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Dos personas mantienen una conversaciónFreepik

Las palabras que casi todos los españoles pronuncian mal sin darse cuenta

Términos como «cocreta», «almóndiga» o «murciégalo» llevan años generando debate. Algunas formas son errores, otras están recogidas por la RAE y tienen una historia que muy pocos conocen

Todos cometemos errores al hablar. Algunos pasan desapercibidos y otros se han convertido en motivo de bromas durante décadas. Decir «cocreta» en lugar de «croqueta» o «almóndiga» por «albóndiga» suele asociarse a una mala pronunciación, pero la realidad es bastante más compleja.

El español es una lengua viva y muchas palabras que hoy consideramos incorrectas fueron normales durante siglos. Algunas incluso aparecen en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), aunque desaconsejadas por tratarse de formas vulgares o en desuso.

Estas son algunas de las palabras que más españoles pronuncian mal o cuya forma correcta sorprende incluso a quienes creen conocerlas.

Expresiones mal dichas

Lo que ocurre con la palabra «croqueta» probablemente sea el ejemplo más famoso. La única forma correcta en el español culto es «croqueta». La variante «cocreta» no está admitida como válida y se considera una alteración popular fruto del cambio de posición de algunos sonidos, un fenómeno lingüístico conocido como metátesis.

Pocas palabras generan tanta confusión como «albóndiga» o almóndiga. La forma recomendada es «albóndiga», pero la RAE también recoge «almóndiga» como un vulgarismo muy extendido desde hace siglos.

Es decir, existe en el diccionario, aunque no debe utilizarse en registros formales.

Con «murciélago» acontece el sorprendente caso de «murciégalo», donde ocurre justo lo contrario de lo que muchos creen.

«Murciélago» es la forma recomendada, pero «murciégalo» también aparece en el diccionario por razones históricas. Durante siglos convivieron ambas variantes y finalmente se impuso la primera.

Con «dentífrico» o «dentrífico», el cambio de posición de la «r» es uno de los errores más frecuentes. La palabra correcta es «dentífrico», formada a partir del latín dens (diente).

La acumulación de vocales provoca que muchas personas añadan una sílaba inexistente a «aeropuerto» y digan «areopuerto». La única forma correcta es «aeropuerto».

«Inflamable» significa exactamente lo mismo que «flamable». Aunque muchos creen que el prefijo «in-» indica negación, en este caso ocurre lo contrario. «Inflamable» significa que algo puede arder con facilidad. El prefijo procede del latín y no implica negación.

Por ese motivo, las señales de peligro utilizan precisamente esa palabra.

En «preveer», el error nace por analogía con verbos como «proveer». Sin embargo, el verbo correcto es «prever», cuyo participio es previsto.

«Exuberante» o «exhuberante» es otro de los errores más comunes en español. La realidad es que la letra «h» nunca ha formado parte de esta palabra.

La pronunciación de «idiosincrasia» suele complicarse porque reúne varias sílabas poco habituales. La forma correcta es idiosincrasia, sin añadir consonantes intermedias o vocales como la «e».

Hablar cambia con el tiempo

Los especialistas insisten en que muchas formas consideradas hoy incorrectas fueron habituales durante siglos. La lengua evoluciona gracias al uso de los hablantes y el diccionario no solo recoge las palabras recomendadas, sino también variantes históricas o populares para explicar su origen.

Eso explica que términos como «murciégalo» o «almóndiga» aparezcan registrados. No significa que sean las formas aconsejables, sino que forman parte de la historia del español.

Precisamente esa evolución hace que algunas palabras que antes se consideraban incorrectas acaben aceptándose con el paso del tiempo.