Imagen del museo del Prado
El Museo del Prado propone acercarse a la pintura a través del olfato
Gregorio Sola, perfumista senior de Puig y académico de la Academia del Perfume propone acercarse a Brueghel el Viejo a través de los olores que evocan el cuadro
El Museo del Prado recrea una selección de los aromas presentes en el El olfato, uno de los cuadros pintados por Jan Brueghel el Viejo, con un exposición olfativa que permite al espectador adentrarse en la pintura a través del sentido del olfato.
La esencia de un cuadro, una exposición olfativa se podrá ver y oler en la pinacoteca hasta el 3 de julio. Perfume y arte, narciso, rosa, higuera y jazmín se dan la mano en la muestra que firma Gregorio Sola, perfumista senior de Puig y académico de la Academia del Perfume, y Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca del Prado.
El olfato es una de las cinco obras del Prado que pueden exploran los sentidos y la gran técnica de Brueghel, uno de los pintores más importantes de su época, aunque sus cuadros habitualmente pueden pasar desapercibidos por su pequeño formato en medio de los grandes lienzos del museo.
Oler a Brueghel
«No hay pintura más gozosa que la de Brueghel, es gozoso a más no poder», explica Vergara.
En el cuadro, encargado por la hija de Felipe II Isabel Clara Eugenia, aparecen más de ochenta variedades de plantas y flores; así, se pueden ver por ejemplo ocho variedades de rosas y otros elementos relacionados con el olfato, como un perro sabueso o destiladores.
En la sala, junto al cuadro, se han instalado una serie de dispositivos en los que se puede oler las fragancias -está diseñado para que se pueda usar con mascarilla-. La tecnología empleada no usa alcohol, por lo que no satura el olfato.
Las fragancias que los visitantes pueden oler son: jazmín, rosa, lirio, narciso, civeta, nardo, flor de naranjo, higuera, guantes y alegoría. Las tres últimas son mezclas, y todas ellas han sido elegidas por Sola y Vergara por su «estrecha relación».
Algo más que óleo
La mezcla Alegoría está confeccionada a partir del ramillete que sujeta Venus, la principal figura de la obra -todas pintadas por un gran amigo del pintor, Rubens-, y que tiene rosas, jazmines y claveles.
«La rosa en perfumería es la reina de las flores, y el jazmín es el rey; la combinación rosa jazmín siempre te aporta una riqueza y una fuerza increíbles», asegura Sola. Para hacer un kilo de esencia de rosa, hacen falta trescientas mil flores recogidas a mano al amanecer.
La flor de naranjo se utilizaba entonces en perfumería y se sigue usando hoy; el lirio es una de las esencias más caras usada en la actualidad, -el kilo dobla el precio del oro-, mientras que la esencia de civeta -un mamífero carnívoro con un olor «duro, sucio»- se usaba habitualmente como fijador de perfumes en la época.
Sola ha recreado la esencia de un guante que aparece en la escena. En la Edad Media se solía perfumar los guantes para enmascarar el mal olor del curtido de la piel; la combinación elegida está tomada de un libro del siglo XVII, «El perfumista real», y contiene resinas, bálsamos, maderas y esencias de flores.
La muestra también tiene por objetivo realzar la importancia del olfato, uno de los sentidos más olvidados en la sociedad moderna, pero que era fundamental en la antigüedad. «Oler permitía a la gente saber que un alimento o un lugar eran peligrosos», ha señalado Vergara que, además, ha recordado que el sentido del olor es también uno de los grandes catalizadores del recuerdo y del viaje al pasado:; Por tanto, está estrechamente ligado a la memoria: «Aquello que hueles y ves, lo recuerdas mucho más»