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Mark Rothko en su estudio en 1961

Mark Rothko en su estudio en 1961Christie's

Rothko y la concepción del arte como refugio: cuando el color se volvió sombra

El pintor letón, cuyas obras se aproximan a los 100 millones de dólares, se suicidó en 1970 tras una vida marcada por la depresión, el deterioro físico y la falta de reconocimiento artístico

Los resultados de las subastas son un indicador claro de tendencias y posicionamientos artísticos. Convertido desde comienzos de siglo en uno de los grandes nombres del mercado contemporáneo, Mark Rothko ha visto cómo sus obras han alcanzado cifras astronómicas en los últimos quince años. Detrás de ese reconocimiento tardío aparece, sin embargo, la figura de un artista marcado por la depresión y el deterioro físico en su etapa final. Se quitó la vida en 1970, a los 66 años.

Dos años antes padeció un aneurisma de aorta severo, una condición médica sumamente grave asociada a décadas de consumo elevado de tabaco y alcohol. Los médicos le prohibieron estrictamente levantar pesos y pintar lienzos de gran formato, algo que era parte de su identidad artística.

Mark Rothko

Mark Rothko

El arte actuaba en él como un estresor, pues le provocaba una contradicción interna devastadora: deseaba reconocimiento, pero odiaba que los multimillonarios comprasen su arte como simples objetos de decoración de lujo. El pintor letón ya arrastraba el trauma de los Murales Seagram: tras aceptar un encargo para pintar varias obras en el Four Seasons, decidió devolver el dinero por el rechazo que sintió ante la opulencia del lugar.

El 25 de febrero de aquel año su cuerpo fue encontrado sin vida en su vivienda de Nueva York. El arte no pudo ser esa vía de escape lugar donde Rothko superase la depresión, las adicciones y la crisis matrimonial. Su asistente, Oliver Steindecker, descubrió una escena que fue descrita como un ritual trágico y deliberado.

El artista ingirió una dosis letal de antidepresivos y barbitúricos combinados con alcohol; también se realizó cortes en la cara interna de los codos. Se había quitado la ropa, sus zapatos y sus gafas, doblándolos cuidadosamente sobre una silla. Rothko murió desangrado sobre un charco de sangre de dimensiones similares a las de sus obras más famosas, sin dejar carta explicativa y sin conocer el éxito que acabarían teniendo sus lienzos.

El auge póstumo de su obra

En vida, Rothko apenas vendió sus obras por miles de dólares. La historia del cuadro White Center es sintomática: en los años sesenta fue comprado por David Rockefeller por menos de 8.500 dólares; casi 50 años después, en 2007, esa misma obra se vendió por 72,84 millones de dólares en una subasta de Sotheby’s.

En ese momento se convirtió en la pieza de arte de posguerra más cara de la historia, cambiando para siempre la valoración de Mark Rothko en el mercado internacional.

La obra 'White Center'

La obra 'White Center'HA

El siglo XXI le consagró, junto a Pollock, como uno de los grandes artistas del expresionismo abstracto. En 2012 se pagaron 86,8 millones de dólares por Orange, Red, Yellow (1961), lo que supuso su nuevo récord y una de las cifras más altas del arte contemporáneo.

Dos años después, en una venta privada, su pintura Nº 6 (Violeta, Verde y Rojo) fue adquirida por el magnate ruso Dmitri Rybolovlev por 186 millones de dólares.

El cuadro 'Nº 6 (Violeta, Verde y Rojo)'

El cuadro 'Nº 6 (Violeta, Verde y Rojo)'Singulart

Este 2026 está siendo uno de los años de mayor éxito de Rothko. El 14 de mayo, Sotheby’s adjudicó Brown and Blacks in Reds por 85,8 millones de dólares. Cuatro días después alcanzó un nuevo récord: No. 15 (Two Greens and Red Stripe) llegó a los 98,3 millones de dólares.

Su obra ya no pertenece a la biografía del pintor, sino a un mercado global que la ha convertido en símbolo de una paradoja persistente: la de un artista que pintó desde la fragilidad y terminó convertido en una de las expresiones más sólidas del valor económico del arte contemporáneo.

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