David Hockney
David Hockney, el pintor que hizo del sol de California la pintura más cara de un artista vivo
Representante del pop-art y gran superviviente del arte británico de los 70 y 80, gozó en vida de gran éxito cuya posteridad empieza
David Hockney era un poco estéticamente la versión estrafalaria y artística del escritor Tom Wolfe. Fue pintor, dibujante, grabador, fotógrafo y escenógrafo de la muy británica ciudad de Yorkshire.
La luz fue tan importante en él como en Caravaggio, salvando los siglos y las formas. Solía usarse a sí mismo y a su entorno para su obra esencialmente autobiográfica que se abrió con la luminosidad de California, donde se instaló a finales de los setenta como un joven Truman Capote en una isla griega o un maravillado Rusty Trawler en la fiesta de su Holly Golightly cinematográfica.
David Hockney en 1988
Antes de vivir en Estados Unidos ya los había visitado en anteriores residencias artísticas en los sesenta, de donde salió su cuadro más famoso, Piscina con dos figuras, que en 2018 se vendió por 90 millones de dólares, la pintura más cara de un artista vivo.
La historia y el mito de Hockney se consolidó no con su muerte, sino con su «redescubrimiento» (en realidad nunca había desaparecido) de vejez y exposiciones ya bien entrado el XXI, sobre todo itinerantes, como una gran gira de un rockero de leyenda, período que culminó con el gran éxito de público en la Tate Gallery.
David Hockney delante de su obra Piscina con dos figuras
Hockney se marchó al sol de California huyendo de la grisura de los cielos ingleses, en una metáfora existencial de su propia vida íntima: homosexual declarado fue en busca de la libertad para los de su condición sexual que existía en Hollywood y que fue también protagonista de la temática de sus ya inmortales obras.