Presentación de un sándwich casero de jamón, bacon, tomate, queso y lechuga
El español desde dentro
Sándwich, pantalón o boicot: los epónimos que empleamos a diario sin saber que lo son
Muchos vienen de personajes mitológicos o de la literaruta, otros de personas reales cuyas historias, algunas, son curiosas
De todos es sabido que los nombres de enfermedades, ciudades o conceptos nacen en su mayoría de la persona que los descubrió. Voltio, amperio, pasteurización, el síndrome de Down, la enfermedad de Alzheimer, América... son todos ellos nombres que han pasado a ser comunes, pero surgen de un nombre propio, esto es, de una persona de carne y hueso. Así, el término voltio recibe el nombre por el apellido su descubridor Alessandro Volta; amperio, por el físico André-Marie Ampère; pasteurización, por el microbiólogo Louis Pasteur; el síndrome de Down, por el del médico John Langdon Down; alzhéimer, por el neurólogo Alois Alzheimer y América, en honor al navegante Américo Vespucio.
Sin embargo, lo que pocos conocen es que a este tipo de palabras que pueden se les llama epónimos y que son más frecuentes en nuestro lenguaje cotidiano de lo que creemos ya que no solo parten de personas reales, sino que también derivan de personajes mitológicos o de la literatura y por tanto, el campo se amplía.
Sabiendo esto no sorprende ya saber que palabras como sándwich, odisea, pantalón, linchamiento, leotardo, rocambolesco, boicot o celestina son epónimos también, lo que entusiasma a los Sherlock Holmes de la lengua es su origen. Veamos algunos de los más curiosos:
Sándwich
El bocadillo que soluciona cualquier merienda surge del aristócrata británico John Montagu, IV Conde de Sandwich, quien en el siglo XVIII, según la leyenda, durante una maratónica sesión de juegos de cartas, ordenó a sus sirvientes que le colocaran carne entre dos rebanadas de pan para poder seguir jugando sin ensuciarse las manos y, por tanto, tampoco las cartas. El resto de jugadores al ver tan útil estrategia comenzaron a pedir: «Tráeme la comida como a Sandwich» y finalmente este tipo de bocata se quedó con el nombre del conde.
Pantalón
Muchas situarían su origen en Francia, por la moda; y otros creen que la palabra surgió de la frase «cubre desde la panza al talón». Sin embargo, los diccionarios etimológicos desmienten esto y confirman que proviene del nombre de un personaje clásico de la comedia del arte italiana, muy popular en la Venecia del siglo XVI. El personaje en sí se llamaba Pantaleone y era un mercader que solía llevar como parte de su vestuario una especie de calzas largas o mallas ajustadas que cubrían desde la cintura hasta los pies. Y aunque surgió en Italia, fueron los franceses, tras su revolución, quienes adoptaron y popularizaron esta prenda de vestir y su nombre.
Linchamiento
Según la Real Academia Española (RAE), un linchamiento es la acción de linchar, definida como la ejecución o muerte de un sospechoso o reo a manos de una multitud, sin proceso judicial y de manera tumultuaria. El término se aplica tanto al acto físico violento como al «linchamiento mediático», referido a campañas de descrédito público. El término proviene de Charles Lynch (1736-1796), un juez y hacendado de Virginia (Estados Unidos) durante la Guerra de Independencia. Lynch creó un tribunal popular improvisado para castigar sin juicio previo, esto es, sin el debido proceso legal, a los simpatizantes británicos. De sus métodos nació el concepto conocido como Ley de Lynch, y de ahí el sustantivo linchamiento.
Leotardo
Esta pieza de vestir le debe su nombre al famoso acróbata y trapecista francés Jules Léotard (1838–1870), quien inventó el trapecio volante y, para para poder realizar sus arriesgadas acrobacias con total libertad de movimiento y, además, exhibir su musculatura, diseñó una prenda de una sola pieza muy ceñida al cuerpo que hoy se conoce como leotardo.
Boicot
Es un epónimo que le debe su nombre al apellido del capitán inglés Charles Cunningham Boycott, un terrateniente que en 1880 se negó a rebajar el precio de los alquileres de sus tierras a los campesinos durante una crisis agrícola y estos se unieron para paralizar sus fincas en señal de protesta: nadie iba a trabajar las tierras, ni siquiera el cartero o la lavandera trabajaron para él en ese periodo paralizando así también su vida. El caso fue tan escandaloso que la prensa de la época comenzó a usar su apellido para denominar este tipo de acción coordinada de protesta.
Rocambolesco
El adjetivo rocambolesco proviene de Rocambole, un famoso personaje literario creado por el vizconde francés Pierre-Alexis Ponson du Terrail en el siglo XIX. Las novelas por entregas de este aventurero estaban llenas de giros de guion tan inverosímiles y exagerados que su nombre dio origen al adjetivo.
Odisea y celestina
Ambos términos son epónimos literarios muy identificables. Odisea surge específicamente del poema épico de Homero La Odisea, en la que se narra el largo y accidentado regreso a casa del héroe Odiseo (también conocido como Ulises) tras la Guerra de Troya. Como todos sabemos, Odiseo tuvo que sortear diez años de aventuras para volver a su reino y de ahí que hoy lo utilicemos para describir cualquier suceso lleno de peripecias. Por su parte, celestina, palabra que empleamos para describir a esa persona que concierta una relación amorosa, surge del queridísmo personaje protagonista Celestina de la obra Tragicomedia de Calisto y Melibea (publicada en su primera versión en 1499), escrita por el autor español Fernando de Rojas.