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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósMadrid

Álvaro Serrano conquista Madrid

Abre la Puerta Grande, en una encastada y exigente novillada de Monte Alto

Act. 12 may. 2026 - 22:40

Álvaro Serrano, exultante tras cruzar a hombros la Puerta Grande de Las Ventas

Álvaro Serrano, exultante tras cruzar a hombros la Puerta Grande de Las VentasX: @LasVentas (Plaza 1)

Final casi angustioso pero triunfal, en definitiva. El novillero Álvaro Serrano había cortado una merecida oreja, en su primero. En el último, logra una faena vibrante, el público está totalmente entregado. Después de la estocada, una oreja –si no dos– parece segura pero el encastado animal se resiste a doblar; cuando lo hace, no acierta el puntillero y el novillo se levanta de nuevo, nada menos que tres veces. Suenan dos avisos: ¿llegará a sonar el tercero? Hubiera sido trágico, además de muy injusto. Felizmente, en el último suspiro, todo se arregla: aunque el toro no humillaba, Álvaro acierta con el descabello, no se sabe cómo, y corta la oreja: muy justa salida en hombros. A pesar de la lluvia, todos felices.

Es esta la primera de las tres novilladas de San Isidro. Son carteles bien pensados, tres martes seguidos, con novilleros prometedores y divisas de prestigio: Montealto, Fuente Ymbro y Mayalde. Estos festejos suponen también un cierto examen al público. Siempre se ha dicho –con razón– que una muestra clara de ser buen aficionado es el interés por las novilladas. Con una tarde muy desapacible, acuden a Las Ventas esta tarde más de veinte mil personas…

La ganadería de Monte Alto tiene justo prestigio en esta Plaza. Esta temporada, va a lidiar solamente novillos. Son Domecqs encastados, variados de capa, que proceden de Algarra y El Ventorrillo. Los de esta tarde son animales bien presentados, muy encastados, con los problemas que eso plantea.

Tomás Bastos muestra su oficio, es un buen profesional. Martín Morilla no parece estar acostumbrado a lidiar reses como estas. Álvaro Serrano tiene una tarde completa y abre justamente la Puerta Grande.

El portugués Tomás Bastos, de Villafranca de Xira (una de las cunas del toro bravo en el país vecino) dejó ya una imagen prometedora en Las Ventas, hace un año. Lo apodera Cristina Sánchez, que lo ha formado como un buen profesional. Ganó el prestigioso certamen de El Alfarero de Oro, en Villaseca de la Sagra. Con sólo 19 años, se acaba de anunciar que tomará la alternativa en Santander, el próximo 24 de julio, de manos de Roca Rey.

Empuja bien en el caballo el primer novillo, un bonito castaño bocidorado (con el hocico dorado, rubio); se mueve mucho, aprieta en banderillas a Iván García, que lo resuelve con su habitual maestría; en la muleta, embiste con brusquedad. Bastos demuestra su oficio y su firmeza, sobre todo en los naturales –por la derecha, el novillo es más violento– pero no logra dominarlo del todo y un desarme final desluce. Entra a matar con decisión y sale perseguido. Aplauden al novillo, muy encastado, con las dificultades que eso plantea.

Carga bien la suerte en las verónicas de recibo al cuarto, que acaba poniéndole en serio peligro, por un pitonazo dirigido a la cabeza. Cumple el novillo en varas, flaquea un poco. Comienza Tomás con muletazos cambiados de rodillas: tiene mérito pero al novillo hay que poderle por bajo, como luego pretende, con muletazos mandones por los dos lados. No dura mucho el animal, el trasteo muestra más oficio que brillo. Pincha y la res lo persigue hasta tablas: un monosabio tira la gorrilla para hacerle el quite, como tantas veces hemos visto. Está al borde del percance en tres pinchazos, acierta a la cuarta.

Se presenta el novillero Martín Morilla, de Morón. Es nieto de Manuel Morilla, importante apoderado; hijo del escultor que hizo el monumento a Joselito, delante de la Macarena. Se formó en la Escuela Taurina de Arles; también, con Enrique Ponce. Acaba de obtener un triunfo importante en su tierra, matando seis novillos.

Embiste con fiereza de salida el segundo novillo, no le deja lucirse con el capote. Empuja en el caballo y acaba derribando. No acierta el picador. En la muleta, el animal es bravo y tiene nobleza Martín muestra en seguida su concepto estético; logra algunos buenos naturales de mano baja pero el trasteo es largo, voluntarioso, desigual. Mata mal y todo se difumina.

Reciben con aplausos al quinto, un bonito castaño chorreado en verdugo. Se llama Académico (como si hubiera elegido su nombre el director del Instituto Cervantes). La bella estampa no se corresponde con el juego irregular: mal lidiado, es el primero que hace fea pelea en varas. A pesar de eso, Serrano quita por vistosas caleserinas. Morilla maneja con soltura los engaños pero no logra el necesario dominio, surgen enganchones. Ha sido el peor novillo de la tarde; el trasteo no cuaja. Mata mal, sin estrecharse, a la tercera.

En la novillada del 1 de mayo, en su presentación en Las Ventas, rozó el triunfo el madrileño Álvaro Serrano, de Navas del Rey. La espada le impidió cortar trofeos pero dejó muy buena impresión.

Álvaro Serrano, con el primero de su lote

Álvaro Serrano, con el primero de su loteX: @LasVentas (Plaza 1)

Aplauden de salida al tercero, castaño, que recibe un puyazo caído pero mete los riñones; la segunda vez, derriba de forma espectacular. Álvaro se luce en firmes verónicas, antes y después de varas. Quita Tomás Bastos por gaoneras; replica Serrano con ceñidos delantales, muy bien rematados a una mano: el público, feliz, por la competencia y por las buenas maneras de los novilleros.

Brinda por el micrófono a su abuelo. El novillo es encastado, exigente. Álvaro conecta en seguida con el público por su firmeza y su valor, en una faena desigual pero emocionante. Se la juega de verdad, sin trampa ni cartón, sin salirse de lo clásico. Esta vez sí logra la estocada, entrando muy recto, saliendo un poco trompicado: corta una muy merecida oreja y mucha gente pide la segunda.

El último novillo, más alto, engancha el capote en el primer lance y Álvaro lo resuelve con una larga: un detalle de cabeza clara, además de decisión. Se preocupa de lidiar al novillo, que recibe dos buenos puyazos de Héctor Vicente, los mejores de la tarde. Comienza Álvaro Serrano con ayudados a dos manos, que encantan al público. Corre la mano con soltura en templados muletazos; liga buenos naturales con el de pecho, echándoselo todo por delante. Acierta al medir la duración de la faena. Hasta los muletazos para cerrar al novillo tienen torería. El público está entregado y el joven diestro también se entrega, con la espada. Sin embargo, el novillo, herido de muerte, se resiste a doblar, suena el segundo aviso y tres veces se levanta. Finalmente, acierta con el descabello, corta por unanimidad la oreja que necesitaba para salir a hombros. Lo dijo Shakespeare, en el título de una de sus obras: Todo está bien si acaba bien.

Álvaro Serrano, con el segundo novillo de Montealto, un colorado ojo perdiz de 529 kilos

Álvaro Serrano, con el segundo novillo de Montealto, un colorado ojo perdiz de 529 kilosX: @LasVentas (Plaza 1)

Final feliz: Álvaro hace salir a saludar al ganadero de Monte Alto, que ha lidiado una excelente novillada. Y cientos de jóvenes – compañeros de su Escuela Taurina, supongo – se echan al ruedo para acompañarle en su salida en hombros. No es sólo Morante el que lo consigue: la pasión por la Fiesta ha llegado también a las novilladas, cuando hay reses encastadas y un novillero con cabeza, entrega y «lo que hay que tener» (como decía la zarzuela).

Escucho un comentario: «Es un novillero como los de antes». Es verdad: se arrima como un león y sabe lo que hay que hacer. Felizmente, la Fiesta no se acaba. El arte –decía Valle-Inclán– no se acaba nunca. En medio del frío y de la lluvia de esta tarde, el arte nos ha devuelto la eterna primavera de la belleza y de la emoción. El ministro Urtasun sigue triunfando.

FICHA

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Cuarto festejo de la Feria de San Isidro. Novillada con caballos. Muy buena entrada: 20.371 espectadores.
  • Novillos de Montealto, bien presentados, astifinos, muy encastados. En conjunto, una gran novillada.
  • TOMÁS BASTOS, de gris perla y oro, estocada (aviso, palmas). En el cuarto, tres pinchazos y estocada (silencio).
  • MARTÍN MORILLA de verde y oro, que se presenta, pinchazo y bajonazo (aviso, silencio). En el quinto, dos pinchazos y estocada atravesada (silencio).
  • ÁLVARO SERRANO, de azul marino y oro, buena estocada (oreja y petición de la segunda). En el sexto, estocada y descabello (dos avisos, oreja y salida en hombros).
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