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Detalle de cubiertaNorma editorial

Así fue la batalla de Little Big Horn

Este cómic de Blengino, Goy, Giner-Belmonte y Ameur, en la tradición del género bélico y de aventuras, muestra al lector el trasfondo y la tragedia de las guerras indias

Norma continúa su magnífica colección «La verdadera historia del Far West» con este cómic estupendo cuyo guion firman Blengino y Goy. Se trata, claro está, de un relato de temática militar que cuenta la destrucción del 7º de Caballería, al mando del teniente coronel Custer a orillas del río Little Big Horn (Montana) el 25 de junio de 1876. Sin embargo, no sería justo reducir la historia sólo al combate. Gracias al asesoramiento de Ameur, autor de varios libros notables sobre la historia del Lejano Oeste, los autores logran trazar un retrato de los antecedentes que condujeron a las guerras indias (1876-1890) posteriores a la firma del Tratado de Fort Laramie (1868). Desde esta perspectiva, se trata de una obra profunda y seria en su colorida brevedad.

Cubierta de Little Big Horn

Norma (2024). 48+8 páginas

Little Big Horn

Luca Blengino, David Goy, Antoine Giner-Belmonte y Farid Ameur

Hay que destacar el valor de una ilustración que, sin abandonar la línea clara y la tradición francobelga, bebe del dinamismo del cómic estadounidense. Me parecen especialmente valiosos los pasajes de los ataques contra los poblados indios (pp. 113-14) y la panorámica del campamento siux (pp. 18-19), cuyos«siete fuegos» han forjado la Unión Sagrada. La visión de Toro Sentado (pp. 19-20) en la que el espíritu Wakan Tanka le entrega a los«casacas azules» es impactante:«te los doy porque no tienen oídos. Morirán todos hasta el último».

Los autores no escatiman recursos creativos para imprimir acción a unos acontecimientos que exceden con mucho el mero campo de batalla. Los mapas con retratos (p. 17), las escenas nocturnas (p. 24), las tomas a vista de pájaro (p. 30-31) y la épica de la batalla en primer plano (pp. 42-43) mantienen en vilo al lector a pesar de que, después del mito construido en torno a Custer, ya conoce el sangriento desenlace de la incursión en el territorio indio. El retrato de Alce Negro y el resumen de su vida en las últimas páginas resultan conmovedoras: «me doy cuenta de que algo ha muerto en este baño sangriento sepultado por la tormenta de las nieves. El sueño de todo un pueblo. Era un sueño hermoso. La alianza de la nación está rota, desperdigada para siempre a los cuatro vientos. Tampoco hay semilla y el árbol sagrado está muerto».

También es destacable el tratamiento de los personajes –especialmente Custer, por supuesto– cuya conducta está más cerca de la temeridad que de la valentía. El chamán Toro Sentado se gana, por derecho propio, la simpatía del lector al condenar el saqueo de los soldados muertos en la batalla. En el trasfondo, está el choque entre dos modos de concebir la vida humana sobre el plantea: la explotación de la naturaleza de acuerdo con el modelo del capitalismo industrial que representan los Estados Unidos y la relación sagrada con la tierra de los antepasados que encarnan los siux y los restantes pueblos que se alzan en armas.

Es de agradecer el cuadernillo histórico con fotografías, referencias bibliográficas y una utilísima cronología de los acontecimientos desde 1868 hasta 1890. Aquí la aportación de Ameur brilla con luz propia como lo había hecho en «Wild Bill Hickock», el primer cómic de la colección. Se trata de un instrumento magnífico para contextualizar y ampliar la historia ilustrada. Los mapas y las referencias al cine completan un anexo que enriquece el volumen.

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