10 de diciembre de 2022

Escena de 'Queen Lear'

Escena de Queen LearTeatro Español

'La Reina Lear' y la insoportable revisión 'woke' de los clásicos

El Teatro Español presenta una nueva producción del clásico de Shakespeare en una versión feminista donde han desaparecido (menos uno) todos los personajes masculinos

No se sabe muy bien qué aporta la adaptación de una obra (de teatro en este caso) clásica en la que se cambian los sexos de sus protagonistas. Quizá la falta de verdadera creatividad o/y el filón del revisionismo woke tenga que ver en este drama, en el propio de Queen Lear y en el de la corriente que no cesa y amenaza con quedarse para ir enterrando poco a poco toda la creación que no se adapta a los globales intereses de la actualidad.
Dice el director Juan Carlos Rubio que «La invisibilidad histórica de la mujer (salvo contadas excepciones) es un error palpable y, al menos en el teatro, subsanable. Y me reconforta dedicar parte de mi trabajo a enmendar los hechos, a «fabular» sobre otros universos que, aunque no hayan sucedido en la vida real, suceden en esa vida alternativa que es el escenario».

El «arte» como pancarta

Una premisa, la de la «invisibilidad histórica de la mujer» como un «error», que es a su vez otro error interesado, pues la historia no puede ser considerada errónea o verdadera, sino que simplemente debe considerarse como lo que fue. A Rubio le reconforta «enmendar» los hechos cuando es imposible: la fantasía que se pretende hacer pasar por cierta más allá del arte y con el «arte» como pancarta. Es como si se creyera posible devolverle la vida a Lois Lane como hizo Superman al volar alrededor y al contrario de la rotación de la tierra para retrasar el tiempo y llegar a no permitir el accidente.
Fantasías teatrales para un mundo que pretende incorporarlas a su realidad en la distopía peligrosa de hacer desaparecer a todos los personajes masculinos de El Rey Lear de Shakespeare, la obra favorita del autor inglés para la baronesa Blixen, la autora de Memorias de África o de Siete Cuentos Góticos, de quien, de adoptar este imaginario «subsanador» en sentido inverso, cabría esperar su aparición fantasmal (como la del rey Hamlet) ante los autores de Queen Lear para vengar semejante afrenta.

Corrección a Shakespeare

Porque no es el homenaje que no pudo terminar Verdi, ni el de la obertura de Berlioz, ni el de Ran de Kurosawa, porque ni siquiera es un homenaje sino una corrección, como admite su director. Un toque de atención a Shakespeare, hay que ver, que ni siquiera está vivo para responder, a no ser que se aparezca cualquier fría noche en Elsinor, no habrá esa suerte, o en la vieja Bretaña.
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