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Cubierta de 'Misiles para la ETA'

Cubierta de 'Misiles para la ETA'Letras y Espías

'Misiles para la ETA': un relato sobre una de las mayores operaciones contra la banda terrorista

Jaime Rocha, antiguo miembro del CESID, relata los entresijos del histórico golpe asestado a ETA en la operación Sokoa

Jaime Rocha es uno de los autores de referencia en la novela sobre espionaje. Antiguo miembro del CESID y del CNI, conoce como pocos los entresijos de los servicios de inteligencia españoles. En 2020, Rocha decidió plasmar sus experiencias en forma de novela, publicando Operación El Dorado Canyon, que fue un éxito de ventas y que le valió la Medalla de Oro en los International Latino Book Awards.

Cubierta de 'Misiles para la ETA'

Letras y Espías (2025). 195 páginas

Misiles para la ETA

Jaime Rocha

Posteriormente, ha publicado El Muro (2021), en la que pone de manifiesto su experiencia personal como agente en el bloque soviético durante la caída del Muro de Berlín, y Alta traición (2022), en la que narra las conspiraciones que llevaron a la destitución del director más longevo del CESID, Emilio Alonso Manglano.

Recientemente, Rocha ha publicado su cuarta obra, Misiles para la ETA, en la que relata los entresijos de una de las operaciones de inteligencia más exitosas contra la banda terrorista: la operación Sokoa.

Llevada a cabo en 1986 en la localidad de Hendaya, esta operación fue un duro golpe para ETA, ya que además de incautarse un gran arsenal y una ingente cantidad de documentos de gran valía para la lucha antiterrorista –entre los que se encontraba una lista de cerca de mil empresarios vascos pagadores del llamado «impuesto revolucionario»–, el gran éxito de la operación residió en que fue la primera vez que la policía y los servicios de inteligencia franceses cooperaron de manera activa con los españoles en la lucha contra ETA.

La novela es de lectura fácil y amena –si bien lo sería aún más con una corrección tipográfica y de estilo–, y desde la primera página el lector se ve arrastrado por una trama caracterizada por grandes dosis de acción e intriga que mantiene el nivel de suspense hasta el final.

Una de las mayores virtudes del libro es que, de manera paralela al relato de la operación Sokoa, proporciona una información muy interesante sobre el funcionamiento real de los servicios de inteligencia. En la novela, Rocha brinda al lector una clase magistral sobre el día a día de los espías, desde los equilibrios que hacen para poder mantener una vida familiar armónica hasta los entresijos de la relación que mantienen con sus informantes.

Igualmente, en la novela se retratan las complicadas relaciones que se entretejen en el mundo de la inteligencia y la seguridad. En ese sentido, cabe destacar la descripción que se hace de la delicada situación del CESID durante la década de los 80. Rocha retrata a un servicio de inteligencia ninguneado por el gobierno y siendo constantemente relegado a un segundo plano en la lucha antiterrorista, una relevancia que se reservaba para la policía y a la guardia civil.

Ahora bien, quizá el principal valor de esta novela reside en que pone de manifiesto, de manera valiente e informada, una realidad que algunos se empeñan en negar: que ETA no abandonó las armas como una concesión libre a la convivencia, sino porque había sido derrotada por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Una constatación que, como señala Francisco Vázquez en su prólogo, derriba el relato «que hoy se pretende imponernos en España, una de cuyas manifestaciones más preocupantes es la deformación y manipulación de la verdad histórica, en aras de justificar los intereses políticos del presente a fin de garantizarse la continuidad en el poder».

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