlos le interrumpió diciendo: «¿Por qué no te callas?».

— El rey sale en defensa de Aznar, y no Zapatero. Creo que desde entonces se llevan muy bien. Chávez no le perdonó a Aznar que hubiera apoyado a los conspiradores.

Zapatero ha colaborado de una manera muy deplorable con la dictadura venezolana

— ¿Cómo ve desde Estados Unidos que España se haya unido al Grupo Puebla a través de José Luis Rodríguez Zapatero?

— Veo con mortificación el papel que ha jugado Zapatero en Venezuela. Me parece que ha colaborado de una manera muy deplorable con la dictadura venezolana. Primero con Chávez y después con Maduro. Es muy raro que Zapatero se haya convertido en el abogado de la dictadura venezolana. Tengo la impresión de que Maduro encontró en Zapatero una suerte de relaciones públicas. Zapatero ha ido por el mundo lavando la imagen manchada de Maduro, que ha matado y torturado a mucha gente. Esto supera las posturas ideológicas, si eres de derechas o de izquierda. No puede convalidar la tortura a los adversarios políticos, no puede convalidar un fraude electoral. Maduro se ha permitido los crímenes más abyectos y Zapatero no los ha condenado en público. Incluso hubo líderes de izquierdas en América que condenaron el fraude último de Maduro. Se robó las elecciones. Zapatero no dijo una palabra. Cuesta trabajo entender por qué Zapatero es tan sospechosamente amigo de la dictadura venezolana.

— Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, entre 2017 y 2018, reconoció que Zapatero la amenazó tras negarse a firmar un acuerdo que legitimaba la dictadura de Maduro.

— Es inexplicable. Él ha sido presidente del Gobierno en este país y representa al Partido Socialista. Pero fíjese, Felipe González, del mismo partido, no se engaña con la dictadura venezolana. No es sólo que Zapatero la ha apañado, sino que la ha defendido ante el mundo. Se ha pasado años defendiendo a Maduro, pidiendo que se levanten las sanciones contra Venezuela, facilitando el trabajo represivo. Es una barbaridad lo que ha hecho Zapatero. Es absolutamente impresentable.

Se supone que él es enemigo de las dictaduras de derechas. Su gobierno reabrió todo el tema de la memoria histórica. Pero si estás contra las dictaduras de derechas, más vale que estés también contra las de izquierdas. Al final un preso político es un preso político. Es un señor que está en la cárcel por sus ideas, es un preso de conciencia, y le han torturado de maneras brutales. Y Zapatero va y sonríe. Ahora quiere instalar como ministro de Interior a un amigo íntimo suyo, que es Miguel Rodríguez Torres, que era un jefe torturador de Chávez. Muy siniestro. ¿Cómo Zapatero puede tener esos amigos? No lo entiendo.

Trump se entiende de maravillas con los que ocupan el poder y son despiadados

— Delcy Rodríguez anuncia elecciones libres en Venezuela sin decir fecha, ¿continua la dictadura, pero con otra cara?

— Temo que ella no va a convocar elecciones pronto. Quiere agotar el mandato de Maduro hasta el 2030. Si ella convoca elecciones es porque Estados Unidos la obliga, pero ¿la están obligando ahora? No. Dicen más adelante, en dos años, pero dos años es mucho tiempo. Habrá caído Rubio, no será secretario de Estado, Trump estará por irse y Venezuela les importará menos.

— Tendrán el petróleo.

— Claro, quiere el petróleo. A Trump no le interesa la democracia en Venezuela ni en ninguna parte.

— ¿La entrega simbólica de Corina Machado del Nobel a Trump fue una buena estrategia para acercarle a los postulados de la oposición de Venezuela?

— Si, pero se equivocó. No debió regalarle a Trump la medalla del Nobel. Fue un error. Trump no la merecía. Creo que María Corina hizo un cálculo político. Si le regalo la medalla, me va a querer y me va a ayudar a volver a Caracas a ser la presidenta de Venezuela. Pero me temo que ese cálculo puede resultar demasiado optimista, porque lo más probable es que Trump se quede con la medalla y no le ayude en modo alguno. Trump se entiende de maravillas con los que ocupan el poder y son despiadados: los dictadores, los tiranos, los autócratas, los déspotas. Si una persona es como Machado, idealista, quijotesca, a Trump le parece que está un poco confundida.

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