Casa de Vicente Aleixandre
Velintonia, memoria de los versos de Vicente Aleixandre: la 'casa de la poesía' olvidada durante décadas
La Comunidad de Madrid adquirió la vivienda del premio Nobel en 2025 con el objetivo de rehabilitarla y abrirla al público como 'Casa de la Poesía' en 2027
Marzo de 1995. Nace la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre con el propósito de preservar la vivienda en la que residió el poeta y Premio Nobel. Los años de abandono institucional tras su muerte, en 1984, dieron origen a esta iniciativa ciudadana, impulsada ante el deterioro progresivo de un espacio de enorme valor simbólico y cultural.
La premisa era clara: recuperar y proteger un enclave que, además de hogar del escritor, fue un centro neurálgico de la vida literaria del siglo XX.
Una de las habitaciones de la casa Vicente Aleixandre
Es más, desempeñó un papel clave en la consolidación de la tradición poética y mantuvo una relación estrecha con la Generación del 27. Sus paredes fueron testigo de reuniones en las que participaron Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Federico García Lorca y Miguel Hernández.
Fue en abril de 2025 cuando la Comunidad de Madrid adquirió el inmueble a los herederos de Vicente Aleixandre por 3,2 millones de euros. Con anterioridad, había salido a subasta en dos ocasiones, ambas sin éxito.
Interior de la casa de Vicente Aleixandre
El proyecto del Gobierno autonómico prevé la apertura de Velintonia en 2027, convertida en Casa de la Poesía. El espacio albergará una casa museo y un centro cultural, con la vista puesta en su puesta en funcionamiento coincidiendo con el centenario de la Generación del 27.
El 13 de mayo fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de patrimonio inmaterial, por su relevancia en el desarrollo y la difusión de la poesía contemporánea española por parte de la Comunidad de Madrid. Cuatro años antes había sido reconocida como Bien de Interés Patrimonial (BIP).
Su historia
Vicente Aleixandre se instaló en 1927 en la vivienda unifamiliar del número 3 de la calle que hoy lleva su nombre, en el distrito de Chamberí, entonces recién construida. La casa, conocida con el tiempo como Velintonia, se consolidó muy pronto como un foco esencial de la vida cultural madrileña.
En sus estancias se sucedieron reuniones y tertulias que reunían a poetas, escritores, artistas e intelectuales del siglo XX. El lugar acabó funcionando como un auténtico centro de gravedad literario, cuya relevancia alcanzó su máxima proyección tras la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1977.
Interior del baño de la casa de Vicente Aleixandre, en Madrid
La Guerra Civil interrumpió aquella etapa. Aleixandre abandonó la vivienda y regresó en 1940. A su vuelta, reorganizó el interior y alteró la distribución original. Con el paso del tiempo, el inmueble quedó dividido en dos viviendas con accesos independientes. Tras su muerte, en 1984, Velintonia permaneció deshabitada.
No fue hasta el 15 de diciembre de 2007 cuando, tras 23 años de cierre, la casa volvió a abrir sus puertas para acoger el homenaje por el 30º aniversario del Premio Nobel. Aquel acto marcó un hito en la recuperación de la memoria del inmueble.
Le siguieron reaperturas puntuales para eventos culturales, como la lectura de La casa encendida, de Luis Rosales, o la presentación del volumen De Nobel a novel, epistolario inédito entre Vicente Aleixandre, Miguel Hernández y Josefina Manresa.