Detalle de cubierta de 'Solo el viento'
´Solo el viento´: una lírica novela sobre la libertad y superación de la mujer en la antigüedad
Portell crea un universo literario de gran riqueza lírica y valor formativo con esta narración simbólica y atemporal que reflexiona sobre el papel de la mujer, la conexión con la naturaleza y la construcción de la identidad
Enmarcada con un antiguo proverbio de la pradera, «Y el viento será viento y nada más que viento», nos sitúa Raimon Portell en una época ancestral en la que los hombres mandan, cazan y hacen la guerra, mientras que las mujeres obedecen, imperturbables, las órdenes de criar a los niños, proteger los víveres y saciar al poblado con agua fresca.

Edebé (2025). 157 páginas
Solo el viento
De esta manera fue por muchos milenios, hasta que una mujer valiente se rebeló y consiguió que fuera el consejo de las mujeres el que decidiera el lugar idóneo de asentamiento de los poblados.
Así empieza esta novela, como una antigua leyenda de nómadas en busca de caza, en la que se relata, de forma muy poética, la eterna sabiduría de la mujer en el mundo natural, frente a la virilidad de los hombres, reflejada en las cacerías y en las batallas. La trama se desarrolla en un entorno que refleja la belleza y la dureza de la vida, donde el viento se convierte en un símbolo de cambio y transformación. A través de sus vívidas descripciones, el autor logra crear una atmósfera envolvente, que nos lleva a explorar temas como la soledad, la búsqueda de identidad y la conexión con la naturaleza.
En ningún momento se encuadra la obra en un lugar concreto o fecha determinada, pero por los detalles que vamos conociendo e intuyendo a lo largo de la lectura, podríamos inferir que la aldea está situada en algún lugar de Sudamérica, en los tiempos inmediatamente previos a la conquista española.
A través de la lectura, nos sumergimos en un viaje emocional y reflexivo. La historia se centra en la vida de sus personajes, quienes se enfrentan duramente a sus luchas internas y a su supervivencia. La narradora y protagonista es la jovencísima Tela. Con su lenguaje cercano va narrando el relato haciendo que el lector se sienta presente, acampado al aire libre cerca del manantial, viviendo con ella su desazón. Habla de sus ancestrales costumbres, como la del ayuno previo a la ceremonia de puesta del nombre, el trabajo de las abuelas que instruyen a sus nietas a sobrevivir en los largos inviernos, así como la tradición oral de los cuentos y leyendas que trascienden generaciones.
Tela nos hace partícipes, con un gran dolor, de su enfrentamiento al dilema de tener que aceptar un esposo que se convertirá en el jefe de la tribu, pues, de no hacerlo, rechazaría a su pueblo para siempre. Cuando su vida se ve abocada al abismo ante la inminente decisión, escoge «el viento», es decir, la libertad, el no atarse a un marido, a un pueblo, a una tradición.
A partir de ahora, la novela se convierte en una magnífica historia de resistencia en un medio hostil, en el que prevalecen el miedo y la soledad, junto a la incesante búsqueda de un gesto familiar, aunque sea a riesgo de su vida. Tela vivirá y sufrirá, aunque sea desde la distancia, el exterminio de su pueblo y la llegada implacable de la civilización, en una lucha sin igual por su parte, a fin de rescatar su historia del olvido.
Solo el viento es muy recomendable para los primeros cursos de la ESO, pues se puede conjugar con el estudio de la historia y del mundo natural. Lo más destacable del libro, a mi parecer, es el gran lirismo que se destila en las descripciones de la naturaleza: los verdes y extensos prados, los abetos trepadores en las colinas, los pequeños lagos y los ríos serpenteantes, junto a la fuerza de los aludes y las inclemencias y rigores del invierno. Portell, ganador del Premio Nacional de Literatura Juvenil con Camins d´aigua, nos deleita con su estilo narrativo poético y evocador, lo que permite al lector conectar profundamente con las emociones de los personajes.
La obra ensalza con su prosa la dignidad de la vida sencilla, de tener lo justo y necesario, el saber compartir, ayudar y vivir «sin herir la tierra». Es una novela amable, entrañable y sencilla, fácil de leer y que deja en el corazón un poso muy grande de sabiduría y amor por la naturaleza. Creo que la combinación de una prosa hermosa con una narrativa profunda es ideal para aquellos que disfrutan de historias que tocan el alma.