Fundado en 1910
Un pequeño fragmento de 'La Odisea' de Homero de unos 1.700 años de antigüedad ha sido identificado en la Biblioteca de la Universidad de Utrecht

Un pequeño fragmento de 'La Odisea' de Homero de unos 1.700 años de antigüedad ha sido identificado en la Biblioteca de la Universidad de UtrechtEFE

Descubren uno de los fragmentos de la 'Odisea' más antiguos del mundo, de cerca de 1.700 años

El hallazgo se produjo en la biblioteca de la Universidad de Utrecht. Se trata de un pequeño fragmento con algunos versos de la Odisea

Un experto de la Universidad de Utrecht (Países bajos) localizó entre los fondos de la Biblioteca universitaria un pequeño fragmento de la Odisea de Homero con una antigüedad aproximada de 1.700 años.

El hallazgo tiene un carácter excepcional, ya que en todo el mundo solo se conocen alrededor de una treintena de piezas comparables correspondientes al mismo periodo, según anunció este martes la institución neerlandesa, informa Efe.

La pieza ha sido fechada entre los siglos III y IV después de Cristo y conserva varios versos pertenecientes al libro XII de la célebre obra homérica. El descubrimiento lo realizó el papirólogo neerlandés Mark de Kreij durante el estudio de una colección de manuscritos antiguos que se encuentra en posesión de la Universidad de Utrecht.

El fragmento había permanecido durante décadas custodiado en la biblioteca universitaria sin que se hubiera determinado correctamente su importancia. En un primer momento fue considerado un resto de escaso interés procedente del siglo VII, una datación y una valoración que posteriormente se demostraron equivocadas.

De Kreij explicó a la cadena regional RTV Utrecht la singularidad de encontrarse con una pieza de estas características dentro de una colección ya conocida. «En realidad, es muy especial: está ahí, en algún lugar de Utrecht, pero nadie sabe que está», señaló el investigador.

Durante su análisis, el papirólogo reconoció algunas palabras características de las epopeyas atribuidas a Homero. Esa primera observación dio paso a un estudio más detenido que permitió establecer que el texto correspondía al libro XII de la Odisea, una de las obras más célebres de la literatura de la antigua Grecia y centrada en el viaje de regreso de Odiseo a Ítaca después de la guerra de Troya.

La pieza tiene unas dimensiones de apenas 6,6 por 7,7 centímetros, aproximadamente equivalentes al tamaño de una carta de una baraja. Su estado muestra además los efectos del paso del tiempo, con decoloraciones y diferentes manchas provocadas por la humedad.

Según ha explicado la Universidad de Utrecht, el pergamino habría pertenecido originalmente a una edición completa y de pequeño formato de la Odisea.

El volumen habría tenido unas dimensiones semejantes a las de un lector electrónico moderno y probablemente estuvo en manos de algún lector de Homero que vivía en el oasis de Fayum, en Egipto, alrededor del año 300.

Los versos que han logrado conservarse recogen uno de los episodios decisivos del relato. En ellos, Helios, dios del Sol, descubre que los compañeros de Odiseo han sacrificado y se han comido su ganado sagrado pese a que el propio Odiseo les había prohibido hacerlo.

Tras conocer lo sucedido, Helios reclama a Zeus un castigo. Posteriormente, una tormenta destruye la embarcación y provoca la muerte de todos los miembros de la tripulación, mientras que Odiseo queda como único superviviente.

La Universidad de Utrecht ha descrito este episodio como un «punto de inflexión crucial» dentro de la Odisea. El pasaje se encuentra aproximadamente en la mitad de los 24 libros que integran la obra de Homero.

El fragmento pertenece a una colección de antiguos manuscritos cristianos adquirida por la Universidad de Utrecht a mediados del siglo XX a los herederos del académico alemán Carl Schmidt.

Buena parte de los documentos estaban redactados sobre pergamino y en copto, una lengua empleada en Egipto cuya escritura utiliza principalmente caracteres derivados del alfabeto griego.

Sin embargo, dentro de aquel conjunto también había papiros egipcios y griegos que habían recibido una atención menor. Fue precisamente el examen de estos fondos el que permitió a De Kreij identificar el fragmento homérico.

Pese a sus aproximadamente 1.700 años de antigüedad, el especialista ha señalado que no se encuentra entre los documentos más antiguos que han pasado por sus manos. «Para mí es incluso bastante joven», afirmó. De Kreij celebró además que tiene «el trabajo más divertido del mundo, un buscador de tesoros».

El papirólogo localizó la pieza hace aproximadamente dos años, aunque la Universidad de Utrecht ha dado a conocer ahora el descubrimiento.

Según los datos facilitados por la propia universidad, en todo el mundo apenas se conservan una treintena de fragmentos de la Odisea comparables a este y pertenecientes al mismo periodo histórico.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas