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Cubierta de 'Cuando viajar era descubrir'Sotavento

‘Cuando viajar era descubrir’: tras las huellas de los grandes viajeros de la Historia

Fermín Bocos narra las increíbles epopeyas de los grandes aventureros

Desde el inicio de su existencia, una de las características que han distinguido al ser humano ha sido su natural disposición al movimiento y al viaje. Los autores medievales lo sabían muy bien y, fieles a su gusto por la sencillez y la concisión, consignaron esta naturaleza viajera en la expresión «homo viator», con la que asimismo remitían a la condición de peregrino, que recorre este mundo camino de la verdadera vida en el Más Allá.

Sotavento (2025). 278 páginas

Cuando viajar era descubrir

Fermín Bocos

Esta naturaleza itinerante del ser humano, sumada al afán de exploración y aventura, han llevado a lo largo de los siglos a numerosas personas a abandonar la calidez de su hogar para ir en busca de lugares y rincones desconocidos. A estos intrépidos viajeros ha querido rendir homenaje Fermín Bocos en Cuando viajar era descubrir, un conjunto de apasionantes relatos que hará las delicias del lector interesado en el mundo del viaje y la aventura.

El libro sigue un orden cronológico inverso a lo habitual, comenzando en el siglo XX y avanzando hacia atrás hasta llegar a la Edad Media, con dos últimos capítulos dedicados respectivamente al Camino de Santiago y al Orient Express. Esta estructura algo errática es quizá el debe más reseñable del libro, en el que también se echa en falta una edición más cuidada, que habría podido evitar los errores de estilo y tipográficos que se repiten a lo largo del libro, así como las frecuentes reiteraciones de informaciones y datos que encontramos en numerosos capítulos.

Sin embargo, estas debilidades formales son sobradamente compensadas con el contenido del libro, cuya lectura es amena y realmente instructiva. Además, los relatos de los diferentes viajeros y exploradores están bien documentados, y de hecho al final del libro se incluye una pequeña bibliografía sobre cada uno de ellos, un detalle que a buen seguro agradecerán los lectores interesados en cada una de las historias.

A lo largo de sus páginas, Fermín Bocos rescata la historia de viajeros fascinantes, algunos de ellos desconocidos para el gran público, cuyos itinerarios geográficos y vitales constituyen auténticas epopeyas, dignas de novelas y películas que les hagan justicia. Entre todos estos intrépidos aventureros, merecen mención aparte viajeras como Gertrude Bell, Ida Pfeiffer, Mary Kingsley, mujeres que, desafiando las convenciones de su época, no dudaron en adentrarse en territorios inhóspitos y en afrontar las incomodidades y los peligros armadas de una decisión y un coraje fuera de lo común.

Además de narrar las epopeyas de los grandes exploradores, Bocos incluye relatos muy interesantes en los que describe la faceta viajera de personajes históricos que han sido recordados principalmente por sus grandes contribuciones en otros campos, pero cuya vertiente aventurera es menos conocida. Un ejemplo de ello es la apasionante historia del escritor Gustave Flaubert, quien, además de deleitar al mundo con obras como Madame Bovary, realizó un fascinante viaje a Oriente Medio, lo que le permitió conocer, entre otros lugares, Estambul, Cartago, Egipto y Tierra Santa.

Sin embargo, esta obra es mucho más que un relato sobre los grandes aventureros de la Historia. A través de las historias narradas en el libro, el lector se adentra en el fascinante mundo del viaje, entendido no como un mero traslado geográfico, sino como un modo de vida y como una manera de conocer y comprender mejor el mundo.