Detalle de cubierta de 'La bailarina de Auschwitz'
´La bailarina de Auschwitz´: la transformación del dolor en fuerza para vivir
Edith Eger nos deja como legado una historia real de dolor, coraje y esperanza para las nuevas generaciones. Un magnífico testimonio de una adolescente que venció el odio con amor
Las memorias de la psicóloga húngara Edith Eger, publicadas en 2019 como testimonio de supervivencia y valor en los campos de exterminio del Holocausto nazi, llegan ahora adaptadas en forma de novela para un público juvenil.

Planeta (2025). 206 páginas
La bailarina de Auschwitz (Edición Young Adult)
La protagonista de este relato tenía tan solo dieciséis años cuando fue deportada junto con sus padres y una de sus hermanas a Auschwitz, después de haber pasado varios meses recluidos en una vieja fábrica de ladrillos junto a otros miles de húngaros judíos. Actualmente, es una famosa psicóloga especializada en el tratamiento de traumas y su propósito al escribir este libro ha sido el de proporcionar a los lectores, sean jóvenes o adultos, las herramientas que le ayudaron a sobrevivir en el horror de los campos nazis, demostrando así el inmenso poder de la esperanza frente a la capacidad del hombre para hacer y propagar el mal a los demás.
Eger pretende que sus escritos se conviertan en un homenaje a los millones de personas aniquiladas durante la Segunda Guerra Mundial, a fin de que el recuerdo de sus vivencias se convierta hoy en una celebración a la vida. En esta nueva versión de sus memorias, ofrece sus recuerdos de niña y adolescente a los jóvenes de hoy con el deseo de que se conviertan en embajadores de paz; también con el propósito de enseñarles a asumir el sufrimiento y las situaciones de todo tipo que se irán encontrando a lo largo de su vida.
La autora va desgranando con dolor, pero con una inmensa ternura, los recuerdos de su familia que guarda atesorados desde los nueve años. Con una lástima enorme, recuerda la falta de amor que creía sentir por parte de sus padres, pues pensaba que era una hija no deseada, la pequeña de tres hermanas: una bellísima; la otra, una gran virtuosa del violín, famosa ya en aquella época. De niña, Edith siempre tuvo la sensación de haber cometido algo imperdonable y vivió toda su infancia marcada por esa angustia que la atenazaba.
Sin embargo, se convirtió en una adolescente muy despierta, deseosa de aprender y conocer cada día más, siempre con su lema «el aprendizaje es una cuerda que nunca toca el techo». A pesar de que decidió guardarse sus virtudes para sí, pronto empezó a destacar en la gimnasia rítmica y el baile. De hecho, fue una de las elegidas para representar a su país en los Juegos Olímpicos, aunque la retiraron en 1942 por su condición judía, lo cual le causó una enorme tristeza. En estos años de aprendizaje adolescente, Edith se enamora y nos relata con una gran sencillez, e incluso de forma bastante humorística en alguna ocasión, sus primeras citas, las películas que veían en el cine, los libros compartidos en el club de lectura, el encarcelamiento del padre, los deseos de huir a Palestina…
Después de pasar por varios campos de concentración y conociendo cómo se iba destrozando el cuerpo de la joven bailarina (espalda rota, neumonía, pleuresía, desnutrición extrema) sorprende la religiosidad de la muchacha: «Nunca me ha costado entender que no es Dios el que nos está matando en las cámaras de gas. […] Dios no dirige los campos de exterminio». Incluso impresiona más aún que rece por el doctor Mengele, el tristemente conocido como Ángel de la Muerte, ante quien tuvo que bailar su primera noche en los barracones; así como que agradezca cada día el estar viva, el tener a alguien por quien comprometerse, siempre con su consigna, «si sobrevivo hoy, mañana seré libre».
Ciertamente, existen ya cientos de libros y películas que narran el horror del genocidio llevado a cabo por Hitler. ¿Qué le hace a este diferente? En primer lugar, y teniendo en cuenta que la autora no es escritora profesional, no creo que sus páginas estén a la altura de las grandes novelas del Holocausto judío; no obstante, opino que cumple firmemente su cometido: acercar el argumento a los más jóvenes, con una visión menos fuerte del infierno, pero mucho más centrada en el tema del sufrimiento personal y sus posibles formas de superarlo. Además, un punto a su favor es que en ningún momento es lacrimógena ni sensiblera, todo lo contrario, su escritura es sensible; su tono, sincero y tierno, lo que la convierte en una lectura agradable a pesar del trauma sufrido.
Destaco también su lenguaje accesible y emotivo, lo que permite que los jóvenes conecten con las emociones de la autora sin sentirse abrumados. Además, ofrece reflexiones importantes sobre la libertad interior, el amor, incluso el perdón, en las peores circunstancias. Su voz es joven y cálida, casi siempre en presente y en primera persona, consiguiendo así una gran cercanía con el lector.
La bailarina de Auschwitz puede ser una lectura recomendable para jóvenes a partir de 3º ESO, para chicos y chicas con los mismos años que tenía la protagonista cuando la vida dio un cambio brutal a su existencia. Es un libro que les puede ayudar a conocer más de cerca la Segunda Guerra Mundial, al mismo tiempo que les beneficia para una posible sanación, así como para encontrar consuelo y esperanza en sus páginas.