Captura de Sánchez en su vídeo en el Reina Sofía
Sánchez cierra el Reina Sofía para grabar un anuncio defendiendo el «no a la guerra»
La grabación significa una vulneración del principio de igualdad entre candidatos: un museo público cerrado y utilizado por un motivo partidista
Al haberse disuelto las Cortes el 6 de octubre, España se encuentra formalmente en período electoral. Un presidente del Gobierno no puede utilizar espacios públicos con intereses electorales, pero Sánchez lo ha hecho.
Ha aparecido en un vídeo con actitud inefablemente demagógica en un Museo Reina Sofía vacío para él y su propaganda. Una propaganda vieja ya, por otro lado, como la del «no a la guerra». Una consigna electoral que le presenta como al abanderado de la paz, después de inciar la campaña como abanderado del amor.
¿Qué será lo siguiente? ¿en qué forma de paladín aparecerá en su próxima pantomima? Todo es posible como ya se ha visto repetidamente y se sigue viendo. La voz impostada, la música de fondo, el gesto grave, el atrezo, el color... una mini película a mayor gloria de Sánchez.
El Museo vacío para él solo, para su proclama cinematográfica. Una ficción para fans recalcitrantes. El Guernica y lo cursi de las palabras y de la actuación: la mentira delante de (y en) los ojos. Una sucesión de tópicos pacifistas pronunciados como si fueran hallazgos y principios propios.
La efusión de unos supuestos «valores» que no se sabe cuáles son. Una construcción falsa, humo fílmico electoral, además constitutivo de graves vulneraciones de la ley electoral: sin neutralidad institucional, con uso partidista de bienes públicos o el cierre del Museo que afecta al funcionamiento de la Administración pública.
La oposición puede denunciar este anuncio a la Junta Electoral Central por todas estas razones anteriores que puede resultar en retirada de dicho anuncio y en multas económicas.