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Portada de Pet Sounds de Los Beach Boys (1966)

Detalle de la portada de Pet Sounds de Los Beach Boys (1966)

Sesenta años de 'Pet Sounds' de Los Beach Boys, ¿el mejor álbum de todos los tiempos?

Apenas media hora de genialidad para afirmar severamente con sus notas y sus voces y sus ritmos y sus intrumentos que cualquier época pasada fue mejor

Cuando uno escucha Pet Sounds a veces da la impresión de estar en un mundo mágico, feliz. Una realidad paralela y bella donde todo lo malo de la vida desaparece. Quizá es lo que quiso hacer expresamente Brian Wilson, quien venía de una crisis mental y existencial, con drogas de por medio, y decidió retirarse de los directos para componer una obra maestra como una habitación hermosa llena de rincones hermosos.

En el recuerdo de Los Beach Boys y de Pet Sounds, uno tiene ahora a Bad Bunny rebuznando por Madrid y siente cierta desazón por lo que fue la excelencia sexagenaria y lo que es la mediocridad triunfante del presente. La belleza pasada y la fealdad actual, pero déjese a Bad Bunny aquí, aunque solo sea por este momento. A Los Beatles también les deslumbró este álbum fresco y distinto y melódico y surrealista y bonito de sus «equivalentes» estadounidenses. A los de Liverpool y a muchos más.

Fue un hallazgo. Una joya inspirada maravillosa donde cada canción, la mayoría no llega a tres minutos y el resto apenas los supera (lo breve si bueno...) es un descubrimiento y un gozo. Apenas media hora de genialidad para la historia de la que se han cumplido sesenta años para afirmar severamente con sus notas y sus voces y sus ritmos y sus intrumentos que cualquier época pasada fue mejor porque probablemente no haya habido un álbum más redondo en la historia de la música.

Precisión e imaginación, repetición, encanto, duración medida, perfección técnica, ligereza en la modernidad reconocida por todos. Un antes y un después de sencillez invisiblemente enrevesada que a duras penas podía tocarse en directo por su complejidad de sonido. Una fuente de conocimiento que sigue emanando con sus efectos especiales, sus cuidadas armonías o sus instrumentos exóticos.

En la retroalimentación beatlemaníaca, cuenta la leyenda que el impulso para crear Pet Sounds le llegó a Brian Wilson después de escuchar Rubber Soul de los «Fab Four», cuando le dijo a su mujer, emocionado y casi enloquecido de alegría, que iba a hacer el mejor disco de la historia. Y lo hizo. Y tenía razón. Los demás miembros del grupo, después de volver de la gira, no lo creyeron y no estaban de acuerdo con el giro de las canciones playeras a lo conceptual que les presentaba Wilson.

Pero aceptaron porque no podían hacer otra cosa para formar parte de la historia como intérpretes de la obra magna que el genio de Los Beach Boys había compuesto para él, para ellos y para la humanidad.

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