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Montaje de un concierto con y otro sin teléfonos móviles

Montaje de un concierto con y otro sin teléfonos móviles

Se extiende la prohibición de teléfonos móviles en conciertos: volver a vivir la música sin grabarla

La reciente iniciativa de Phoebe Bridgers, que ha prohibido el uso de dispositivos en su próxima gira, se suma a una tendencia ya consolidada por artistas como Bruno Mars, Bob Dylan, Adele o Alicia Keys

En los tiempos que corren, en los que las redes sociales y la necesidad de compartir lo que vivimos parecen imponerse, hay artistas que reniegan de una realidad alejada de la esencia de aquello que antes iba intrínseco a los conciertos. No era otra cosa que disfrutar del momento y, bien porque no existía la posibilidad o porque no era la costumbre, no sacar el teléfono móvil.

Lo llamativo es que Phoebe Bridgers, una cantante estadounidense de solo 31 años, promueva esa experiencia, casi anacrónica, pero necesaria. Hace una semana ofreció un concierto en el Madison Square Garden donde, antes de acceder al recinto, los asistentes tuvieron que guardar sus teléfonos en fundas con cierre especial, similares a las que se utilizan en algunos centros educativos.

Uno de los conciertos de Bad Bunny en Barcelona

Uno de los conciertos de Bad Bunny en BarcelonaEFE

Bridgers ha anunciado que en su próxima gira por Estados Unidos, Canadá y Europa prohibirá grabar vídeos o hacer fotografías con teléfonos móviles. «Al llegar a cada recinto, todos los teléfonos, relojes inteligentes y accesorios se guardarán en fundas que los asistentes conservarán en todo momento. Cualquier persona que sea vista utilizando un dispositivo no autorizado durante la actuación será acompañada fuera del estadio», señaló un comunicado difundido por el equipo de la artista.

La iniciativa choca con los hábitos actuales y pocas dudas caben de que habrá quienes decidan no acudir a sus conciertos por no poder presumir después de haber estado allí. La propuesta de Bridgers remite a otras costumbres: leer un libro o un periódico en papel, escuchar música en vinilo o, en el caso de los más pequeños, jugar a la pelota en lugar de pasar horas frente a una videoconsola. Y no se trata de una rareza aislada, sino de una tendencia cada vez más extendida.

La saturación provocada por la hiperestimulación es una realidad. Cada vez resulta más difícil ver un partido de fútbol sin consultar el móvil o, como ocurre en los conciertos, escuchar —y no solo oír— a tu artista favorita y cantar sus canciones a pleno pulmón sin preocuparte por grabarlo todo.

Cartel del concierto del 4 junio de Phoebe Bridgers

Cartel del concierto del 4 junio de Phoebe Bridgers

Raro es encontrar a alguien que no haya asistido a un concierto y haya tenido dificultades para ver el escenario por la masa de teléfonos levantados entre el público. Porque asistir a un concierto tiene algo irrepetible: la experiencia. Y eso no puede transmitirlo una cámara, por mucho que se empeñe en capturarlo todo.

La iniciativa de Bridgers surge en un momento en el que la experiencia musical se ha convertido, en muchos casos, en puro postureo. Que se lo pregunten a Bad Bunny y a su 'casita', convertida en un imán para influencers, vídeos de TikTok y teléfonos móviles en alto. Lo que propone la artista estadounidense va justo en la dirección opuesta: cambiar la obsesión por grabarlo todo por el simple placer de vivir el concierto.

No está sola en esa cruzada. Desde hace años, Bruno Mars prohíbe el uso de teléfonos móviles en sus conciertos. Otros artistas que también han exigido prescindir de ellos durante sus actuaciones son Bob Dylan, Adele, los miembros de Iron Maiden o Alicia Keys, entre otros.

Quizá no se trate de una batalla contra la tecnología, sino de recuperar algo tan sencillo como prestar atención. Porque, a veces, la mejor manera de conservar un recuerdo consiste precisamente en no grabarlo.

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