Plutarco, pensador griego
Cultura
Plutarco, filósofo griego: «La mente no es un vaso que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender»
Según el historiador, el aprendizaje ocurre cuando el ser es capaz de participar activamente en él
Plutarco, historiador griego nacido hacia el año 50 d.C., fue uno de los últimos grandes representantes del helenismo cuando éste llegaba a su fin. Tras pasar la mayor parte de su vida en Queronea, lugar ya desaparecido de la actual Grecia, esta personalidad dejó grandes enseñanzas en obras como Vidas Paralelas, la más reconocida, o en el ensayo llamado Cómo escuchar.
En este sentido, la visión de este pensador acerca de cómo aprende el ser humano ha trascendido a lo largo de los siglos. Según Plutarco, era necesario un cierto nivel de pasión para adquirir ciertos conocimientos, tal y como dejó entrever en la siguiente frase atribuida a su persona: «La mente no es un vaso que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender».
Tal y como quiere transmitir el célebre historiador, el conocimiento no se transmite de forma mecánica, sino que hacen falta más elementos. El más importante para Plutarco es la energía, es decir, la voluntad del individuo para expandir su sabiduría, despertando así ese «fuego» interior del que habla.
Para esta personalidad, el aprendizaje ocurre cuando el ser es capaz de participar activamente en él. No se trata solo de leer, sino de implicarse, ser curioso y cuestionar el conocimiento que uno está adquiriendo. Es un proceso dinámico, no solo recibir información, también entenderla y transformarla.
Una lección que va más allá del estudio
Esta enseñanza no se refiere únicamente al estudio, también en muchos todos los ámbitos de la vida. Mostrar motivación y dedicación por el descubrimiento no solo favorece a recordar mejor lo aprendido, sino a expandir la creatividad y vivir una vida mucho más plena, dándole sentido al día a día.
Por ello, tanto la curiosidad como las ganas son elementos clave para hacer la rutina más llevadera. No solo se trata de expandir la mente, sino de adoptar una actitud que permita hacer más divertidos e interesantes todos los días de nuestra vida.