29 de septiembre de 2022

Un momento de la obra 'La voluntad de creer', de Pablo Messiez

Un momento de la obra 'La voluntad de creer', de Pablo Messiez

Messiez y 'La voluntad de creer': ¿dónde está la verdad?

La obra de Pablo Messiez inaugura la temporada de las Naves del Español, en Matadero, con una reflexión sobre la fe basada en la película Ordet, de Dreyer

La voluntad de creer despierta una tras otra vez la pregunta: ¿esto es parte de la función o me están hablando a mí? Pablo Messiez aborda el inicio de temporada en las Naves del Español con una versión de la película Ordet (La Palabra) dirigida por Carl Theodor Dreyer en 1955 que, a su vez, adaptaba la obra de teatro homónima de Kaj Munk. Esta adaptación se aleja de Dinamarca para fijarse en una familia vasca que durante hora y media hace nuestros sus dramas para compartir la duda de qué nos debemos creer si lo único que no se puede fingir es la muerte.
La propia entrada a la sala implica una atención del público hacia el elenco, ya en las tablas, en lo que parecen preguntas (¿alguien sabe cómo se dice amor en euskera?) e interacciones socarronas o nimias (voy a mover el brazo así, voy a mover esa pared), que más tarde volverán a aparecer durante la obra con toda intencionalidad recordando al público sus respuestas e incluso sus spoilers sobre los movimientos o acciones que están por suceder. No se deja un gesto al azar y, como buen teatro, se confunde con la realidad.
El propio espacio recibe la última luz diurna justo antes de empezar a través de una puerta y ventanas abiertas que dejan pasar el ruido del Matadero, dando todavía más espacio a réplicas o chascarrillos que van dejando ver la actitud de cada uno de los personajes. Ni la propia megafonía previa a la obra cesará el juego, sino que será el cerrar de las puerta y ventanas lo que dará inicio a la obra, desconectando la escena con el exterior.
'La voluntad de creer', de Pablo Messiez

'La voluntad de creer', de Pablo Messiez

La propuesta de Messiez reúne una selección de silencios, de pausas bien traídas, que una y otra vez llevan al espectador a reparar en la propia ausencia del diálogo, en el paso del tiempo que traspasa la ficción. Todo influye en todo: el diálogo, las entradas y salidas de escena, las interpelaciones al graderío, las referencias, el drama familiar, la iluminación y un sinfín de gestos.
Se genera un ambiente revestido de contemporaneidad y humor que poco a poco se van empapando de la palabra de Ordet. El color va desapareciendo de la trama sibilinamente, la película está presente todo el montaje a través de una proyección en una televisión de tubo en el margen del escenario y se va construyendo la decoración del escenario para dar espacio de forma progresiva a la instalación final, donde desaparece la ruptura de la cuarta pared en un éxtasis semejante al de la película de Dreyer.
Para hablar de fe, el montaje presenta a una familia en la que escasea, que poco tiene que ver con las de sus obras antecesoras y mucho más con el público que la rodea. La búsqueda de lo real recorre numerosísimos caminos: la fe, la poesía, el teatro el canto, el salir del hogar, el silencio, el amor, la maternidad, el sacrificio por la familia. Una y otra vez la pregunta: ¿dónde está la verdad? Y una y otra vez la respuesta: en todas ellas, si tú quieres creerla.

Ficha técnica

Texto: Pablo Messiez a partir de La palabra de Kaj Munk
Dirección: Pablo Messiez
Con Marina Fantini, Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodríguez-Claro y Mikele Urroz
Diseño de espacio escénico: Max Glaenzel
Diseño de iluminación: Carlos Marquerie
Diseño de sonido: Iñaki Ruiz Maeso
Ayudante de iluminación: Juanan Morales
Diseño de vestuario: Cecilia Molano
Comentarios
tracking