Caja de las Letras en el Instituto Cervantes (Foto de archivo)
García Montero hace política con la Caja de las Letras del Cervantes, ahora con la excusa del pueblo gitano
Hay más que un tufillo político en este evento. La idea de la manida «reparación» extendida a todas partes y como si lo único que hubiera que «reparar» fuera lo que hicieron «los otros»
La Caja de las Letras del Instituto Cervantes ha recibido este lunes un legado del pueblo gitano en conmemoración del sexto centenario de su llegada en 1425 a España. Un cesto típico, la bandera y una lectura de un poema de Romancero Gitano de Federico García Lorca, entre otros objetos, se han guardado en la institución.
Hay más que un tufillo político en este evento. La idea de la manida «reparación» extendida a todas partes y como si lo único que hubiera que «reparar» fuera lo que hicieron los del otro lado del actual Gobierno. Los gitanos nunca quisieron saber nada de la Guerra Civil porque la consideraban un conflicto de payos, lo cual no fue impedimento para que fuesen fusilados y torturados por los dos bandos por sus distintos credos ideológicos y religiosos.
Cela contó la historia de un gitano en su regimiento que, después de una batalla, le dijo al futuro Nobel: «¡Qué horrible es esta guerra suya! ¡Esta vez los payos sí que la han liado buena!» Y añadió: «Mire usted ¿qué tiene que ver nada de esto conmigo?». «Y no se equivocaba», dijo Cela, «¿Qué estaba haciendo él allí?».
También se han incluido en la Caja el primer documento en el que se reconoce la entrada del pueblo gitano en España y la carta del Rey Felipe en la que aceptó ser padrino de honor de los actos del aniversario. Del mismo modo el libro de fotografía Memoria de miradas por los caminos del pueblo gitano de Jesús Salinas, y un número de la revista Comencia, la primera editada por personas gitanas.
No solo se recuerda la llegada del pueblo gitano a la Península Ibérica, sino también las situaciones de injusticia
García Montero ha dicho durante el acto que en el mismo «no solo se recuerda la llegada del pueblo gitano a la Península Ibérica, sino también las situaciones de injusticia que han sufrido en sus derechos humanos».
Por su parte, la secretaria de Estado de Derechos Sociales del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Rosa Martínez, ha subrayado que «los discursos racistas que algunos pronuncian hoy sin pudor alguno, no solo atacan al pueblo gitano, sino que debilitan la democracia, fracturan la convivencia y ponen en riesgo los valores que sostienen nuestra vida en común».
«Cultura» en estado puro
«Cultura», como se puede ver, en estado puro. La cultura frentista del Gobierno y de García Montero: «Hoy no cerramos un año conmemorativo, sino que abrimos una nueva etapa, que debe traducirse en el ejercicio de los derechos y en una etapa en la que con más determinación de las instituciones públicas asumamos este compromiso, recordando que los derechos humanos son el eje de nuestra convivencia democrática», ha añadido la secretaria de Estado.
El dramaturgo Francisco Suárez ha pedido al director del Cervantes que se incluyan en la Caja de las Letras a diferentes artistas gitanos. «En esa cápsula del tiempo deberían estar los artistas gitanos que con sus obras trascendieron el tiempo y que retrataron el dolor y la alegría de un pueblo», ha dicho, citando, entre otros, a Manolo Caracol, la Niña de los Peines o Camarón.
La Caja llena de ideología
García Montero ha añadido que «poco a poco se irán cumpliendo sus deseos de traer también a escritores y artistas gitanos a la Caja de las Letras». Se erige así el paladín en el Cervantes de Sánchez en una suerte de héroe defensor de los gitanos y traedor de sus méritos y sus logros, como si estos y todos sus grandes artistas no estuvieran ya reconocidos en España y por España sin necesidad del concurso sectario del director del Cervantes sectario que está llenando la Caja cultural del Instituto de ideología.