Antigua librería Cervantes de Málaga
El «menú de políticas» de Cultura: obligar a pagar gastos de envío en la compra online de libros
Urtasun propone penalizar la compra digital para impulsar las librerías físicas, pese a su impacto directo en el lector y en quienes dependen del envío a domicilio
En el centenario del Día del Libro, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha anunciado su intención de obligar a pagar los gastos de envío en la compra online de libros. La medida busca favorecer a las pequeñas librerías, pero lo hace a costa del bolsillo del lector.
Según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025, dos de cada cinco libros se compran en librerías y uno de cada cinco por internet. Aunque la compra online ha crecido y las librerías han perdido un 8 % de ventas, el canal tradicional sigue siendo mayoritario. Pese a ello, el Ministerio opta por penalizar la vía que más crece en lugar de adaptarse a ella.
En una entrevista en la Cadena SER, Urtasun avanzó un «menú de políticas» para incentivar la compra en librerías físicas. El planteamiento es claro: encarecer la alternativa digital para empujar al consumidor hacia el comercio tradicional.
El ministro pasa por alto situaciones evidentes. Personas con movilidad reducida, mayores o ciudadanos sin acceso cercano a librerías dependen de la compra online. Para ellos no es una opción cómoda, sino la única.
Ernest Urtasun
Urtasun sí pone el acento en la experiencia: «Nunca será equivalente a la compra online porque hay una experiencia única como dejarse aconsejar o discutir con el librero». Un argumento cultural que no resuelve el problema económico que introduce su propia medida.
«Estamos analizando políticas que hemos visto en otros países y queremos desplegar varias medidas que se sumen a las ayudas directas. Queremos hacer más beneficioso ir a la librería de barrio que comprar desde casa», ha explicado. Traducido: penalizar una forma de consumo para sostener otra.
En España, el precio del libro está regulado por la Ley del Precio Fijo de 2007. El editor fija el precio de venta al público y este es el mismo en todo el país, tanto en grandes plataformas como en librerías independientes.
Imagen de archivo de una librería
Las diferencias son mínimas. Solo en algunos casos las plataformas online aplican el descuento máximo del 5 %, una rebaja que también pueden ofrecer las librerías físicas.
La propuesta abre un debate incómodo: si la forma de proteger la cultura pasa por encarecer el acceso a ella. En un mercado que ya tiene el precio regulado, la iniciativa no corrige una distorsión, sino que introduce otra. Y lo hace trasladando el coste, una vez más, al lector.