Jennifer López, Beyoncé y Mariah Carey
El cinismo de los «demócratas»: la anti-Trump Beyoncé actuó por dos millones para el hijo del dictador Gadafi
También lo hicieron otros conocidos artistas críticos del presidente estadounidense, al que suelen tachar de dictador. Jennifer López, otra convencida demócrata, actuó para el sátrapa de Turkmenistán
Acostumbrados a escuchar a la progresía artística estadounidense criticar sin descanso y en muchos casos con furia inusitada a su presidente democráticamente elegido, Donald Trump, al que en no pocas ocasiones, por no decir en la mayoría, se le tacha de dictador, varios hechos notables, en realidad uno solo, pero repetido, ofrecen una realidad sonrojante para tan comprometidos y privilegiados ciudadanos.
La estrella tejana de la canción Beyoncé, quien últimamente, además de seguir mostrando su rechazo a Trump, le ha amenazado con acciones legales por utilizar en sus actos su canción Freedom, resulta que en 2009 actuó en privado por un millón de dólares para el hijo del dictador libio Muamar el Gadafi. Es decir, la Beyoncé anti-Trump es la misma que tiene por cliente a un sátrapa sanguinario.
La cantante fue contratada por Mutassim Gadafi para recibir 2009. El entonces asesor nacional de seguridad de Libia alquiló el Nikki Beach Club en la isla de San Bartolomé para montar una fiesta de bienvenida al nuevo año con Beyoncé como entretenedora del tirano y sus invitados. No fue la única. Según contó WikiLeaks, el año anterior la contratada fue otra conocida demócrata anti-Trump, Mariah Carey.
Pero tampoco acaba aquí el asunto y probablemente ni siquiera cuando estos párrafos concluyan. El marido de Beyoncé, el rapero y multimillonario productor Jay Z, por supuesto, también estaba presente en la bonita fiesta organizada en el Caribe por el hijo del dictador norteafricano, el mismo Jay Z que produjo el documental Raza sobre la desigualdad racial en los Estados Unidos de Trump, años después de la fiesta en San Bartolomé por la que su mujer ganó dos millones de dólares en cuarenta y cinco minutos.
Jennifer López en Turkmenistán
WikiLeaks, como se ha dicho, publicó estas informaciones. Mariah Carey cobró del mismo dictador un millón y, el año de Beyoncé, hubo hasta un telonero de lujo, Usher, de quien no trascendió la cantidad recibida, aunque se habla también del millón. La misma cantidad que recibieron del mismo cliente la canadiense Nelly Furtado y el rapero 50 Cent. en otra fiesta de los Gadafi.
Y siguen sin ser los únicos y los que vienen ahora lo seguirán siendo. Jennifer López, además de ser una conocida estrella de la música y del cine contraria a Trump, contra el que hizo campaña, incluso interviniendo en mítines a favor de Kamala Harris, también fue conocida por actuar para el dictador de Turkmenistán, tenido por el líder de uno de los países más represivos del mundo, en su cumpleaños. Se habla de que recibió un millón y medio de dólares.
Dos millones para Sting
Es la hipocresía de lo que podría llamarse «la ceja estadounidense» y también británica en el caso de Sting. El exlíder de The Police cobró en 2009 dos millones del dictador de Uzbekistán. Cuando saltó la noticia un año después, dijo que creía que todo estaba organizado por Unicef, lo que la propia Unicef negó tras sus declaraciones.
Después de esto, Sting llegó a afirmar que le «aterraba» una presidencia de Trump. Todos estos artistas tan demócratas no solo accedieron a actuar para dictadores en secreto mientras en público tachan de lo que eran sus clientes a un presidente democrático, sino que, años después, solo cuando trascendió a los medios lo que hicieron, se apresuraron a pedir perdón y a promocionar convenientemente que iban a destinar el dinero recibido a organizaciones y obras benéficas para cerrar con broche de oro toda su actuación.