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Cubierta 'La ladrona de palabras'

Cubierta 'La ladrona de palabras'Duomo

'La ladrona de palabras': la apasionante historia de una niña que no quiso callar

Primera novela de una escritora nigeriana que ha deslumbrado a la crítica internacional en su ferviente defensa a favor de la educación de las niñas

Hacía tiempo que no me impactaba tanto un libro como lo ha hecho este debut literario de la joven escritora Abi Daré, ganadora en 2018 del premio Bath Novel por su novela La niña de la voz fuerte. He de señalar que me gusta más este título que con el que le han renombrado en su edición española, La ladrona de palabras, quizá por la resonancia que tiene este último con los títulos de otras famosas novelas y películas. De cualquier modo, esto no le resta importancia a lo verdaderamente importante. Y eso que, en este caso, no hay novedades en cuanto a la temática, bastante dolorosa, pero a la que ya estamos acostumbrados, tanto en la ficción, como, sobre todo, en la prensa diaria o en el noticiero: violencia machista, matrimonios forzados a niñas, trata de personas, falta de oportunidades de la mujer, difícil acceso a la educación en países subdesarrollados.

Cubierta 'La ladrona de palabras'

Duomo (2025). 362 páginas

La ladrona de palabras

Abi Daré

Lo magnífico y novedoso de este relato no es el qué sino el cómo. La novela original emplea un inglés no estándar propio de personas no instruidas. Y lo verdaderamente genial del libro, y de la estupenda traducción, es que se ha sabido mantener esta característica, con el uso de errores léxicos y gramaticales, que lo convierte en el rasgo más sobresaliente del relato. Estas incorrecciones hacen única a la novela, consiguen que sea real, vívida y cercana; es más, a mí se me ha removido el corazón con la tremenda cercanía que hace sentir la protagonista. Estoy convencida de que nadie se va a quedar indiferente tras la lectura de la novela; por algo ha sido traducida ya a más de veinte idiomas y ha estado durante semanas en las listas de los libros más vendidos en Europa y Estados Unidos.

Malala Yousafzar (Premio Nobel de la Paz) ha declarado que está ilusionadísima con esta novela y que le está muy agradecida a su autora por mostrar tan claramente los desafíos a los que se enfrentan las niñas y por visibilizar la fuerza de sus voces. Abí Daré, por su parte, dedica el libro a su madre por haberle hecho comprender la necesidad de instruirse y por haberse sacrificado para ofrecerle la mejor educación posible. «Tus estudios serán tu voz», le dijo su madre, y ella sabe con firmeza que desea una voz fuerte.

Adunni, nuestra joven protagonista y narradora en primera persona, es una interesantísima voz narrativa que muestra su corazón relleno de un ladrillo de dolor desde que su madre murió y su padre la sacó de la escuela, aun cuando su mayor deseo es aprender para ser maestra. El lector sufre con ella cuando su dolor se incrementa hasta ser inaguantable en el momento en que su padre le anuncia, fríamente, que la va a vender a un taxista que ya tiene dos esposas, con el fin de poder pagar el alquiler con su precio de novia.

El estilo de Adunni es de cercanía absoluta con el lector, y creo que este es, sin duda, el mejor logro de la escritora nigeriana. La novela es tremendamente conmovedora, feroz en su forma de expresar los crudísimos diálogos entre Adunni y su padre, la brutalidad del ambiente y la opresión de la mujer. Basta con leer la fórmula de unión entre dos esposos en una aldea nigeriana para que al lector se le pongan los pelos de punta: «Esta es ahora tu esposa. Hazle todo lo que quieras. ¡Úsala hasta que no pueda usarse más!» Estas terribles palabras son símbolo del dolor de la mujer en todo un continente, en que las niñas son vendidas a sus maridos por un saco de arroz o una cabra. Adunni, que se muestra tan madura en su niñez, piensa en su noche de bodas que tan solo quiere romper todo su cuerpo y tirarlo a la basura.

El corazón triste de Adunni embarga al lector, sin embargo, esta pequeña protagonista, a pesar de todas las adversidades, nunca pierde la esperanza y es un ejemplo para todos. Ella tiene bien claro lo que quiere y no renuncia nunca a esa «voz fuerte» que quiere adquirir para ayudar a mucha gente. Aquí escuchamos claramente la voz de la autora, su propósito al escribir esta novela, que es universal a pesar de que se circunscribe a una pequeña aldea perdida al sur de Nigeria.

La ladrona de palabras es un claro alegato a favor de la educación infantil en los países subdesarrollados, aunque plantea muchos otros temas controversiales, como la importancia de no perder los sueños, la pobreza y el maltrato infantil, la trata de esclavos, la superstición, los matrimonios desiguales, el sexismo imperante, la falta de leyes y la corrupción gubernamental, así como la necesidad del empoderamiento femenino, pues esto, justo con el acceso a la educación, es imprescindible para liberar de la opresión a la mujer.

La poderosa voz de Adunni deja un hondo poso en el corazón de cada lector, a quien grita a los cuatro vientos que «ellas» son humanas, personas de valía, importantes, aunque vivan como esclavas sin cadenas. Y Adunni, que es un ser magnífico, llora por su padre, que cree que una niña es un desperdicio inútil, una cosa sin voz y sin cerebro. Y llora por ella misma, por perder todo lo bueno de la infancia, por el dolor del pasado y la promesa del futuro.

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