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La carga de los tres reyes, durante las Navas de TolosaFerrer Dalmau

Entrevista a la autora de 'La venganza del apóstol'

Isabel San Sebastián: «España es el único país que consiguió 'desislamizarse' y la clave fue la Reconquista»

La escritora defiende la Reconquista como elemento clave de la identidad histórica de España y reivindica una lectura fiel al contexto medieval frente a las interpretaciones actuales del pasado

«Hay que reivindicar la identidad y el legado histórico español», asevera la escritora y periodista Isabel San Sebastián al abordar la relevancia de la Reconquista para la memoria nacional.

San Sebastián vuelve a las librerías con la última entrega de su saga La Reconquista con La venganza del apóstol, donde reivindica la importancia de la Batalla de las Navas de Tolosa y la rebelión de los reinos cristianos frente al Imperio almohade.

Isabel San Sebastián

Con la crónica de la época en la mano, la escritora se remite a la historia, aunque ficcionando los personajes, para descubrir al público una novela de intriga, amor y aventuras.

- En La venganza del Apóstol retoma la Reconquista como eje narrativo. ¿Cree que hoy sigue siendo un terreno incómodo para parte del mundo cultural o político?

- La Reconquista es una epopeya histórica de ocho siglos que hoy muchas personas consideran políticamente incorrecta, lo cual es una solemne estupidez. Prefiero mil veces formar parte del mundo libre occidental, europeo, de estirpe cristiana, que formar parte del mundo musulmán. Y como mujer, me parece determinante.

Fue una parte sustancial de la historia de España, plagada de episodios novelables fascinantes de la Reconquista que en el contexto político-cultural actual algunos han revestido de tintes políticos. La Reconquista hay que entenderla y hay que contarla en su contexto histórico, no intentando añadirle tintes que no tienen nada que ver con el mundo de hoy.

- ¿Qué significa la Batalla de las Navas de Tolosa para nuestra historia?

- Es una de las dos batallas más decisivas de nuestra historia, junto a Covadonga. Las Navas de Tolosa es la gran batalla en la que los reinos cristianos se enfrentan unidos por una vez al Imperio almohade, que está en plena expansión, y lo detienen. Si los cristianos no llegan a unirse, la historia de España y probablemente la historia de Europa habría sido completamente diferente, y a mi parecer peor.

'La venganza del apóstol' (Saga de la Reconquista), de Isabel San Sebastián

Los almohades eran el equivalente a lo que hoy sería el Estado Islámico. Eran un imperio de terror, radicalismo bestial y de intolerancia absoluta. Además, las Navas de Tolosa fue una batalla fascinante en términos literarios.

- Reivindica que huye del «presentismo políticamente correcto». ¿Ha sentido presión, editorial o social, para suavizar determinados aspectos del pasado?

- Siempre he escrito lo que he querido, pero cuando empecé a novelar la Reconquista hace 20 años, era absolutamente impensable. Nadie hablaba de esas cosas porque era políticamente incorrectísimo. No siento presión. Hay quien me lee porque sabe lo que escribo y habrá gente que no me leerá jamás por quién soy.

- El episodio de las campanas de la Catedral de Santiago de Compostela, trasladadas por cautivos, tiene una carga muy potente. ¿Lo aborda como un hecho histórico, como mito fundacional o como metáfora?

- No es un mito, es un hecho. En las crónicas de Jiménez de Rada y Lucas de Tuy, que son los grandes cronistas del siglo XIII, se recoge que cuando Fernando III reconquistó Córdoba, entró en la ciudad y encontró las campanas que Almanzor se había llevado de Compostela en el año 997, colgadas en la mezquita para vergüenza del pueblo cristiano. Y ordenó que las campanas fueran llevadas de vuelta a Compostela a hombros de cautivos sarracenos, igual que habían venido.

La batalla de las Navas de Tolosa, pintada en 1864 por Francisco de Paula Van HalenWikimedia

Esto dicen Jiménez de Rada y Lucas de Tuy, por lo que no es leyenda, es historia.

Lo que he hecho es novelar cómo volvieron esas campanas desde Córdoba hasta Compostela a hombros de cautivos sarracenos. Así lo indican las crónicas de la época, que son la fuente de información que tenemos.

- El protagonista, Beltrán López de Cazorla, fracasa repetidamente antes de encontrar su lugar. ¿Es también una forma de cuestionar la épica tradicional del héroe?

- Es una forma de cuestionar, por una parte, los prejuicios. A todos nos ponen estigmas desde que nacemos. Beltrán López de Cazorla es un personaje que se sobrepone a sus propias limitaciones y a los propios prejuicios que arrastra y que es capaz de tejer su destino a base de voluntad, empeño y convicción.

Y en ese sentido sí, es una reivindicación de la capacidad que tenemos todos para perseguir nuestros sueños y para alcanzarlos, para conseguirlos a pesar de que lo tengamos todo en contra. Beltrán López de Cazorla es un antihéroe. Al principio de la novela es el prototipo del fracasado y acaba teniendo un papel de héroe.

- En la novela aparecen figuras como Alfonso VIII de Castilla, Fernando III de Castilla o Berenguela de Castilla. ¿Qué responsabilidad siente al novelar personajes tan cargados de significado histórico?

- Es una responsabilidad grande, porque estoy convencida de que la historia de España está llena de luces y, en menor medida, de sombras. Aun así, es la historia de una de las dos o tres grandes naciones que han configurado el mundo tal como lo conocemos. Estos personajes fueron auténticos gigantes. Alfonso VIII de Castilla fue un gigante, Fernando III también, y Berenguela, absolutamente determinante.

El triunfo de la Santa Cruz en la batalla de las Navas de Tolosa. Obra de Marcelino Santa María SedanoMuseo del Prado

La responsabilidad que siento es la de retratarlos de la forma más fidedigna posible y, al mismo tiempo, contagiar al lector la emoción, la admiración que producen esos personajes. Merecen ser primero conocidos y después recordados.

- Recupera términos y visiones de la época, incluso cuando hoy pueden resultar incómodos. ¿Hasta qué punto la fidelidad histórica debe imponerse al lector contemporáneo?

- Hasta todos los puntos, hasta todos los niveles. Detesto el presentismo. Hay una cierta corriente ahora que retrata la historia pasada con arreglo a los valores y a las opiniones de la gente de hoy, pero con personajes del siglo XI, XII o XIII. Se escandalizan de que los vencidos en una batalla sean esclavizados o ejecutados, de que a un ladrón lo cuelguen o que a las mujeres las menospreciaran. Esto ocurría en esa época y era la forma en la que los habitantes de ese tiempo vivieron, sintieron, pensaron y soñaron.

Cuando escribes una novela con el apellido de histórica, tienes que respetar los atuendos, los materiales, las comidas, pero más aún la forma de pensar. Siempre relato los hechos como se vivieron en esa época, con arreglo a la mentalidad de la época. Me parece deshonesto adaptar el pasado a la visión contemporánea.

Isabel San SebastiánPaula Argüelles

El hecho de que alguien sea religioso o no, no tiene nada que ver con lo que yo escriba. En el siglo XI, en el siglo XII, en el siglo XIII, la gente era muy religiosa. Dios era la medida de todas las cosas durante toda la Edad Media. Cuando tú escribes una novela medieval, no puedes poner personajes ateos, ni siquiera personajes escépticos.

- La saga La Reconquista recorre ocho siglos decisivos. En un momento de debate sobre la identidad nacional, ¿cree que la novela histórica puede influir en cómo los españoles entienden su pasado?

- Puede y debe influir en cómo los españoles entienden su pasado. Hay que reivindicar el legado histórico español y su identidad. España es una gran nación, antigua y muy influyente en el mundo.

Cuando hablamos de la Reconquista, hay gente que la niega, un absurdo. España fue islamizada, al igual que buena parte de la cuenca mediterránea, y es el único país que consiguió desislamizarse.

Se afirma que España fue ocho siglos musulmana, pero no es cierto. Granada fue ocho siglos musulmana, Asturias a lo mejor lo fue 50 y el norte del Duero lo mismo. Córdoba se reconquistó en 1236. O sea que hay que conocer la historia para entender el presente. Hay que conocerla y, a mi juicio, hay que reivindicarla. Y si hay un episodio histórico determinante en la identidad española, es la Reconquista.