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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósValencia

Marco Pérez arma el lío en Fallas, con encastados toros de Santiago Domecq

Abre la Puerta Grande de Valencia tras redondear una gran tarde ante un toro de nombre Bravío

Marco Pérez sale a hombros por la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Valencia

Marco Pérez sale a hombros por la Puerta Grande de la Plaza de Toros de ValenciaEFE

El martes, el día de la preciosa y multitudinaria ofrenda a la Virgen, comienza la recta final de la Feria taurina Fallas, que consta de tres corridas de toros. En la de esta tarde, el cartel merece un comentario previo.

Cualquier aficionado sabe que las reses de Santiago Domecq son las que más bravas están saliendo últimamente, dentro de ese mayoritario encaste. Sin embargo, no las eligieron Talavante ni Roca Rey, el sábado pasado. Lo mismo sucederá en la Feria de Abril: matarán estos toros Perera, David Galván y Aarón Palacio. ¿Cómo no los han elegido las máximas figuras del escalafón? Me temo que por eso mismo: porque prometen ser muy bravos, con la exigencia y la dificultad que eso supone.

No me han defraudado los toros de Santiago Domecq, dentro de su juego variado: serios, encastados, han cumplido bien en el caballo. El mejor, sin duda, el tercero, un gran toro; también ha sido bravo el cuarto, sobrero. El más complicado, el quinto. Con su entrega y habilidad, Marco Pérez encandila al público, le corta un trofeo a cada uno y sale en hombros. Víctor Hernández muestra su serio valor. Perera falla con la espada.

El veterano Miguel Ángel Perera ha demostrado de sobra su capacidad, es una garantía de mando y valor. También conocemos sus habituales lunares: faenas largas y mal uso de la espada.

El primero, colorado, veleto, acude pronto al caballo (como harán también sus hermanos), le pegan poco; es noble pero le falta vivacidad. Miguel Ángel, muy técnico, liga naturales y algunos derechazos de mano baja pero conecta poco con el público y mata mal.

El cuarto empuja en el caballo pero se parte la mano y lo devuelven. El sobrero también es bravo en varas y aprieta, en banderillas. En la muleta, va pronto y largo; repite, incansable; parece una maquinita de embestir. A un diestro menos curtido, le hubiera agobiado. Perera baja bien la mano, el toro no le desborda pero no lo cuaja y mata muy mal. Con su veteranía, debe arreglar esto.

Este sobrero no ha sido un toro cómodo para el torero pero sí muy interesante, para el aficionado. Se llamaba Lunero, como uno que lidió Diego Silveti y fue indultado. Los cronistas mejicanos cuentan que le pusieron ese nombre porque miraba mucho a la luna…

El madrileño Víctor Hernández supone una de las grandes novedades de esta temporada. Con su estilo vertical, de mucho riesgo, impresiona al público y ha logrado entrar en grandes carteles, tanto en la Feria de Abril como en San Isidro. Su forma de citar, muy de verdad, dando el pecho, recuerda mucho a José Tomás, su ídolo.

El segundo toro sale alegre pero justo de fuerzas; le pican poco y mal. Comienza Víctor con estatuarios claramente amanoletados. Se queda quieto, vertical, muy encajado. Al natural, vacía por completo las embestidas del toro. Transmite sensación de verdad y pureza, más que de dominio. Mata con decisión pero tendido. El Presidente no concede la oreja y da la vuelta al ruedo.

El quinto toro es espectacular: salinero, con mezcla de pelos colorados y blancos. (Si también tuviera pelos negros, sería sardo). Los caballistas definían esto con una curiosa metáfora: «azúcar y canela».

Víctor Hernández da un pase de pecho al quinto de la tarde, un bello toro salinero

Víctor Hernández da un pase de pecho al quinto de la tarde, un bello toro salineroEFE

El toro resulta ser el más complicado de la tarde: reservón, en el capote, sí cumple en el caballo pero en la muleta pega arreones, saca genio. Sin dudarle, Víctor se pone a torear con su estilo, como si el toro fuera noble: cita de frente, aguanta mucho pero no logra dominar las dificultades y no mata bien. (Curiosamente, el toro acaba matándose solo, al embestir contra el verduguillo).

Ésta es la primera temporada como matador de toros del joven salmantino Marco Pérez. No va a torear en la Feria de Abril ni en San Isidro: no sé si por decisión propia o de los empresarios. Tiene la fortuna de que le toque el tercero, Bravío, un toro muy bravo, con las dificultades que eso supone.

En banderillas, Prestel tropieza, al entrar en el burladero, y el toro le levanta, dentro de la tronera: un trance peligrosísimo. (Así sufrió un grave percance, en Las Ventas, Ángel Teruel). Por fortuna, parece que no lleva cornada pero sí un fuerte golpe en la frente: pasa a la enfermería y no vuelve al ruedo.

Marco Pérez, con la muleta ante el primero de su lote, al que también cortó una oreja

Marco Pérez, con la muleta ante el primero de su lote, al que también cortó una orejaEFE

Bravío acude a la muleta pronto, con alegría. Marco Pérez despliega su moderno repertorio: pases cambiados de espalda, muletazos de rodillas. El joven torero demuestra que tiene capacidad, que piensa delante del toro y que conecta fácilmente con el público. Intercala los efectismos que ahora son habituales: naturales invertidos, remates mirando al tendido. Ha armado un auténtico lío. Se tira a matar con decisión y aplaude al toro, cuando se resiste a doblar: una hermosa muerte de toro bravo. Corta una oreja.

Este Bravío ha hecho honor a su nombre, histórico. En el siglo XIX, un Bravío de Veragua mató en Madrid al diestro Rigores. Antes de la guerra, otro Bravío, de Santa Coloma, lidiado por Saleri, derribó cinco veces, fue premiado con la vuelta al ruedo y ha quedado como modelo de toro bravo.

El último toro, cinqueño, serio, sale alegre pero con las fuerzas justas. Lo cuidan en varas. Brinda Marco Pérez a Perera. El toro acude apenas lo llaman pero embiste desigual. El joven diestro hace el esfuerzo: pasa algún momento de apuro, desarme incluido; tira de recursos; acaba con naturales de frente, uno a uno. El trasteo ha sido voluntarioso, bullanguero, pero ha calado en el público. La espada queda trasera y tendida pero la gente exige la oreja y sale a hombros. Para Marco Pérez, esta tarde ha supuesto un indudable paso adelante en su carrera.

La corrida ha durado dos horas y tres cuartos, igual que tantas tardes: es demasiado. Y lo peor: no hay forma de arreglarlo.

Algunos aficionados piensan lo que hubieran hecho Morante, Roca Rey o Luque, por ejemplo, con el tercer toro. Pero también ha salido al ruedo el quinto, complicado: por eso las primeras figuras evitan estos toros, encastados, que a un aficionado exigente tanto le agradan. Ésa es la realidad actual de la Fiesta.

FICHA

  • VALENCIA. Feria de Fallas. Martes, 17 de marzo: 6.000 personas.
  • Toros de Santiago Domecq, serios, encastados, que cumplen bien en el caballo, de juego variado. El tercero, un gran toro; bravo también el cuarto, sobrero; el más complicado, el quinto.
  • MIGUEL ÁNGEL PERERA, de azul marino y oro, pinchazo, media y descabello (silencio). En el cuarto, pinchazo y estocada caída (aviso, saludos).
  • VÍCTOR HERNÁNDEZ, de purísima y oro, estocada tendida (petición y vuelta). En el quinto, pinchazo y cinco descabellos (silencio).
  • MARCO PÉREZ, de purísima y oro, estocada (aviso, oreja y petición de la segunda). En el sexto, estocada trasera y tendida (oreja). Sale a hombros.
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