Fundado en 1910
Oscar Wilde, Bad Bunny y Jane Austen

Oscar Wilde, Bad Bunny y Jane AustenGTRES

¿Por qué el éxito de Bad Bunny lo definió Oscar Wilde como «fealdad»?

Lo que se está viendo con el portorriqueño es el resultado de un experimento social que ha calado. Un experimento triunfal que trasciende la música, para alcanzar la omnipresente política en el «arte», el cine y la moda

Dijo el genio Oscar Wilde que «La moda es una forma de fealdad tan intolerable que tenemos que modificarla cada seis meses». «Fealdad intolerable», entonces, podría ser un buen adjetivo para Bad Bunny, la moda absoluta renovada por los medios, por la cultura de masas, una y otra vez.

Bad Bunny empezó siendo un reguetonero de barrio sin talento musical (del que sigue careciendo) al que la moda fue cambiando para elevarlo en medio de la ignorancia y del ruido hasta donde está hoy, una altura máxima, como su exposición, que en realidad son solo números adornados de ideología y falsas consideraciones de «hecho a sí mismo desde abajo».

'Emma' de Jane Austen

Lo más apropiado sería decir que a Benito Martínez le han convertido en lo que no es, como al falso púgil Toro Moreno o como la Emma de Jane Austen se afanaba en planear y llevar a cabo matrimonios imposibles para jóvenes de su entorno, como en el caso de la modesta, alejada de su alta clase social, Harriet Smith.

Lo que Emma hace con su entorno, creando múltiples confusiones antinaturales, es lo que los medios de comunicación, fundamentalmente, han hecho con Bad Bunny en estos últimos años: adornar su mediocridad para crear un icono mundial imposible como la protagonista de Jane Austen hace con sus «víctimas».

Lo que se está viendo con el portorriqueño es el resultado de un experimento social que ha calado. Un experimento triunfal que trasciende la música, para alcanzar la omnipresente política en el «arte», el cine y la moda. Porque no sabe cantar, no sabe tocar, sus composiciones son un desastre musical y artístico, como su música, que sin embargo se vende por millones.

Ha interpretado e interpreta películas en Hollywood. ¿Por qué? ¿Su talento actoral está a la altura? No lo está. No es un actor, es un elegido, un colocado sin talento, es un símbolo artificial. Y la moda. ¿Es un hombre atractivo para que se lo disputen las marcas? Nunca lo hubiera sido sin el personaje creado a su alrededor, no por él, sino por los que han visto en él una oportunidad para cambiar el mundo.

Fealdad intolerable

A Elvis Presley no lo manejó nadie. Fue su talento único, nunca visto, lo que le hizo ser quien fue. Quien cambió la música para siempre. No necesitó de nadie. Tenía lo necesario para ser una estrella por sí mismo. Lo mismo sucedió con Los Beatles. Sus representantes se limitaron a dejar fluir su talento y apuntalar algunos detalles: nada que ver con todo, absolutamente todo, lo que le han dado a Bad Bunny, porque por sí mismo no tenía ni tiene nada.

Michael Jackson, Freddie Mercury, Frank Sinatra, Madonna y tantos otros, talento y talento y a través de él el la fama que Benito Martínez Ocasio ha conseguido solamente gracias a que los medios han redoblado su apuesta, la de la Emma de Jane Austen, como si hubieran dicho: «¿Qué me dais si le convierto en una estrella mundial?» Y además haciendo creer como si nada (por supuesto, esta es la guinda), que todo lo ha hecho a él, su talento (inexistente) y no ellos.

Esta es la moda y nada más que la moda de Bad Bunny, la que Oscar Wilde definió con su certera ironía (también plena de talento) como esa «forma de fealdad tan intolerable que tenemos que modificarla cada seis meses», igual que si tuviera a Bad Bunny delante de los ojos.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas