Fundado en 1910
Unidades alemanas cargan obras de arte polacas

Unidades alemanas cargan obras de arte polacasWikimedia Commons

Goudstikker, los Rothschild y otras grandes víctimas del expolio nazi que saqueó el arte europeo

También buscaban eliminar el arte moderno, al que calificaban de «degenerado» por considerarlo un producto judío y comunista

El expolio artístico cometido por los nazis fue una parte integral del proceso de deshumanización y exterminio de las familias judías. Amenazó a artistas fundamentales que hoy forman parte indiscutible de la historia del arte y, décadas después, sigue siendo una de las principales reivindicaciones de los descendientes de los propietarios de aquellas obras.

Con este saqueo, Hitler aspiraba a crear el mayor museo de arte de Europa como símbolo de su supremacía. La otra mano negra fue Hermann Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe. Otras piezas fueron robadas con ánimo de lucro por altos cargos nazis, que utilizaban las pinturas como moneda de cambio y símbolo de estatus.

También buscaban eliminar el arte moderno, al que calificaban de «degenerado» por considerarlo un producto judío y comunista que, según su ideología, debilitaba a la sociedad alemana.

Se estima que los nazis robaron unas 600.000 obras de arte en Europa entre 1933 y 1945. Muchas han sido recuperadas, pero otras continúan desaparecidas. Numerosos marchantes y coleccionistas estuvieron en el punto de mira del régimen nazi y fueron despojados de su patrimonio.

Jacques Goudstikker

Esta semana, el nombre del marchante de arte judío-neerlandés Jacques Goudstikker ha vuelto a la actualidad. En los dos últimos años se ha logrado localizar el paradero de dos de las obras que formaban parte de su colección.

Primero apareció Retrato de dama, de Giuseppe Ghislandi, en la ciudad argentina de Mar del Plata. Ahora se ha descubierto que Retrato de una joven, de Toon Kelder, se encontraba en Países Bajos, en la vivienda de la nieta del general neerlandés Hendrik Alexander Seyffardt.

Jacques Goudstikker

Jacques GoudstikkerWikimedia

La colección de Goudstikker, integrada por más de 1.200 obras, le convirtió en uno de los marchantes más influyentes de Europa durante el periodo de entreguerras. Entre las piezas que pasaron por sus manos figuraban obras de maestros holandeses y flamencos como Salomon van Ruysdael, Jan van der Heyden o Gerard de Lairesse.

Tras la invasión de Países Bajos por la Alemania nazi en mayo de 1940, Goudstikker intentó huir junto a su familia. El 16 de mayo cayó accidentalmente en la bodega del barco Bodegraven mientras navegaba por el Canal de la Mancha. Las heridas sufridas le causaron la muerte con solo 42 años.

Su viuda trató durante décadas de recuperar la colección. Sin embargo, no fue hasta 2006, y con ella ya fallecida, cuando el Gobierno neerlandés restituye 202 pinturas a la familia Goudstikker. Entre ellas se encontraba River Landscape with Ferry, de Van Ruysdael, hoy conservada en la National Gallery of Art de Washington tras ser restituida a sus herederos.

La familia Rothschild

Esta dinastía bancaria, de origen judío alemán, se expandió por distintos países de Europa y sufrió de forma directa el expolio nazi en varias ramas familiares. La filial francesa, establecida por James Mayer de Rothschild, fue una de las más vinculadas al coleccionismo de arte. Tras la ocupación de París en 1940, los nazis confiscaron más de 5.000 obras pertenecientes a esta rama, con piezas de artistas como Rembrandt, Peter Paul Rubens o Diego Velázquez.

Entre esas colecciones figuraba El astrónomo, de Johannes Vermeer, una de las obras más emblemáticas del conjunto, seleccionada en su momento por el régimen nazi para el proyectado gran museo de arte de Hitler. En Frankfurt, Maximilian von Goldschmidt-Rothschild fue obligado a «vender» su colección completa a instituciones locales.

'El astrónomo', de Vermeer

'El astrónomo', de VermeerHistoria Arte

En la rama austriaca, en 1938 se produjeron confiscaciones de más de 3.500 obras de arte, muchas de las cuales fueron ocultadas posteriormente en las minas de sal de Altaussee. Aunque parte del patrimonio fue restituido tras 1945, el Estado austríaco retuvo unas 250 piezas de alto valor como condición para autorizar la exportación del resto de la colección.

El momento más significativo llegó en 1999, cuando Austria aprobó la restitución de cientos de obras tras reformar su legislación sobre patrimonio cultural. Este proceso continuó durante el siglo XXI gracias a acuerdos internacionales. Tras la recuperación de parte de sus bienes, los Rothschild han optado principalmente por dos vías: la venta en subasta y la donación filantrópica.

Paul Rosenberg

Paul Rosenberg fue uno de los grandes nombres del mercado del arte moderno en el París de entreguerras. Representó a artistas como Pablo Picasso o Henri Matisse y convirtió su galería de la rue La Boétie en una de las más influyentes de Europa. Con el avance del nazismo, anticipó el peligro y trasladó parte de su colección a Londres y Estados Unidos.

En 1940, tras la ocupación alemana de Francia, el régimen nazi desmanteló su galería y saqueó su cámara acorazada. En total, se incautaron unas 400 obras que fueron destinadas a colecciones privadas del Tercer Reich o vendidas para financiar la maquinaria de guerra. Parte del expolio incluyó piezas de enorme valor artístico, como obras de Matisse que acabarían en manos de altos cargos nazis como Göring.

Paul Rosenberg

Paul RosenbergYoutube

Desde el exilio en Nueva York, Rosenberg organizó una de las primeras grandes campañas internacionales contra el expolio artístico nazi, una labor que continuaron sus descendientes durante décadas.

Tras la guerra regresó a París con el objetivo de recuperar lo robado, entre ello Mujer sentada sobre un sofá (Odalisque), de Matisse.

'Mujer sentada sobre un sofá (Odalisque)', Matisse

'Mujer sentada sobre un sofá (Odalisque)', MatisseHistoria Arte

El legado de Rosenberg ha permitido la restitución de más de 350 obras, aunque aún hoy se siguen localizando piezas dispersas. En 2015, sus herederos recuperaron la citada obra de Matisse tras su aparición en la colección de Cornelius Gurlitt en Múnich.

El expolio artístico cometido por los nazis no solo implicó la sustracción sistemática de bienes, sino también la dispersión de colecciones que hoy integran museos y fondos privados en todo el mundo, en muchos casos tras décadas de reclamaciones por parte de los herederos.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas