Fundado en 1910

Sala de la exposición Picasso-Munch, en el Museo Picasso de MálagaEFE

Picasso y Munch: Málaga resalta los puntos de contacto de dos artistas que nunca se encontraron

El Museo Picasso de Málaga presenta su exposición Munch-Picasso

Picasso y Munch fueron dos grandes genios condenados a evitarse y, pese a ello, destinados a convertirse en los dos grandes renovadores del siglo XX.

Pese a no haberse conocido ni coincidido nunca, su obra es capital para entender las vanguardias europeas del siglo pasado, y así lo entiende el Museo Picasso de Málaga, que en su nueva exposición, presentada este jueves, plantea un diálogo imaginario entre el artista malagueño y el noruego.

La exposición, que la inaugura este jueves la reina Sonia de Noruega, reúne más de un centenar de obras de ambos creadores, entre ellas casi una treintena prestadas por el Museo Munch de Oslo.

Su comisaria, Paloma Alarcó, planteó este proyecto «como si Picasso invitara a Munch a su Museo malagueño para mantener una conversación en el lenguaje universal del arte», y enseguida se percató «de que las obras de ambos se expresaban con un enigmático parecido», ha afirmado en declaraciones recogidas por Efe.

«Este duelo amistoso nos permite reinterpretar sus creaciones con nuevas perspectivas y explorar su legado artístico, tan vital para la gestación del arte del siglo XX», porque Munch y Picasso son «las dos grandes figuras del arte» de la primera mitad del siglo pasado.

«Es verdad que pertenecían a mundos muy distintos y tenían personalidades antitéticas y espíritus muy diferentes, pero sus estilos y técnicas también difieren y convergen en muchas preocupaciones», según Alarcó.

Fomentaron la innovación

Ambos «cuestionaron las estructuras artísticas y sociales de su tiempo, quisieron hacer tambalear las viejas creencias, y lo consiguieron, con un lenguaje nuevo y fomentaron la innovación en el arte moderno».

Además, los dos artistas «fueron conscientes de que arte y vida son inseparables, y la exposición analiza esa dicotomía entre la experiencia personal y la experimentación plástica», dos aspectos que «se entrelazan en prácticamente todas sus creaciones».

Esta exposición demuestra además, para Alarcó, que el arte «trasciende fronteras» y que, pese a que se han estudiado las vanguardias centralizadas en París, «el arte moderno fue un fenómeno amplio y transnacional».

«Ni Picasso estuvo tan alejado de los movimientos artísticos del norte ni Munch fue ajeno a las vanguardias históricas como el cubismo o el surrealismo, que le reivindicó», ha apuntado la comisaria, que ha agregado que en la exposición «se ve a Picasso emulando a Munch, y en otras ocasiones Munch muestra una cercanía sutil al cubismo».

Temas comunes

La exposición ha reunido algunas de las obras maestras de ambos pintores. De Munch expone El artista y su modelo, Noche estrellada o Encuentro en el espacio. Mientras que de Picasso ha reunido El pintor y la modelo, Barcelona de noche o Las señoritas de Avignon.

El hilo conductor de la muestra son los temas que compartieron, como «el autorretrato, la enfermedad y la vulnerabilidad humana, la bohemia y la noche, el imaginario femenino y las relaciones de los sexos, en las que ambos combinan una dicotomía de amor y dolor y de amor y violencia».

Alarcó ha destacado que la Barcelona de finales del XIX «miraba al norte, y Picasso se contagió de ello», mientras que Munch descubrió al malagueño «de forma más intensa» en una exposición en 1912 en Colonia (Alemania), «donde los dos únicos artistas vivos que tuvieron una sala propia fueron Munch y Picasso, y ya se les reconocía como dos grandes figuras de los movimientos de vanguardia».

Por su parte, Kasper Teglgaard Koch, director de Exposiciones del Museo Munch, ha resaltado que ambos artistas «compartían a principios del siglo XX el deseo de poner en cuestión la idea de qué es una obra de arte», y «quizás no hubo un intercambio directo, pero sí compartieron un diálogo atemporal».

Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista y presidente del consejo ejecutivo del Museo, ha apuntado que el proyecto de esta exposición arrancó «hace dos años y medio» y ha sido posible gracias «a una colaboración de alto nivel con un museo muy importante como el de Munch».

Se ha mostrado «emocionado» porque la inauguración coincide con el primer cumpleaños de su madre, Christine, tras su fallecimiento el pasado abril.

«Es la primera vez que no puedo llamar a mi madre en el día de su aniversario. Ella ha dejado este legado, este Museo, que puede existir porque mi madre ha querido respetar el sueño de mi abuelo, Pablo Picasso», ha afirmado Bernard.