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Bad Bunny actúa en el Estadio Metropolitano de Madrid

Bad Bunny actúa en el Estadio Metropolitano de MadridEuropa Press

Bad Bunny conquista Madrid ante 64.000 personas en el arranque de su histórica residencia en el Metropolitano

El puertorriqueño ha convertido la capital en Puerto Rico durante las tres horas de concierto en la primera de sus 10 noches de residencia en el Estadio Riyadh Air Metropolitano

Madrid se convirtió este sábado en un gran punto de encuentro de la cultura hispana, con el español como lengua común y con Bad Bunny como protagonista de una noche llamada a quedar en la memoria de sus seguidores. El artista puertorriqueño abrió en el estadio Metropolitano una residencia histórica de diez conciertos, con Myke Towers como primer invitado, ante las primeras 64.000 personas de las 640.000 que pasarán por el recinto durante esta serie de actuaciones.

El arranque de esta parada madrileña de la gira de Debí tirar más fotos confirmó la dimensión alcanzada por el proyecto, que ya ha dejado hitos inéditos, entre ellos el primer Grammy al «album del año» concedido a un disco en español.

«¿Quién recuerda la última vez que yo estuve aquí? La verdad que ha pasado tanto tiempo que se me había olvidado que había tanta gente aquí en Madrid. Necesito que me recuerden cómo era Madrid», ha saludado Bad Bunny nada más comenzar.

Hacía seis años que el «conejo malo» no actuaba en Madrid. En ese tiempo, su figura ha crecido hasta ocupar un lugar central en la música global, con una influencia que ya trasciende lo estrictamente musical.

La excepcionalidad de la cita se percibía desde la llegada al estadio. Entre el público abundaban los jóvenes, pero también asistentes de otras generaciones y procedencias sociales diversas, todos reunidos en torno a uno de los artistas que marcan el pulso musical y social del presente. Muchos acudieron con una pava, el sombrero de paja propio de los campesinos puertorriqueños que el cantante popularizó durante su actuación en la Súper Bowl.

A las ocho de la tarde en punto, todavía con luz natural, un vídeo previo preparó el ambiente. La multitud se sumó entonces a la invocación del artista con los primeros versos de La mudanza, aquellos de «Benito, hijo de Benito, le decían Tito». Fue entonces cuando Bad Bunny apareció en mitad de la pista, vestido con un impecable traje beige, con los ojos cerrados tras unas gafas translúcidas. Al abrirlos, sonrió ante el clamor general de «¡Benito, Benito!», inicio de un espectáculo de casi tres horas y más de treinta canciones.

Aunque el concierto recorrió de forma amplia su trayectoria, el protagonismo recayó en Debí tirar más fotos, un trabajo que explora sus raíces musicales y que funciona como contrapunto frente a los efectos negativos de la globalización y del capitalismo más radical. Esa mirada a sus orígenes se trasladó también al escenario con la presencia de agrupaciones tradicionales de Puerto Rico, como Chuwi o Los Sobrinos.

El cantante Bad Bunny actúa durante un concierto, en el Riyadh Air Metropolitano, a 30 de mayo de 2026, en Madrid (España)

El cantante Bad Bunny actúa durante un concierto, en el Riyadh Air Metropolitano, a 30 de mayo de 2026, en Madrid (España)Europa Press

Cuatro décadas después de que la salsa irrumpiera con fuerza en España de la mano de Juan Luis Guerra, Bad Bunny ha conseguido que una nueva generación de chavales conecte, a través de la música urbana, con las raíces caribeñas, sus metales, sus timbales y sus maracas.

Tras La mudanza, sonaron Callaíta y Weltita, aunque uno de los momentos más celebrados llegó con Baile inolvidable. La imagen del artista en primer plano, arropado por una quincena de músicos desplegando todo su arsenal tropical, quedó como una de las estampas de la noche. Después llegaron Nuevayol y decenas de bailarines sobre la pista.

El propio cantante resumió el espíritu de la velada con estas palabras: «Este show se trata de disfrutar las cosas pequeñas de la vida como cantar, bailar, sudar, reír y pasarlo bien. Ustedes son los únicos y únicas con el poder de convertir esto en un día mágico que no olvidemos nunca. ¡Madrid, canta y ama sin miedo!».

Para entonces, en la ya icónica «casita», el escenario alternativo que en realidad funciona como verdadero centro de esta gira, le esperaban las actrices Ana de Armas y Ester Expósito, integrantes de Rawayana y los futbolistas Isi Palazón y Sergio Camello, del humilde pero meritorio Rayo Vallecano. Allí mandó el perreo y sonaron canciones como «Si veo a tu mamá», «Bichiyal», «Safaera» o «Tití me preguntó», otra de las grandes explosiones del «show».

Ese espacio fue también el lugar elegido para uno de los momentos especiales de la gira: la interpretación de una canción exclusiva que no volverá a sonar en esta serie de conciertos. En Madrid fue Adivino, junto a su compatriota Myke Towers. También en la «casita» intervino otra banda puertorriqueña, Los pleneros de la cresta, encargada de dar vida a Ábreme paso y de hablar de esas «voces silenciadas que hoy, gracias a ustedes, están siendo escuchadas».

Bad Bunny dedicó además varios minutos a sus seguidores, en un segmento que resultó algo anticlimático salvo por la aparición de un joven fan desconsolado, al que acabó abrazando. Él fue uno de los elegidos para lanzar el grito habitual del artista: «¡Acho, PR es otra cosa!».

Precisamente esos cortes fueron una de las pocas notas negativas del concierto, junto al sonido embarrado habitual del Metropolitano, que complicó todavía más la comprensión del fraseo ya de por sí cerrado del cantante. No pareció importar a sus fieles, que corearon cada letra con claridad y vehemencia.

Bad Bunny actúa en el Metropolitano

Bad Bunny actúa en el MetropolitanoEuropa Press

«Hoy es la noche en la que regresé a Madrid, muchas gracias por estar aquí. Gracias por esperarme tanto tiempo, por manteneros queriéndome, escuchando mi música, creyendo en mí. Y más especial aún gracias por traerme de vuelta con mi música mi esencia mi cultura siendo quien soy».

El escenario principal recuperó el impulso en el último tramo, con canciones como Ojitos lindos, La canción, junto a J Balvin, y, especialmente, Dákiti. También allí sonaron El apagón, DtMF y EoO, en un desenlace que llevó a algunos asistentes a comentar en voz alta que quizá acababan de presenciar el mejor concierto celebrado hasta ahora en el Metropolitano.

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