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Bad Bunny conquista Barcelona entre críticas por el hacinamiento en las entradas de 500 euros

Bad Bunny conquista Barcelona entre críticas por el hacinamiento en las entradas de 500 euros

La promotora de Bad Bunny desmiente la saturación del público pese al evidente hacinamiento

Live Nation defiende la seguridad de los conciertos de Bad Bunny tras las quejas por aglomeraciones

La gira española de Bad Bunny ha arrancado envuelta en polémica. La promotora Live Nation salió este lunes al paso de las críticas difundidas en redes sociales por varios asistentes a los primeros conciertos celebrados en Barcelona, donde algunos espectadores denunciaron falta de espacio y dificultades para moverse en determinadas zonas del recinto.

Las imágenes que más repercusión han tenido muestran a un joven atrapado entre el público junto a una de las áreas más codiciadas del espectáculo, conocida como 'la casita', un pequeño escenario secundario donde el artista interpreta parte del repertorio y al que acceden invitados y personas del entorno del cantante.

En el vídeo, grabado durante uno de los conciertos en el Estadi Olímpic Lluís Companys, el asistente asegura sentirse agobiado por la acumulación de gente y lamenta no poder apenas moverse pese al elevado precio de la entrada.

«La capacidad está controlada»

La promotora sostiene que no existe sobreaforo en ninguna de las zonas habilitadas para el público. Según explicó la compañía, todos los espacios cuentan con certificaciones técnicas y controles de seguridad ajustados a la normativa vigente. La empresa admite, sin embargo, que algunas áreas concretas generan más concentración de personas debido al interés que despiertan durante ciertos momentos del concierto.

El cantante puertorriqueño Bad Bunny, durante el concierto ofrecido este viernes

El cantante puertorriqueño Bad Bunny, durante el concierto ofrecido este viernesEFE

Desde Live Nation recalcan que el asistente que protagoniza los vídeos no se encontraba en una zona VIP, sino en un área de acceso preferente conocida como 'early entry', una modalidad que permite entrar antes al recinto para situarse cerca del escenario. La promotora argumenta que la presión de público es habitual en las primeras filas y compara esa situación con la experiencia de cualquier concierto multitudinario.

La compañía también niega que hubiera ausencia de vigilancia o falta de atención por parte del personal de seguridad. Según su versión, los equipos desplegados en el estadio supervisaron en todo momento la zona y actuaron para garantizar que no se produjeran incidentes.

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