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El escritor Juan Gómez-Jurado

El escritor Juan Gómez-Jurado, en una imagen reciente©Jeosm

Gómez-Jurado: «Antes la mentira era una anomalía y tenía consecuencias, ahora es la norma y dejó de tenerlas»

El reconocido escritor presenta Mentira, su primera novela tras el éxito y cierre de la saga Reina Roja con la que el experto en thriller se reiNventa la figura del narrador no fiable

Lleva ya más de 15 días publicada y el abrazo del lector no ha podido ser más apabullante. Mentira (Penguin Ramdon House), el nuevo thriller de Juan Gómez-Jurado, ofrece lo que se espera de él: una historia vibrante que habla de engaños y manipulación, que engancha y que puedes releerte sin miedo al aburrimiento varias veces. Eva Ramos, la protagonista, ya está en el imaginario de todos y no solo en la mente del escritor. El autor no puede estar más contento con su nueva criatura, por la respuesta que está obteniendo, y porque con esta novela ha conseguido, como él mismo refiere, una difícil meta: abordar la figura del narrador no confiable. Y es que 'acostumbrados' ya a las fake news, incluso en literatura vamos a tener que estar atentos. El Debate ha charlado con el novelista, quien pese a los éxitos logrados, no pierde la emoción y los nervios cada vez que se enfrenta a un micrófono.

-¿Cómo se siente después de salir del Universo Reina Roja que le ha acompañado durante 15 años?

-Ha sido muy bonito. Mientras estaba escribiendo el libro y en el momento en el que lo terminé. O sea, podría parecer que lo bonito empieza cuando lo has terminado y lo angustioso cuando empiezas a crear algo nuevo. Pero, no.

-¿Por qué decidió cerrar el ciclo Reina Roja?

-Lo que yo quería era buscar una voz narrativa nueva, porque llevaba mucho tiempo con la voz del universo Reina Roja. Necesitaba un cambio que me obligase a buscar una nueva forma de hacer las cosas. Primero, porque ya tenía el personaje de Eva en mente. Quería contar su historia como fuera. Es un personaje muy poderoso y en el momento en el que apareció en mi vida, no podía dejar de pensar en Eva Ramos. Y lo segundo, porque también necesitaba, personalmente, buscar la forma de encontrar nuevos retos que abordar. En este libro, por ejemplo, tenemos la figura del narrador no confiable que es esta protagonista que no hubiera tenido cabida en la narrativa del universo Reina Roja y era algo que me apetecía mucho. Creo que todos los los escritores de misterio, antes o después, tenemos que abordar esta figura, porque es para nosotros, igual que para los escaladores, un 8.000. Es una de las cosas más difíciles de hacer, más complicadas y, al mismo tiempo, más atractivas.

-'Mentira' es una palabra incómoda, ¿por qué la escogió como título de su novela?

-Es precisa, es decir, no se hace trampas al solitario. No intenta ser eufemística. O sea, las cosas son o no son. Se miente o no se miente. Y Eva lo tiene muy claro. Sabe que la mentira tiene un coste, un peso y también unos premios. Y ella vive dentro de ese mundo, vive dentro de esa profesión y paga los precios que tiene que pagar...

-¿Se podrían encontrar paralelismos entre la protagonista de su libro y ciertas personalidades públicas?

-Más que paralelismos con personalidades públicas me interesa mucho más el espíritu del siglo XXI. Tú, al igual que yo, no sabes el nombre de los psiquiatras, psicólogos y expertos en neuromarketing que han estado trabajando en modificar la interfaz y el algoritmo de Instagram de forma que tus dedos se queden atrapados a la pantalla y que tengas estas descargas de dopamina que permitan captar nuestra atención. Esa clase de manipulación extrema hecha por expertos que ganan muchísimo dinero y que, a su vez, generan miles de millones de dólares a las empresas que tienen nuestra atención, que nos manipulan y que viven de nosotros, no sabemos quiénes son. Sin embargo, es un ejemplo claro de la mentira y la manipulación del siglo XXI. Entonces, creo que tiene más que ver con eso que con alguien concreto.

Todavía no hemos evolucionado como especie para hacer frente a esta nueva amenaza que nos rodea por todos lados: las redes sociales

-Entonces podemos afirmar que hoy la mentira tiene más poder que antes...

-Completamente. Esto es algo absolutamente evolutivo. Los niños pequeños escupen las cosas amargas en cuanto las tienen en la boca. Tenemos que desarrollar el sabor, el gusto adquirido a lo largo del tiempo, para poder comer algo amargo, incluso hasta para tomarnos un café. Esto ha sucedido a lo largo de muchísimos años como evolución. Pero nosotros, como especie, decidimos asociarnos. Somos la especie social más exitosa del planeta y hemos delegado nuestra supervivencia en la asociación de la sociedad. ¿Qué ocurre? Desde 2007 hasta hoy y en los últimos 19 años, la aparición salvaje y fulminante de las redes sociales nos ha cogido por sorpresa. Es un depredador para el que como especie no estábamos preparados. Y lo que ha sucedido es que todavía no hemos evolucionado como especie para hacer frente a esta nueva amenaza que nos rodea por todos lados y que todavía estamos intentando aprender qué es y cómo defendernos de ella.

-¿Cuál sería entonces el antídoto para parar la mentira?

-Honestamente, no lo sé, porque yo no soy experto en mi opinión sobre esto. Lo que sí te puedo decir es que la amenaza está ahí, y que no la percibimos. Nos tragamos bulos cada vez con más facilidad y sin querer, y sin que parezca que haya consecuencias. Cuando yo era pequeño me ponían a mirar al gotelé si soltaba una trola. La mentira tenía consecuencias y un día dejó de tenerlas. Considero que tenemos que empezar a trabajar en el hecho de que algo que antes considerábamos como una anomalía deje de ser la norma para convertirse de nuevo en una excepción.

-¿Las actuales cabezas políticas del país deberían dar ejemplo?

-No quiero entrar en política porque es un terreno pantanoso y no creo que sirva mejor al propósito del libro opinando sobre ello. El libro no tiene propósito porque es un thriller, pero sí que hay un subtexto que tampoco podemos obviar. Tiene un manual de la mentira para que los lectores aprendan a detectar las manipulaciones que vienen desde todas partes y nos rodean. Todo esto siempre sin el más leve asomo de pretenciosidad, claro.

-¿Cree que la literatura puede ayudar a defender valores como la verdad, la coherencia o la libertad?

-Esto es un thriller, una novela de misterio, entretenimiento. Y, sin embargo, hay algo muy interesante en el hecho de que la novela de misterio trate, sobre todo, y por encima de todo, de los tres temas más importantes de la experiencia humana que son la verdad, la muerte y el amor. Y creo que eso ya merece la pena. El detenerse, aunque solo sea detenerse un poco para admirarlo.

-¿Somos responsables de las mentiras que aceptamos y no solo de las que decimos?

-Siempre y cuando seamos conscientes de que lo estamos haciendo, que ese es el gran problema en muchas ocasiones. Cuando me siento con mi hijo a ver un partido de fútbol tengo muy claro que un penalti en el área de nuestro equipo no lo va a ver nunca jamás. Y sin embargo, un leve roce ínfimo, un soplido en el área rival va a ser penalti siempre. Quiero decir, eso es un sesgo y una creencia que está metida dentro de su alma, que no voy a poder ser capaz de cambiar. Tiene que hacer un esfuerzo para darse cuenta de eso. Este ejemplo es hasta cierto punto muy tonto. Pero ¿qué ocurre cuando eso, además viene acompañado de una vulnerabilidad? Cuando una madre va al supermercado con su hijo pequeño y lo monta en la silla del carro se da cuenta de que no tiene cinturón y no le queda otra que hacer la compra con una mano puesta en la cintura del niño, y con la otra intentar hacer la compra como pueda. Qué curioso que en esa situación de vulnerabilidad se va a encontrar con que el paquete de leche más caro está exactamente a la altura de tus manos y el más barato está abajo del todo, donde no puedes llegar porque si no el niño se te cae. Ese es el problema real en el que estamos inmersos. Para ser responsables de las mentiras primero tendríamos que ser conscientes de que estamos siendo manipulados y, después, ser conscientes de las especiales vulnerabilidades que tenemos por nuestras características sociosociales, sociológicas e ideológicas.

El periodismo sigue siendo más importante y más necesario que nunca

-¿Cómo ve el papel de los medios en esta era de confusión informativa donde hay tanta fake news?

-Creo que el periodismo sigue siendo más importante y más necesario que nunca. Es labor de los periodistas el acercarnos a la realidad. Ahora los periodistas son más importantes que nunca.

-¿Qué le gustaría que le quedara al lector en la mente cuando cierre el libro?

-Ganas de volver a leerlo desde el principio. Como todos mis libros tiene más de una lectura y eso es algo de lo que me precio y que me divierte mucho crearlo así. Me gusta cuando un lector me dice que se lo ha releído con gusto. Me encanta que pase porque en realidad soy un escritor excelente relación calidad precio: mis libros te sirven para leerlos más de una vez.

Juan Gómez-Jurado

Juan Gómez-JuradoJeosm

-Eres aprovechable...

-Muy aprovechable. Soy como unas croquetas de madre. Igual que un cocido al que le sacamos partido. Hago la comparativa porque me precio mucho de no ceñirme a un solo género cuando estoy escribiendo. De hecho, esta novela tiene tres géneros distintos. 1/1 es un thriller adrenalínico. 1/2 es mucho más introspectiva. El ritmo se detiene de pronto porque obligo al lector a que se pare, y analice qué es lo que está sucediendo a su alrededor. Y en 1/3, de nuevo, pues ya tenemos una historia mucho más detectivesca, detectivesca. Toda esta mezcla de géneros siempre me ha gustado porque se parece mucho a la cocina, al aprovechamiento de nuestras madres y de nuestras abuelas. Eso me gusta mucho.

-¿Cómo es el proceso creativo de Juan Gómez-Jurado?

-Depende de la fase en la que esté. En el principio, en la fase de recopilar ideas, buscar información, pensar en la estructura del libro, cuál es la voz que voy a utilizar, cómo son los personajes... puedo tener el teléfono a 100, hacer 10.000 cosas al mismo tiempo, leer, ver películas, volverme más expansivo... y luego, al llegar la fase de la escritura, es todo lo contrario. Es la puerta cerrada. La familia, lo más lejos que pueda, pero por ellos, no por mí, porque me vuelvo insoportable, obsesionado con convertir en palabras toda esa amalgama de cosas antes ideadas y lograr que tengan sentido y coherencia.

-¿Y cuál es el feedback que está recibiendo después de 15 días de estar fuera?

-Salvajemente positivo, hasta el punto de que estoy un poco asustado porque las reseñas son bastante brutales. Me asusta porque nunca había tenido esta reacción tan abrumadora desde el principio. Estoy muy agradecido. Creo que los lectores no se esperaban esta novela y están reaccionando. Y a mí me sucede una cosa que es que en cuanto entramos en el terreno de la loa, empiezo a encerrarme un poquito en mi cascarón, porque me da mucha vergüenza. No consigo acostumbrarme ni creo que lo haga nunca. Mi padre me enseñó muy bien a determinadas cosas: a hacer las cosas bien y a no darte demasiada importancia. Soy una persona pública, no tengo otro remedio que dar a conocer mi trabajo, pero, sin embargo, hay veces en las que, cuando entramos en determinadas áreas, me cuesta mucho.

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