La actriz y escritora estadounidense Mariel Hemingway
Mariel Hemingway, nieta del Nobel: «Las pantallas atentan contra el bienestar personal»
La actriz y escritora, cuya familia es un caso único de tragedias por adicciones y depresión, ha criticado la dependencia a los modos de comunicación actuales en un acto sobre salud mental y educación en Gijón
Mariel Hemingway es hija de Jack Hemingway, el hijo mayor del escritor Ernest Hemingway, a quien este llamaba Bumby de pequeño. Lo escribió en esa suerte de memorias deliciosas de su primera época en París en los años veinte del siglo pasado, París era una fiesta.
Su nombre real era John Hadley Nicanor Hemingway. Hadley por su madre y Nicanor por el torero Nicanor Villalta. Jack Hemingway era alcohólico, como su padre, y la mujer con la que se casó, Byra Louise Whittlesey, también era alcohólica. La hija mayor de Jack y Byra, Margaux, también actriz y modelo, tenía adicción a las drogas y se suicidó.
Mariel también sufrió lo suyo en el increíble estigma familiar: su abuelo, su bisabuelo y otros cinco miembros de su familia murieron a causa del suicidio.
Ha defendido en Gijón, durante su visita para participar en varios actos organizados por la Fundación Robert F. Kennedy, la necesidad de que las personas retomen el contacto con la naturaleza y adopten estilos de vida que los alejen de la vorágine de la sobreinformación y el consumo, como terapia frente a las adicciones y enfermedades mentales que empañaron el legado familiar de su abuelo, el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway.
Mariel Hemingway, de 65 años, tuvo una carrera de tres décadas en el cine, en la que fue nominada a los Oscar por el papel de Tracy en la película Manhattan (1979) de Woody Allen, y ha escrito tres libros sobre desarrollo personal, además de protagonizar el documental Running from crazy sobre su vida y su lucha contra la enfermedad mental.
La nieta del Premio Nobel de Literatura 1954 ha criticado la dependencia que crean las pantallas de los sistemas de comunicación actuales y la forma de vida urbana, al considerar que «atentan contra el bienestar personal».
«Estamos conectados siempre, debemos desconectar porque el teléfono móvil nos aleja de nosotros mismos y nos impide abrir nuestros espíritus». «La ciudad deprime, es gris y nos aleja de lo que somos, todo es artificial y lo artificial deprime», ha afirmado.
El estilo de vida en las urbes está enfrentado con lo que son las personas, porque, según ha sostenido, necesitamos hacer meditación para aproximarnos al equilibrio personal «en un medio hostil como las grandes ciudades saturadas de cemento».
Hemingway ha recomendado tomarse la vida con más calma, disfrutar de las excursiones al aire libre, hacer ejercicio, meditar y dormir las horas necesarias para un buen descanso.