22 de enero de 2022

Exposición 'Tattoo. Arte bajo la piel', en CaixaForum

Exposición 'Tattoo. Arte bajo la piel', en CaixaForum

La piel, un lienzo artístico vivo: el tatuaje se convierte en arte en una exposición

La muestra 'Tattoo. Arte bajo la piel', en CaixaForum, propone un recorrido a través de 240 obras que reflejan cómo el tatuaje se ha convertido en una forma de expresión artística mundial
Hoy se lucen frases inspiradoras, estrellas, corazones, brújulas. Los tribales de los 2000 han dejado paso a los trazos finos y pequeños, porque tampoco escapa a las tendencias: es una práctica en constante evolución. Por algo el arte del tatuaje tiene más de 5.000 años. Los indígenas americanos los empleaban como rito simbólico: eran la marca que permitía superar los obstáculos en el camino hacia la muerte. En la cultura egipcia se tiene registro del tatuaje desde la XI dinastía (del 2160 al 1994 A.C), y en el 1000 a. C. el tatuaje comenzó a tener entrada en las rutas comerciales de India, Japón y China.
Sin embargo, se cree que el tatuaje también era utilizado de forma de castigo para aquellos que cometían sacrilegio. Por ello, los médicos de Roma y Grecia comenzaron a practicar la remoción de tatuajes, que hasta el momento se habían asociado al mundo religioso y mágico. Poco a poco comenzó a abandonarse la práctica de los tatuajes en esclavos y criminales al extenderse el Imperio Romano, y el Emperador Constantino I emitió un decreto en contra de esta actividad. Se cree que a raíz de esto se le dio una actitud negativa al tatuaje.
Hombre de las islas Marquesas, en la Polinesia Francesa, tatuado en el siglo XIX

Hombre de las islas Marquesas, en la Polinesia Francesa, tatuado en el siglo XIXMusée du quai Branly

Cuando los europeos surcaban el Pacífico, durante el siglo XVIII, se quedaron impresionados con los tatuajes de los indígenas. De su lengua tomaron la palabra tatau, que en samoano significa «herida abierta» –por el método con el que laceraban la piel para lograr los dibujos–, término que al español llegó a través del francés tatouage. Hoy, superado el mito carcelario, ha pasado de convertirse en un símbolo de pertenencia a un signo de individualidad. Y este recorrido es el que se recoge en una exposición, la mayor organizada hasta la fecha en el mundo sobre el arte del tatuaje.

Pinturas, dibujos, fotos... y herramientas

La exposición Tattoo. Arte bajo la piel se puede visitar en el centro CaixaForum de Madrid hasta el 17 de abril. Después la muestra emprenderá una gira de cuatro años por el resto de los centros de esta entidad en España, que la llevará a Barcelona, Gerona, Lérida, Tarragona, Zaragoza, Palma y Sevilla. La exposición se remonta a los orígenes del tatuaje y analiza el resurgimiento de este fenómeno, que es hoy permanente y global: «Mediante un enfoque antropológico, geográfico y artístico, explora los distintos usos y funciones del tatuaje en distintas épocas y culturas», explica la introducción a la exposición. 
La muestra reúne más de 240 obras históricas y contemporáneas entre pinturas, dibujos, fotografías, libros, figuras y herramientas para tatuar. Además, se exhibe una veintena de prototipos de cuerpos hiperrealistas, modelados en silicona, tatuados con tinta por artistas como el venezolano Jee Sayalero o la española Laura Juan, cuya obra se inspira en el aislamiento social provocado por la pandemia.
Diseño de tatuaje en una espalda masculina, Filip Leu, Suiza, 2013

Diseño de tatuaje en una espalda masculina, Filip Leu, Suiza, 2013CaixaForum

En la presentación del proyecto en el espacio CaixaForum de Madrid, Emmanuel Kasarhérou, presidente del Musée du quai Branly de París - Jacques Chirac, donde nació la exposición en 2014, ha revelado que con esta colaboración entre su museo y la Fundación la Caixa se pretende «rendir homenaje a este trabajo bastante mal conocido en los museos, y que existe de una manera muy periférica para darle consistencia y reconocer el valor que tiene».
La exposición no busca adentrarse solo en el aspecto histórico del tatuaje, que ha sido más investigado, sino en el aspecto artístico del único arte que tiene como soporte un tejido vivo. En el tatuaje, la piel se convierte en lienzo artístico, la tinta se mezcla con tejido orgánico que evoluciona, cambia de color, se arruga o se estira. Por ello se han recreado esculturas humanas a base de silicona, que tratan de imitar la huella que deja la tinta en la piel. 
Agrupación de agujas para tatuajes de Túnez, principios del siglo XX, elaborada con caña

Agrupación de agujas para tatuajes de Túnez, principios del siglo XX, elaborada con cañaMusée du quai Branly

Los cinco 'continentes' del tatuaje

La exposición está concebida con cinco paradas diferenciadas. La primera recorre la Polinesia y llega hasta el espectáculo que suponía el tatuaje en el circo, especialmente a partir de 1840 en Estados Unidos, donde los hombres tatuados compartían escenario con las mujeres barbudas. Dejado atrás el contexto histórico –aunque sí hay espacio para la momia alpina Ötzi, que con 4.500 años de antigüedad supone la prueba más antigua de la práctica del tatuaje–, la segunda parada se centra en la máquina de tatuar eléctrica, inventada en 1891 por Samuel O’Reilly, y en el intercambio de técnicas entre estadounidenses y japoneses, que cruzaban el Pacífico para compartir sus secretos.
En 1953 se funda el primer club de tatuajes conocido en el mundo, ubicado en Bristol, en Reino Unido, donde los tatuajes han tenido siempre una amplia aceptación. La exposición también recoge la obra de aquellos artistas dedicados especialmente al arte del tatuaje, como Felix Leu, Sutherland MacDonald o Whang-od Oggay.
La tatuadora filipina de 104 años Whang-od Oggay

La tatuadora filipina de 104 años Whang-od Oggay

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