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Captura del vídeo Hello, Goodbye de Los Beatles

¿Por qué decimos «adiós» y «goodbye»?: el origen religioso que hace casi idénticas las dos expresiones

El «adiós» proviene, como contracción, de la expresión religiosa «A Dios te encomiendo» o «A Dios seas», el origen de una palabra de un país creyente

Dice el Diccionario panhispánico de dudas que «adiós» es una «Interjección que se emplea como fórmula de despedida y que también puede expresar decepción, sorpresa, incredulidad o la irreparabilidad de un daño. Debe evitarse, por anticuada, la grafía 'a Dios'. Puede usarse como sustantivo y, en ese caso, su plural es 'adioses'».

El «adiós» proviene, como contracción, de la expresión religiosa «A Dios te encomiendo» o «A Dios seas». El origen de una palabra de un país creyente. El «adiós» no se podía decir en la España republicana de la Guerra Civil. La CNT estaba muy pendiente de los que decían «adiós» para precisamente decirles «adiós» y para siempre.

Lo que había que decir es «agur», en vez de «adiós», y no pocos se lo aprendieron en aquella época. Pero el «adiós» pudo volver. Aunque ahora el omnipresente «chao», proveniente del italiano («ciao»), le gane terreno en una amplia franja de edad.

«Adiós», pues, viene de Dios, de que al despedirse se encomienda al despedido a Dios, a su protección y voluntad. Una bonita cortesía cultural y religiosa en la feliz contracción que tiene casi su equivalente en el «goodbye» del inglés que cantaron Los Beatles. Incluso el «goodbye» ya es una forma larga y se dice más «bye».

Todo viene de la expresión «God be with ye», una suerte de bendición religiosa que significa «Que Dios esté contigo (o con vosotros)». «God» acabó siendo «good» en la evolución, aunque antes apareció otra contracción, en el XVI, «godbwye», que resumía en consonantes y en una palabra toda la frase.

El «adiós» es toda una palabra con enjundia digna de protegerse por sus características culturales universales. También hay un «adiós» que, según la RAE, sirve «para expresar decepción, contrariedad o sorpresa. ¡Adiós, lo que se nos viene encima!». E incluso otro, esta vez diferente en la forma, más antiguo y menos común: el «con Dios» que es lo mismo para despedirse, para que uno adonde vaya lo haga en compañía de Dios.