Imagen promocional de la novela Donde el agua trabaja del peruano David Silva Rojas
La editorial del premiado David Silva hará una «revisión detallada» tras denuncias de un 99 % de uso de IA
El autor peruano recibió el galardón Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat. El sello mexicano Almadía mantiene la prudencia pese a las sospechas por las dudas sobre el acierto de la tecnología
La editorial mexicana Almadía anunció este viernes que realizará una «revisión detallada» y suspenderá las actividades relacionadas con la presentación de la obra ganadora de su reciente certamen, Donde el agua trabaja, del peruano David Silva Rojas, tras denuncias que atribuyen el 99 % de su texto al uso de inteligencia artificial generativa.
La obra premiada contiene un 99 % de texto generado con Inteligencia Artificial, según Pangram, uno de los detectores más reputados.
A través de un comunicado emitido tras el revuelo generado, el sello editorial y la Fundación Ventosa-Arrufat informaron de que abordarán la polémica con seriedad« y «sin anticipar conclusiones», con el objetivo de velar por su compromiso con los lectores y por respecto a su confianzas.
«Consideramos necesario realizar una revisión detallada, sin anticipar conclusiones y con el cuidado que requiere una valoración que pueda afectar a una obra y a su autor. Mientras la llevamos a cabo, suspendemos todas las actividades relacionadas con la presentación del libro», señaló la editorial.
El autor resultó galardonado con 415.000 pesos (unos 20.000 euros) en esta primera edición del Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, un certamen cuyas bases prohibían expresamente el uso de herramientas de IA generativa en la escritura.
«No tenemos elementos para desconfiar de su palabra», sostuvo el comunicado, respaldando también la evaluación realizada por su jurado durante el fallo. «Durante la lectura de la novela, ni al jurado ni al equipo editorial nos pareció que se hubiera usado IA generativa», agregó.
La editorial advirtió, no obstante, sobre los riesgos de delegar a máquinas la autoridad para juzgar la procedencia de la creación literaria, recordando que los detectores automáticos requieren de «interpretación y contraste».
El sello concluyó que dedicará «el tiempo y atención necesarios» a las verificaciones, asumiendo la responsabilidad del proceso mientras el mundo del libro se enfrenta a uno de los primeros grandes debates éticos derivados de la IA en la literatura contemporánea.