Luis García Montero y David Uclés
Los bandazos del Cervantes de García Montero: del legado de Borges al ridículo en Cambridge del mimado Uclés
La institución nacida para promover la enseñanza, el estudio y el uso del idioma español atraviesa una época de zozobra y utilización política bajo la dirección del poeta comunista elegido por Sánchez
Este martes 20 de octubre hubo «suerte» y fue Jorge Luis Borges. Se habla del legado del escritor a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid con motivo de los cuarenta años de su muerte.
Entre otros objetos, se depositaron la corbata gris que Borges usó en la ceremonia del Premio Cervantes, comprada en Madrid; un ejemplar de Poemas 1923–1958; El libro de almohada, traducido por Borges y su mujer María Kodama; y la cámara fotográfica de ella.
Se dice que hubo «suerte» porque en este caso no hay dudas de la entidad del causante: una leyenda de la literatura mundial. Otras veces lo que ha llegado a la antigua cámara acorazada del antiguo Banco Español del Río de la Plata no ha sido precisamente el legado de una leyenda.
Se podrían decir los cachivaches de personajes más conocidos por su sectarismo que por su valor literario o cultural como, por ejemplo, los amigos del director de la institución, García Montero, desde Ana Belén a Miguel Ríos.
Al lado de Borges, mito de las letras, están todos estos y, también, entre otros, Iñaki Gabilondo o Maruja Torres, figuras perfectamente alineadas ideológicamente, más que culturalmente.
Una deriva heterogéneamente partidista de la institución que debería estar dedicada (casi) exclusivamente a la promoción de la enseñanza, el estudio y el uso del idioma español, que sin embargo actúa como un ariete político del Gobierno actual.
Desde los fanáticos y secuaces ataques a la RAE en la persona de su director, Santiago Muñoz Machado, lo nunca visto, a ridiculeces, pagadas con el dinero de todos los españoles, como la ocurrida hace unos días en Cambridge con motivo del Foro Cervantes.
El instituto español, junto a la Facultad de Lenguas Modernas y Medievales de Cambridge, organizó en la Universidad británica unas jornadas «literarias» donde resultó invitado el escritor David Uclés.
El autor del libro superventas La península de las casas vacías, reciente Premio Nadal y sectario comentarista habitual, sorprendió con una esperpéntica actuación vocal en situación y marco absurdos: una interpretación a capela de Los piconeros, destrozando sin sentido el tema que estrenó la gran Imperio Argentina en la película Carmen la de Triana de 1938 e interpretaron otros mitos de la canción a lo largo de la historia.
Una imagen grotesca y ridícula (que además es solo la última parte de una colaboración de más de un año entre el jiennense y la institución, como parece mostrar esta en su web) que ha dado la vuelta a España (y al mundo) reflejando una idea dantesca de la España que le corresponde elevar y no escorar estrafalaria e ideológicamente al Cervantes a la deriva de García Montero.