El tesoro de Quimbaya
Colombia recula y paraliza la reclamación del tesoro Quimbaya: ¿Por qué la colección debe seguir en España?
La viceministra colombiana de Patrimonio, Saia Vergara, afirma que en caso de que España entregase los bienes no sabrían a quién se lo devolverían
El relato de la denominada Leyenda Negra sigue alimentando reclamaciones que, en ocasiones, chocan con los hechos históricos. El caso del tesoro de Quimbaya es uno de los ejemplos más llamativos. En mayo de 2024, el Gobierno colombiano solicitó formalmente a España la devolución de las 122 piezas de orfebrería precolombina que se conservan en el Museo de América de Madrid.
El empeño en esta reclamación, cuestionada por su escaso fundamento histórico, parece haber perdido impulso. En una rueda de prensa, la viceministra colombiana de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, Saia Vergara, reconoció que la petición ha quedado paralizada porque «se trata de un tema complejo».
Al otro lado del Atlántico parecen haber caído en la cuenta de que las piezas no fueron expoliadas, sino regaladas por el presidente Carlos Holguín a la Corona española a finales del siglo XIX. Además, la propia viceministra admitió una de las principales dificultades del proceso: en caso de una eventual devolución, no está claro quién debería recibir el tesoro.
Los quimbayas fueron una cultura prehispánica desaparecida hace siglos y, según expuso Vergara, algunos sectores sostienen incluso que serían necesarios rituales para restituir la dimensión espiritual de las piezas.
Las declaraciones contrastan con las demandas de determinados grupos que presentan el asunto como una supuesta cuestión de reparación histórica. Mientras tanto, el tesoro seguirá custodiado en España. Por ahora, la única presencia de estas piezas en Colombia será a través de iniciativas digitales, exposiciones virtuales y actividades divulgativas.
Un sinsentido
Pese a que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha suscrito en varias ocasiones la llamada Leyenda Negra, en este caso su posición fue que no cabe la devolución porque se trata de un regalo. Una postura que, en contra del relato habitual de expolio colonial, se apoya en un hecho histórico difícil de rebatir.
Cuando el Gobierno español recibió la certificación oficial que exigía la devolución, la propia Academia Colombiana de Historia calificó la solicitud de «despropósito». Para justificar la exigencia, el Gobierno colombiano se escudaba en la política de «descolonización de los museos» anunciada por el Ejecutivo español en enero de 2024. Se trata de un debate cada vez más recurrente en el ámbito cultural europeo, aunque no siempre con el mismo rigor histórico en sus planteamientos.
El Tesoro Quimbaya
Fue en 1893 cuando Colombia obsequió a la reina María Cristina con estas 122 piezas de oro precolombino. El gesto de Carlos Holguín surgió del agradecimiento por la mediación de España en una disputa de límites territoriales con Venezuela.
Considerado uno de los conjuntos de orfebrería prehispánica más importantes de América, el Tesoro Quimbaya está integrado por piezas fabricadas en oro y tumbaga.
El Tesoro Quimbaya, en el Museo de América
Los objetos, datados entre los siglos IV y VII, pertenecen a la cultura quimbaya y fueron descubiertos en 1890 en dos tumbas precolombinas halladas por guaqueros en Filandia, en la región colombiana del Quindío. El hallazgo incluía además cerámicas, tejidos y otros elementos asociados a los ajuares funerarios de la época.
El argumento de Vergara abre, sin intención alguna, un debate más amplio. Si los descendientes directos de aquella cultura ya no existen como comunidad diferenciada, tampoco perviven los protagonistas históricos de la conquista y la «colonización» a quienes suelen dirigirse las exigencias de disculpas.
Esta disyuntiva plantea hasta qué punto pueden trasladarse al presente responsabilidades y derechos surgidos de realidades históricas desaparecidas hace siglos.