Audrey Pascual posa con la medalla de oro lograda en la prueba de supergigante
La historia de superación de Audrey Pascual: de nacer sin tibias a llevar a España a la gloria
La joven madrileña se aficionó al esquí para pasar tiempo con sus primas y ha acabado ganando la medalla de oro en la prueba de supergigante sentado
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El deporte paralímpico español está de enhorabuena gracias a Audrey Pascual Seco, toda una desconocida hasta este lunes. Y es que la joven esquiadora madrileña, nacida en 2004, ha hecho historia en Milán-Cortina y le ha dado a España la primera medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Invierno desde Sochi 2014.
Dos días después de subirse al podio para recoger una plata en descenso, la joven esquiadora de 21 años sumó su segunda medalla en los Juegos y aupó a España hasta la décima posición en el medallero general del evento deportivo que todos los atletas paralímpicos sueñan con disputar.
Pero para llegar hasta aquí, y como suele pasar en estos casos, Audrey Pascual no lo ha tenido nada fácil. La madrileña nació sin tibias por una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente, y con apenas seis meses se metió por recomendación médica en la piscina para fortalecer la espalda y la musculatura para cuando empezase a andar con prótesis.
Su relación con el esquí comenzó a los once años en la estación de La Pinilla (Segovia). En un principio no le gustó eso de tener que depender de las órdenes de un monitor. Solo quería pasar tiempo con sus primas sin ninguna pretensión por competir. Sin embargo, la Federación fue fundamental para que desarrollara una carrera sobre los esquíes, le suministró el material necesario para empezar a competir.
Tanto en 2015 como en 2016 fue elegida Promesa del Año en el Trofeo Santiveri de esquí adaptado, en 2017 ganó un oro en eslalon y una plata en gigante del Campeonato de España, en 2019 empezó a competir con 15 años (la edad mínima exigida en competiciones internacionales) y ese mismo año ganó a la primera la Copa de Europa.
Y así hasta llegar a Milán-Cortina, donde recogió el testigo que le habían dejado Jon Santacana y Miguel Galindo, los últimos deportistas españoles en conseguir en oro en los Juegos Paralímpicos.
«Antes de salir, le digo a mi entrenador que me recuerde que esto me gusta, que me gusta competir, que estoy aquí porque quiero y que hay que disfrutar de la bajada. Llevamos trabajando bastante tiempo juntos. Ayer hablé con ella y le dije que yo misma estaba sorprendida de lo tranquila que estaba. Sé que estoy en unos Juegos Paralímpicos pero tengo la mentalidad de que hay que hacer lo mismo que llevo haciendo toda la temporada, solo que hay gradas y son unos Juegos. No es nada nuevo al final. Me acuerdo de mi familia, que me lleva apoyando un montón de tiempo, y de mi abuelo, que decía que había que ser la 'number one'. De hecho él me llamaba 'number one', así que por fin lo soy y me estará viendo desde el cielo. También me acuerdo de mis patrocinadores, que son otra parte de mi familia, y la federación, que apostó por mí», confesó Pascual tras tocar la gloria en Milán-Cortina.